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Jornada 7

El Villarreal seca al líder

El Real Madrid, espeso, firma tablas con el campeón de la Europa League y pierde la ocasión de dejar a cinco puntos al Atlético

Óscar Bellot

Madrid

Viernes, 24 de septiembre 2021

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Plagado de dinamita y rebosante de moral, el Real Madrid defiende el liderato tras protagonizar su mejor inicio goleador en la Liga desde hace más de tres décadas recibiendo en el Bernabéu al Villarreal, que presume de la segunda mejor defensa del campeonato al haber encajado solo tres tantos en las seis primeras jornadas, los mismos que el Athletic y solo superado por el Sevilla. Asentado en la zona media de la tabla con siete puntos, nueve menos que los blancos, aunque con un partido menos, el equipo groguet afronta la cita relanzado por su goleada frente al Elche, que le permitió quebrar una racha de cuatro empates consecutivos, y aspira a plantar batalla a un adversario hasta ahora incontenible que apabulla en varios apartados.

El bólido de Carlo Ancelotti salió disparado de la parrilla. Superó las primeras curvas sin excesivos problemas y ha aprovechado las rectas para pisar a fondo el acelerador y poner metros de por medio respecto a sus perseguidores. Sus números intimidan. Veintiún goles en un santiamén, trece de ellos en sus tres comparecencias más recientes. ç

Benzema y Vinicius comandan la tabla de artilleros, con Asensio bien posicionado también gracias a su 'hat-trick' contra el Mallorca. El lionés encabeza asimismo el ranking de asistencias y disparos a puerta, faceta esta última en la que vuelve a tener a Vinicius como escudero. No en vano, el conjunto de Chamartín es el que más amenaza la portería rival, con 48 tiros entre los tres palos, de los cuales ha convertido el 43,7%. Solo patina en el aspecto defensivo, con ocho dianas encajadas y apenas un encuentro manteniendo intacto el marco de Courtois.

Tan bien le marchan las cosas que el principal, y bendito, quebradero de cabeza para Ancelotti es encontrar la mejor manera de distribuir los minutos entre una plantilla que tiene a muchos de sus componentes enchufadísimos. El último ejemplo lo aportó Asensio, un actor residual hasta que se arrogó el papel estelar frente al Mallorca.

Las rotaciones funcionaron a la perfección ante el cuadro bermellón, demostrando que el mocerío por el que viene apostando desde hace años Florentino Pérez está ya preparado para poner en pie a la parroquia merengue. Pero ahora pisa el Bernabéu todo un campeón de la Europa League y eso son palabras mayores. Cierto es que el Villarreal ha comenzado la campaña con más trabas de las que se presuponían, pero dispone de un plantel fabricado para codearse con los colosos del continente y Ancelotti debe ponerse en guardia.

Valverde, lateral derecho

El preparador italiano sigue huérfano de sus laterales estrella. Mendy y Carvajal continúan en la enfermería al igual que Marcelo, mientras que la baza de Lucas Vázquez ha perdido puntos por las dudas que ha arrojado desde que empezó el curso. De ahí que, como hiciera Zinedine Zidane la pasada temporada contra el Liverpool en Anfield, Ancelotti recurra a Valverde como improvisado lateral derecho, desplazando a Nacho al costado zurdo.

Casemiro y Modric regresan al once tras descansar ante el Mallorca. A su lado en la medular estará Asensio, al que Ancelotti da continuidad para seguir reforzando su confianza. En el tridente de ataque se cuela Rodrygo, otro futbolista en auge que deja a Hazard de nuevo en el banquillo. Benzema y Vinicius no necesitan llenar el depósito. Los goles son su gasolina. Ancelotti dijo del '9' que es «como el vino: cuanto más viejo, mejor es».

«Ellos están en un gran momento y con jugadores que están muy fuertes, en el que destaca Benzema. Además son grandes plantillas en las que cualquier jugador puede destacar. Solo hay que ver el caso de Asensio el otro día. Vienen de golear en casa los dos últimos partidos por seis a uno y cinco a dos, y eso es algo que nos reta y nos motiva», indicó Unai Emery, que presenta un balance equilibrado en sus enfrentamientos con Ancelotti desde el banquillo. Se han visto las caras en ocho ocasiones, con cuatro triunfos por cabeza.

El entrenador de Hondarribia avisó de que para tener opciones sus pupilos deberán hacer un esfuerzo extra de concentración: «Han encajado tres goles en casa en dos partidos, pero el problema es que marcan muchos goles. Tenemos que estar fuertes atrás». El guipuzcoano tiene las bajas de Gerard Moreno, Raba y Chukwueze, pero apela al espíritu competitivo que exhibió su equipo frente a Chelsea o Atlético para asaltar el fortín del Paseo de la Castellana.

