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Jornada 8

Militao sella el triunfo de un Real Madrid a medio gas

El central brasileño se redime en el Coliseum con un gol tempranero que otorga los tres puntos a un equipo que jugó con el freno de mano echado pensando en el clásico

Óscar Bellot

Madrid

Sábado, 8 de octubre 2022, 00:23

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Desprovisto tanto de su más preciado escudo protector como de su lanza de referencia, el Real Madrid visita el Coliseum Alfonso Pérez con deberes pendientes en las dos áreas. El Getafe, cuya guarida fue asaltada la jornada anterior por el Valladolid en un partido de trepidante intercambio ofensivo, examina antes del clásico al vigente campeón de Liga que, tras dejar el pasado domingo la primera mancha del curso en su hasta entonces inmaculado expediente cediendo un empate como local frente a Osasuna, necesita sumar los tres puntos para meter presión al Barça, a ocho días de un enfrentamiento entre los dos colosos del fútbol español que puede marcar el rumbo hasta que el Mundial de Catar paralice la competición a mediados de noviembre.

Obtener el triunfo en un estadio en el que, nueve meses atrás, vio segada la racha de trece partidos invicto que acumulaba entre todas las competiciones permitiría al Real Madrid recuperar el liderato de forma provisional, a la espera de lo que haga el domingo el Barça frente al Celta. Le serviría además a los blancos para rearmarse de cara a esa visita del conjunto azulgrana que hasta cierto punto reviste ya tintes de final prematura, dado lo enconada que está siendo la batalla entre dos superpotencias que vuelven a disponer de arsenales parejos, tras una campaña en la que la tropa de Ancelotti gobernó la Liga a su antojo, aprovechando la mutilación deportiva y económica de su más fiero adversario.

Pero para ello el Real Madrid necesita exhibir más firmeza en la retaguardia y lucir mayor dinamita en la vanguardia. Los blancos han transitado por las siete primeras fechas del torneo de la regularidad sin contabilizar un solo partido con su portería intacta. Más pulcros en esa faceta habían resultado en la Champions, hasta que el Shakhtar mancilló la red de Lunin el miércoles. De hecho, el joven guardameta ucraniano se ha enfundado siete veces los guantes en partido oficial con el Real Madrid desde que aterrizase en Chamartín allá por 2018 y en todos ellos ha visto pulverizado su arco. El cancerbero de Krasnograd tendrá una nueva oportunidad para salvar el honor, puesto que Courtois sigue siendo baja por una ciatalgia que, sin embargo, no comprometerá la presencia del belga en el clásico.

Bala de plata blanca

Un duelo de postín que tampoco se perderá Benzema, al que Ancelotti dejó fuera de la convocatoria para la visita al Coliseum por una pequeña sobrecarga. El ariete francés, que acumuló 180 minutos frente a Osasuna y Shakhtar después de pasar tres semanas lejos de los terrenos de juego por lesión, transmitió cierta ansiedad en esos dos litigios debida a una sequía que se remonta al 28 de agosto, cuando selló el triunfo 'in extremis' de su equipo en el recinto del Espanyol. Desde entonces, cuatro apariciones sin ver puerta. Un registro que no inquieta a su técnico. «Veo al Karim de siempre. No tenemos ninguna preocupación en este sentido», aseveró este viernes.

La ausencia del lionés volverá a situar a Rodrygo como bala de plata del ataque del Real Madrid, un equipo al que solo cupo ponerle un pero contra el Shakhtar: los 34 cartuchos de fogueo que empleó en un partido en el que únicamente lanzó dos proyectiles contra la malla de Trubin, uno de ellos precisamente con la autoría del paulista. El de Osasco, la figura del momento con premiso de Vinicius y Valverde, tendrá una nueva prueba de fuego en un pleito al que Ancelotti ya adelantó el miércoles que acudiría con un once oxigenado.

Impedir que el Real Madrid descargue la munición acumulada contra su equipo es el desafío que afronta Quique Flores, un técnico con pasado blanco que ya sabe lo que es contener a los fusileros de Ancelotti. Lo consiguió el pasado 2 de enero, cuando un error de Militao propició el gol de Enes Ünal que dio tres puntos de oro a los azulones en su lucha por la permanencia en Primera.

Ahora el técnico madrileño, tutor también del triunfo del Getafe en la primera visita del Real Madrid al Coliseum en marzo de 2005, acude con un once mermado por los problemas físicos que arrastran piezas clave en sus planes como Arambarri, Maksimovic o Seoane. Eso habilita el estreno como titular de Luis Milla, uno de los principales refuerzos veraniegos del Getafe que se perdió las cinco primeras jornadas por lesión, disputó 27 minutos frente a Osasuna antes de ver la segunda amarilla y regresa tras cumplir sanción contra el Valladolid.

