Borja Iglesias celebra junto a Luiz Henrique el gol del brasileño. / A. Lingria / reuters

Grupo C / Jornada 3

El Betis también se hace mayor en Europa

El conjunto verdiblanco dio un golpe encima de la mesa en el Olímpico, donde derrotó a la Roma de Mourinho para acercarse al primer puesto de su grupo

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

El Betis también se hace mayor en Europa. El conjunto verdiblanco trasladó su buen momento al Olímpico de Roma, un estadio de empaque en el Viejo Continente, y tras dejar una excelente imagen en un primera parte de poco premio a tenor de sus méritos, también tuvo cabeza fría, jerarquía y pegada para doblegar a la Roma de Mourinho cuando el duelo parecía encaminado al empate. Guido Rodríguez había hecho justicia tras el tanto inicial de Dybala desde el punto de penalti, con un empate que se antojaba corto al descanso a tenor del buen desempeño verdiblanco, pero el tanto de Luiz Henrique, en un escorzo casi imposible cuando el duelo tocaba a su fin, hizo estallar de alegría a los 4.000 aficionados béticos que no olvidarán una noche para la historia en la ciudad eterna.

Pese a la grandeza del rival y del escenario, dotado de un excepcional ambiente, el Betis no se amilanó de inicio. Fue el equipo de Pellegrini fiel a su estilo, con el control del balón por montera ante al poderío físico 'giallorosso'. El conjunto de la capital italiana recurrió al peligro de Tammy Abraham con espacios y la enorme capacidad de Smalling en el juego aéreo, pero el peligro fue verdiblanco, especialmente con un remate de Fekir al palo. Se esperaba al talentoso futbolista francés en un duelo de altura y apareció pronto. Junto a Canales comandó las operaciones de un Betis armado de paciencia en la circulación frente a un adversario cómodo sin el balón, replegado con una defensa de cinco a la espera de golpear a la contra. Sello Mourinho. El guion era bueno para los intereses béticos, pero todo saltó por los aires cuando el galo se echó al suelo, víctima frecuente de los problemas musculares.

Pese al revés, el conjunto andaluz tuvo personalidad para seguir imponiendo su propuesta sobre el césped del Olímpico, ante un rival amenazado por su derrota en Bulgaria contra el Ludogorets en el inicio de la competición. No apuntaba el encuentro hacia el 1-0 a tenor de las sensaciones futbolísticas, pero Ruibal tocó con la mano en área bética y Dybala no perdonó desde los once metros. El fútbol entiende poco de justicia, ya se sabe, pero el Betis olvidó los lamentos y profundizó en su buen partido hasta el momento. Tuvo la recompensa del derechazo de Guido Rodríguez, directo a la red de Rui Patricio desde la frontal y una suerte de justicia poética.

1 Roma

Rui Patricio, Çelik (Spinazzola, min. 5), Mancini, Smalling, Ibañez, Zalewski, Cristante (Camara, min. 80), Matic, Dybala (El Shaarawy, min. 80), Abraham (Belotti, min. 73) y Zaniolo.

2 Betis

Bravo, Ruibal, Pezzella, Luiz Felipe, Miranda (Álex Moreno, min. 75), Guido Rodríguez, Guardado (William Carvalho, min. 75), Canales, Fekir (Luiz Henrique, min. 22), Joaquín (Rodri, min. 61) y Willian José (Borja Iglesias, min. 75).

  • Goles: 1-0: min. 34, Dybala, de penalti. 1-1: min. 40, Guido Rodríguez. 1-2: min. 88, Luiz Henrique.

  • Árbitro: Matej Jug (Eslovenia). Amonestó a los béticos Luiz Felipe, Bravo, Guardado y Pezzella, y a Mancini, de la Roma. Expulsó por roja directa a Zaniolo, min. 93.

  • Incidencias: Partido de la tercera jornada en el grupo C de la Europa League disputado en el Olímpico de Roma.

Que a la Roma le hace falta muy poco para hallar el gol lo dejó claro un remate de Zaniolo al larguero en el tiempo añadido del primer tiempo, pero la madera salvó al Betis de un castigo inmerecido y llevó el duelo a la pausa en igualdad, tras una primera entrega de gran calidad. Lo primero reseñable de la segunda fue un recordatorio del poderío aéreo romanista. Smalling impuso su físico tras un saque de esquina y el balón rechazado lo estrelló Cristante contra Bravo, firme para evitar la ventaja local a bocajarro.

Un escorzo impensable

El partido ya estaba en el terreno de lo impredecible, con una mejor versión de la Roma, cuando la sustitución de Joaquín dejó una de esas imágenes para el recuerdo. Mourinho abrazó al capitán bético en señal de reconocimiento. Así es el técnico portugués, capaz tanto de las polémicas más descarnadas como de notables gestos de caballerosidad. Más allá de la cortesía, el Betis entró en el tramo final bajo cierta sensación de que el empate colmaba sus aspiraciones, mientras que complicaba la vida al conjunto transalpino a tenor de sus tropiezos previos.

Era el momento de guardar la ropa a pesar de la probada ambición de este Betis, pero el conjunto sevillano ya tiene galones en Europa. Así lo rubricó Luiz Henrique, el sustituto de Fekir, con su remate de cabeza tras un escorzo impensable. El brasileño transformó en oro el envío de Rodri y convirtió la casa del actual campeón de la Conference League en un edén para la numerosa afición verdiblanca. En el Viejo Continente ya saben cómo se las gasta el equipo de Pellegrini, muy cerca del primer puesto de su grupo tras una noche inolvidable en la eterna Roma.