Colmado de goles en las seis primeras jornadas de Liga, el Real Madrid no encontró esta vez la vía para seguir abriendo gas en el campeonato. El Villarreal secó al líder, que perdió una estupenda oportunidad de elevar a cinco puntos su ventaja sobre el Atlético, su principal enemigo por el título ahora que el Barça anda en caída libre, aunque no hay que desmerecer al Sevilla. El equipo de Unai Emery, superior en la primera parte a un adversario demasiado contemplativo, resistió sin problemas en la segunda las embestidas, imbuidas de más corazón que cabeza, de los pupilos de Carlo Ancelotti, que por primera vez desde que la campaña alzó el telón, se quedaron sin mancillar la portería contraria. Fue una cura de humildad para una escuadra que esta vez no halló el socorro de Benzema ni de Vinicius porque enfrente tenía a un oponente fantásticamente trabajado que siempre da la cara y se siente capaz de tutear a cualquiera.

La gran sorpresa de la alineación de Ancelotti fue la inclusión de Valverde como lateral derecho, un recurso de emergencia por la baja de Carvajal del que ya echó mano Zinedine Zidane la pasada temporada contra el Liverpool en Anfield. El italiano devolvió la batuta a Casemiro y Modric, manteniendo a Asensio tras su exhibición frente al Mallorca. También siguió en el once Rodrygo, otro activo en auge, en detrimento por segundo partido consecutivo de Hazard.

El Real Madrid envidó con laterales postizos y el Villarreal explotó esa veta para dar cuenta pronto de su amenaza. Danjuma toreó a Valverde y Asensio antes de soltar un latigazo que obligó a Courtois a estirarse para sacar una mano prodigiosa. Especialmente peligrosa era la situación en la parcela del charrúa, confrontado con la velocidad y habilidad del neerlandés, una de las noticias más refrescantes en este comienzo de temporada.

Real Madrid

Courtois, Valverde, Militao, Alaba, Nacho, Casemiro, Modric (Hazard, min. 73), Asensio (Isco, min. 81), Rodrygo (Camavinga, min. 46), Benzema y Vinicius.

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Villarreal

Rulli, Foyth (Mario Gaspar, min. 85), Albiol, Pau Torres, Alberto Moreno, Capoue, Coquelin (Moi Gómez, min. 58), Parejo, Yéremi Pino (Manu Trigueros, min. 84), Danjuma (Rubén Peña, min. 84) y Alcácer (Dia, min. 58).

  • Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Vinicius, Coquelin y Moi Gómez.

  • Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 24.000 espectadores.

El conjunto de Emery maniobró con mucha suficiencia en el primer acto porque al Real Madrid le faltó agresividad en la presión. Eso permitió salir con facilidad al cuadro visitante e imponer el ritmo que le convenía, para enfado de Ancelotti, cuyos futbolistas perseguían sombras mientras el Villarreal encadenaba pases a su libre albedrío, lo que recrudecía el desgaste físico y anímico del líder.

El campeón de la Europa League se siente cómodo con el cuero porque tiene futbolistas de trazo fino. Maneja estupendamente el cambio de marchas. Pone pausa cuando debe y acelera cuando toca. Comprometió muchísimo al Real Madrid, que reclamó sin suerte un presunto derribo de Albiol a Nacho dentro del área. Pareció penalti porque el valenciano se interpuso en la carrera del alcalaíno sin intención de disputar la pelota. Gil Manzano no atendió las protestas.

Fue una de las escasas veces que pisó zona de peligro antes del descanso el cuadro local, acogotado ante la mayor intensidad y mejor disposición de su oponente. Sin juego entre líneas y con las bandas cegadas, el bloque de Ancelotti ofreció una versión gris en el primer tiempo. Un chut envenenado de Rodrygo que sacó Rulli de puños fue su disparo de más enjundia en los primeros 45 minutos. Demasiado poco para un equipo que se quedó sin rematar a puerta en una primera parte por primera vez como local en Liga desde febrero de 2020.

Ancelotti intervino retirando tras el descanso a Rodrygo y alistando a Camavinga. Necesitaba que su equipo se sintiese más protagonista con la pelota y cerrase mejor los espacios. Al Villarreal solo se le podía poner un pero: su falta de filo. El cambio de piezas dio otro aire al Real Madrid, que juntó mejor las líneas y comenzó a proponer. Asensio le regaló un remate franco a Militao a la salida de una falta, pero el cabezazo del central se marchó desviado.

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Valverde, poco profundo en el primer tiempo, empezó a coger altura, y Vinicius se bastaba para buscarle las vueltas a Foyth en la otra banda. La subida de líneas del Real Madrid se tradujo en mayores trabas a la salida del Villarreal, que pese a todo tuvo otra buena oportunidad en las botas de Danjuma, frenado de nuevo por Courtois, y, sobre todo, una ocasión pintiparada en una dejada con la cabeza de Foyth que Alcácer no alcanzó a concretar como tampoco Pau Torres, que se relamía en el segundo palo.

Buscó Emery un impulso adicional con la salida de Moi Gómez y Dia por el desafortunado Alcácer y Coquelin, que acababa de ver una amarilla. Dejó su sitio Modric, muy castigado por los esfuerzos, a Hazard, al que le tocaba encontrar huecos entre la cerrada defensa del Villarreal. Un remate de cabeza de Isco a centro del '7' que despejó Rulli puso en cuestión el empate, como un mano a mano de Rubén Peña con Nacho que ganó el zaguero, pero el duelo murió sin alteración en el marcador y al Madrid se le esfumó una de esas ocasiones que pintan calvas.

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