El Real Madrid certificó un triunfo por la mínima en el Coliseum Alfonso Pérez que le permitirá llegar al clásico de punta en blanco. Un gol tempranero de Militao, fruto de una acción a balón parado en la que el equipo de Carlo Ancelotti sacó brillo a la pizarra del técnico italiano, selló la pírrica victoria de un pelotón que jugó con el freno de mano echado. Aplicado y energético en las primeras pedaladas, el conjunto de Chamartín se dejó ir con la ventaja y ofreció esperanzas a un Getafe al que le faltó colmillo para morder al vigente campeón. Los de Quique Flores, que perdieron rueda en los kilómetros iniciales, supieron hacer la goma y comprometieron hasta el final el botín del vigente campeón, de nuevo a medio gas pero líder provisional otra vez, a la espera de lo que haga el Barça ante el Celta.

El Real Madrid no quería sustos antes de recibir el próximo domingo al Barça y llegó con la lección estudiada. Militao le ganó la partida a Duarte a la salida de un córner botado por Modric y cabeceó a la red. El central brasileño, protagonista desafortunado en la derrota de su equipo el pasado curso en el Coliseum, se redimía así de aquel borrón con una diana que puso el duelo de cara para los blancos apenas levantado el telón.

El vigoréxico once seleccionado por Ancelotti, con Alaba como lateral izquierdo, Tchouaméni y Camavinga en la sala de máquinas junto a Modric y un lozano tridente atacante, embestía con dinamismo a un Getafe cuyo batallón defensivo se vio sobrepasado en el primer tramo. El Getafe se guarecía con un bloque bajo, pero el golpe prematuro le obligó a proponer, pese a ser el equipo que menos balón amasa en Primera. En ese escenario, Angileri dispuso de una gran ocasión para devolver las tablas con un centro-chut que se marchó rozando el palo, después de que Mayoral estuviese a punto de cazarlo en boca de gol.

Getafe

David Soria, Damián, Djené, Mitrovic, Duarte, Angileri (Amavi, min. 82), Algobia (Seoane, min. 82), Aleñá (Munir, min. 66), Luis Milla, Mayoral (Portu, min. 66) y Enes Ünal (Latasa, min. 86).

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Real Madrid

Lunin, Carvajal, Militao (Nacho, min. 82), Rüdiger, Alaba, Tchouaméni, Modric, Camavinga (Asensio, min. 82), Valverde, Rodrygo (Mariano, min. 88) y Vinicius.

  • Gol: 0-1: min. 3, Militao.

  • Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Sin amonestados.

  • Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de Liga, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante 14.502 espectadores.

La acción vino precedida de una pérdida de Tchouaméni que expuso el riesgo que entrañaba para el bloque de Ancelotti minusvalorar a su oponente. Porque tras su eléctrica obertura, los blancos se dedicaron a administrar esfuerzos y el Getafe vio algo de luz al final del túnel. Cierto es que los que Quique Flores apenas amenazaron antes del descanso, pero tampoco tuvieron demasiados sobresaltos más al margen de un cabezazo de Rodrygo bien atajado por David Soria y un penalti de Damián Suárez sobre Vinicius que el VAR invalidó porque el esférico había salido previamente por la línea de banda.

El paso por la caseta no alteró la disposición de tropas para un segundo tiempo que comenzó al galope. Ni Rodrygo, ni Tchouaméni ni Modric lograron hacer diana en un tiroteo masivo sobre la portería de David Soria. Replicó el Getafe con un latigazo de Aleñá, abortado por Lunin, y otro de Duarte que se marchó ligeramente desviado. El ajustado marcador daba esperanzas al Coliseum, que celebró por todo lo alto un gol anulado a Rodrygo por fuera de juego.

Tenía motivos para creer la parroquia azulona, porque el Real Madrid reincidía en su tendencia a vivir en el filo de la navaja. La convicción en su superioridad degeneró en cierta bajada de tensión por parte del cuadro de Ancelotti, corregida en varias ocasiones por un expeditivo Militao, el mejor futbolista del partido.

Subió la apuesta Quique Flores con la entrada de Munir y Portu en busca de un plus ofensivo que le permitiera nivelar el duelo mientras Ancelotti, de nuevo inquieto por la falta de contundencia de sus pupilos, dilataba los cambios hasta que, ya en el tramo final, relevó a un acalambrado Militao por Nacho y a un Camavinga liviano de nuevo en el juego para asentar a Asensio como volante y tratar de aprovechar la llegada del balear desde segunda línea.

Quemó sus últimas naves el técnico del Getafe alistando al espigado Latasa, cedido por el Real Madrid, por si afloraba la maldición del ex. Envidó Ancelotti con Mariano como último naipe, en detrimento de un Hazard de nuevo condenado a la irrelevancia, y afrontar así el postrero arreón de un Getafe con fuelle pero sin pólvora.

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