Marcos Llorente, durante el duelo entre Atlético y Osasuna. / afp

Análisis

Marcos Llorente, de descarte de Zidane a pieza clave en el Atlético

La polivalencia, el físico y la llegada del centrocampista madrileño han sido fundamentales en los esquemas de Simeone, artífice de una explosión que toma forma con doce goles y once asistencias en Liga, cifras ni siquiera al alcance de las grandes estrellas del campeonato

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Para optar a ganar una Liga tiene que salir bien aquello que en principio se da por seguro, pero también, en muchos casos, sorprender positivamente otros aspectos de los que no se espera un rendimiento tan positivo. En este Atlético que tiene en sus manos el undécimo título de su historia, se podrían incluir en la primera categoría, la de los pesos pesados de partida, el cerrojo de Oblak bajo los palos, la voracidad de Luis Suárez para el gol, por mucho que en Barcelona dieran por agotada la fórmula del uruguayo, el liderazgo de Koke en la medular o la seguridad defensiva. En la segunda, la de las agradables sorpresas, un nombre brilla con luz propia.

Marcos Llorente ha sido el comodín que nadie esperaba, la pieza decisiva para estar en disposición de ganar un campeonato. El centrocampista madrileño, que desembarcó en el Metropolitano en verano de 2019 después de dos temporadas en el Real Madrid sin apenas oportunidades, llegaba con la vitola de mediocentro defensivo al uso y también con la desconfianza de no haber contado para Zidane.

Como aval para un traspaso de 30 millones de euros por un jugador procedente del eterno rival, algo que siempre genera suspicacias entre la afición colchonera, quedaba el buen rendimiento de Llorente en la campaña 2016-17, en la que cedido en el Alavés, dio una exhibición de dotes como pivote defensivo. Gran despliegue físico y comportamiento táctico, pero escasa relación con el gol en un curso que cerró sin diana alguna y con dos asistencias en Liga y otra más en Copa, una competición en la que los babazorros hicieron historia llegando a la final.

Tampoco venía siendo un jugador con mucha llegada en el juvenil del Madrid ni en el Castilla, con el que firmó tres goles en dos campañas como futbolista del filial blanco. Ya de regreso al primer equipo de Chamartín, una veintena de partidos, once como titular, principalmente en la Copa, y ningún gol ni asistencia en la temporada 2017-18. En la siguiente, la 2018-19, apenas 16 duelos y dos goles, aunque uno de ellos de cierta relevancia, pues fue en la final del Mundial de Clubes.

Zidane le abrió la puerta de salida del Real Madrid y el Atlético se lanzó, aunque pensando que incorporaba a un mediocentro defensivo. En las labores de contención lo probó Simeone en una primera mitad de curso donde le costó de lo lindo. Sin participación en el gol y con una cierta tendencia a perder la posición, precisamente por su dinamismo natural, la temporada de Llorente parecía ya condenada a un gris rendimiento hasta que una variación táctica lo cambió todo.

Anfield, el punto de inflexión

Aquel duelo de Anfield frente al Liverpool, donde entró desde el banquillo por Joao Félix para decidir el partido y la eliminatoria de octavos frente al campeón de Europa desde la posición de interior derecho, fue el punto de inflexión que la carrera de un jugador a veces necesita. A partir de entonces Llorente mutó de mediocentro de contención a recurso de lujo, como interior, en el costado derecho del ataque rojiblanco o incluso acompañando al punta de referencia. Cerró el curso 2019-20 con cinco dianas y otros tantos pases de gol entre Liga y Champions, pero lo mejor estaba por llegar.

Si el Atlético pone el broche en Valladolid el próximo sábado, esta Liga 2020-21 puede ser la de la resurrección de Suárez o la del quinto Zamora de Oblak. También la del gran rendimiento de Carrasco como carrilero en ese esquema de tres centrales y jugadores de banda que Simeone incorporó a su libreto. Pero desde luego será también la Liga de Marcos Llorente. Ni Messi ni Benzema ni el propio Luis Suárez, los grandes atacantes del campeonato, presentan dobles dígitos de goles y asistencias. Solo Iago Aspas (13 y 12) y Llorente (12 y 11). Registros de crack mundial, que le sitúan como pieza angular de este Atlético que puede ser campeón y que si no hay sorpresa, podrían también abrirle las puertas de la lista de Luis Enrique para la Eurocopa.