Messi, durante la celebración argentina por la conquista de la Copa América. / afp

Messi estrena corona albiceleste pendiente de su continuidad en el Barça

El argentino disfruta de sus vacaciones mientras en el club azulgrana siguen haciendo números para ofrecerle un nuevo contrato

P. RÍOS Barcelona

La Copa América llegó a su fin. Lo hizo con la durante años ansiada corona de Messi con la selección argentina. Se acabó para el '10' una maldición de década y media de padecimientos con la albiceleste, con nueve grandes citas sin triunfo y hasta cuatro finales perdidas por el camino. El torneo de selecciones nacionales más antiguo del mundo fue como una especie de tregua para el astro argentino en cuanto a la situación contractual con el Barça. El desafío de conseguir eso que hasta ahora para muchos le negaba la posibilidad de alcanzar e incluso superar a Maradona en el olimpo del fútbol había aparcado todo lo demás.

Precisamente ya en plena disputa de la Copa América finalizó el contrato que le unía con el Barça, desatando la ansiedad en el entorno azulgrana, casi en estado de choque al pararse a pensar que el mejor jugador en la historia del club había pasado a ser un jugador libre, sin vinculación alguna a ningún club. Han pasado dos semanas desde entonces y ya no hay reto alguno que impida avanzar en el intento por alcanzar un acuerdo.

La disposición del rosarino desde luego es mucho mayor ahora que en el último mercado de verano, en el que desató un auténtico tornado en Can Barça pidiendo al club a través de un frío burofax que le liberase del año de vinculación contractual que le restaba para emprender una nueva aventura en su carrera. La intención del '10' pasa por seguir vistiendo de azulgrana en sus últimas temporadas al máximo nivel, pero el club se encuentra con un escollo por ahora insalvable, la necesidad de liberar un elevado volumen de su masa salarial para destinarla al nuevo contrato de Messi.

Las cifras ya no serán aquellas que provocaron estupor al filtrarse hace unos meses. El futbolista tendrá que rebajar sus pretensiones desde esos alrededor de 140 millones de euros brutos por temporada que le reportaba su último contrato, de cuatro campañas de duración. Sin embargo, los emolumentos del argentino seguirán siendo muy elevados, imposibles de encajar ahora mismo a tenor de las fichas de la primera plantilla azulgrana, tal y como han reiterado LaLiga y su presidente, Javier Tebas, en contra de hacer cualquier tipo de excepción por mucha importancia que la figura de Messi pueda tener para el campeonato nacional, que la tiene.

La situación en las oficinas del Camp Nou pasa ahora mismo por una carrera contrarreloj para liberar masa salarial. Se han ofrecido incluso rescisiones de contrato a jugadores como Pjanic o Umtiti, a los que se dejaría salir libres a cambio de evitar sus cuantiosas fichas. Precisamente por ellas, resulta aún más complicado convencer a futbolistas que saben que sus contratos están ahora mismo fuera de mercado y que sus sueldos bajarían drásticamente en cualquier otro club. El Barça presiona advirtiendo que no contarán para Koeman en caso de continuar.

Griezmann, la mejor carta

Aún más complejo es el caso de Coutinho. El brasileño regresó la temporada pasada después de su cesión al Bayern y su presencia en el equipo fue testimonial. Se trata de otra ficha elevada pero es que además es un jugador cuyo traspaso, de 120 millones más otros 40 en variables, le siguen situando oficialmente como el fichaje más caro de la historia del club e impiden su amortización a tenor de que resulta muy complicado ahora mismo percibir un importe importante por su venta. Más mercado tiene Griezmann, al que también se ve en el Barça como un jugador transferible para hacer caja, aunque menos de los 120 millones que costó su cláusula de rescisión, y también liberar de paso uno de los salarios más importantes de la plantilla. Otra opción pasa por acometer una nueva reducción salarial, algo que la cúpula culé se plantea seriamente pero que pasa por la disposición de los futbolistas.

Hasta ahora, el Barça ha dado seis salidas, recaudando algo más de 30 millones de euros por los traspasos de Junior Firpo al Leeds por quince millones, Todibo al Niza por 8,5, Aleñá al Getafe por cinco y el cantero Konrad de la Fuente al Olympique de Marsella a cambio de tres millones. Trincao se fue cedido al Wolverhampton y Matheus Fernandes rescindió su contrato. Se trata sin embargo de fichas bajas, por lo que más allá del dinero ingresado por las ventas, no dejan mucho espacio para nuevas fichas. Han llegado además Depay, Agüero, Eric García y Emerson, todos ellos a coste cero, pero con sus respectivos contratos.

Los números no terminan de cuadrar, menos aún teniendo en cuenta que a tenor de la normativa de LaLiga en materia de límites salariales, para inscribir a un futbolista que cobrase alrededor de 50 millones de euros brutos, la cifra que se maneja para el nuevo contrato de Messi, el Barça debería liberar unos 200. Difícil, pero Joan Laporta no pierde la fe en hacer posible aquello que impulsó su candidatura a la presidencia del Barça: «Progresa adecuadamente».