Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Asensio. / Óscar del Pozo (Afp)

Grupo D | Jornada 6

El Real Madrid remata la faena con otro alarde de suficiencia

Los goles de Kroos y Asensio sellan la condición de cabeza de serie en el sorteo de octavos de la Champions del imparable equipo de Ancelotti

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

El Real Madrid remató la faena ante el Inter con otro alarde de suficiencia. Un tanto de Kroos cuando el vigente campeón de la liga italiana achuchaba con un brío extraordinario pero también con la pólvora mojada en el primer tiempo y un golazo en la segunda parte de Asensio con esa zurda de seda a la que saca el balear menos partido del que debería una vez que los locales habían conducido ya el litigio a su terreno permitieron al equipo de Carlo Ancelotti enlazar su duodécimo partido consecutivo sin conocer la derrota entre todas las competiciones y abrochar el primer puesto de su grupo en la Liga de Campeones. Algo que favorece las posibilidades de los blancos de toparse con un adversario teóricamente más amable en el sorteo de octavos de final que se celebrará el próximo lunes en la ciudad suiza de Nyon.

Las dianas del centrocampista germano, de nuevo impoluto a la hora de domar junto a Modric un choque en el que el Real Madrid comenzó sufriendo pero del que salió con la moral en la estratosfera, y del extremo balear, oportuno saliendo desde el banquillo, apadrinaron un triunfo coral que permitirá al trece veces campeón de Europa lucir la condición de cabeza de serie en una lotería en la que evitará seguro a Manchester City, Liverpool, Ajax, Bayern de Múnich y Manchester United. Cierto es que la lotería no estará exenta de amenazas, con el PSG a la cabeza de todas ellas, pero el botín logrado es de lo más suculento y refuerza a una escuadra en la que se multiplican las buenas nuevas.

Porque los blancos sacaron adelante sin Benzema un enfrentamiento frente a otro equipo que llegaba al Santiago Bernabéu embalado pero que salió escaldado por séptima vez consecutiva en el feudo madridista. No echó de menos esta vez el Real Madrid a su nueve de referencia, ya que Jovic cumplió de nuevo en su condición de punta de lanza, el bloque se multiplicó para taponar agujeros en un tramo inicial de cierta zozobra y acabó imponiéndose con la autoridad a que acostumbra de un tiempo a esta parte un once que se recita de carrerilla.

2 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Militao, Alaba, Mendy, Casemiro (Camavinga, min. 71), Modric, Kroos (Valverde, min. 77), Rodrygo (Asensio, min. 77), Jovic (Mariano, min. 77) y Vinicius (Hazard, min. 81).

0 Inter

Handanovic, D'Ambrosio, Skriniar, Bastoni, Dumfries (Dimarco, min. 46), Barella, Brozovic (Arturo Vidal, min. 60), Çalhanoglu (Vecino, min. 60), Perisic, Lautaro Martínez (Gagliardini, min. 66) y Dzeko (Alexis Sánchez, min. 60).

  • Goles: 1-0: min. 17, Kroos. 2-0: min. 79, Asensio.

  • Árbitro: Felix Brych (Alemania). Amonestó a D'Ambrosio, Militao y Bastoni. Expulsó a Barella por roja directa (min. 63)

  • Incidencias: Partido de la sexta jornada del grupo D de la Liga de Campeones, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 50.000 espectadores.

Y es que salvo la obligada entrada de Jovic por el renqueante Benzema, Ancelotti volvió a tirar de su alineación de gala. Comprensible. Pese a que el derbi con el Atlético está a la vuelta de la esquina, tiene colchón en la Liga. Otra historia es la Champions, donde la película podía girar de la comedia al drama en función del bombo para el sorteo de octavos.

Tener el pase asegurado amortiguaba la presión sobre dos clubes que se las tuvieron tiesas en el pasado. Ese hecho ayudó a que se viera un partido chispeante. El Inter salió con un empuje tremendo porque necesitaba la victoria para ser primero. Al Real Madrid le complacía la propuesta porque se encuentra cómodo replegado para buscar la contra.

Un Inter sin colmillo

Enfrente estaba un rival fiero. Inzaghi ha pulimentando la obra de Antonio Conte, dándole al Inter un carácter más ofensivo pero sin perder la firmeza en la retaguardia que le hizo campeón de la Serie A el curso pasado. Mas los blancos se sacudieron el dominio inicial con un golpe de genio. Abrió Rodrygo a la zona por la que percutía Kroos, que soltó un zurdazo inapelable a la red. Como en San Siro, el marcador desmentía la superioridad transalpina.

El mandoble no atenuó el ardor del Inter, que atacaba a tumba abierta. La apuesta tenía un riesgo evidente, porque una pérdida podía desnudarle. La mala noticia para el Real Madrid es que no tuvo demasiadas oportunidades para explotar esa veta antes del descanso. La buena, que los lombardos asediaban con balas de fogueo: trece disparos antes del entreacto pero solo uno de ellos entre los tres palos.

Buena parte del mérito cabe atribuírselo, claro, a los blancos, cuyo sacrificio mancomunado es indiscutible. Como dice Ancelotti, a veces sobresale su calidad y otras su compromiso. Ante el Inter volvieron a ofrecer un buen maridaje de ambas. Supieron aguantar cuando tocaba y mataron en cuanto el conjunto neroazzurro se relajó.

Porque el Real Madrid fue ganando peso en el encuentro a medida que avanzaba. Ese escenario sirvió para refrendar que Jovic puede tener cabida cuando Benzema deje espacio. El balcánico fijó a los centrales, se asoció bien con sus compañeros y rozó el gol con un zurdazo duro que exigió a Handanovic, otro brillante cancerbero esloveno.

Con todo, el Inter siguió a lo suyo. Barella desperdició un servicio estupendo de Çalhanoglu mandando al limbo el esférico al poco de la reanudación. Inzaghi trató de contrarrestar esa falta de eficacia introduciendo a dos viejos conocidos con pasado en el Barça: Arturo Vidal y Alexis Sánchez.

Pero una estupidez de Barella le dejó enseguida en inferioridad numérica. La imprudencia del brillante pero inmaduro internacional italiano obligó a Inzaghi a tratar de minimizar daños. Aprovechó Ancelotti para relevar a Casemiro, apercibido de sanción y maltrecho tras un choque con D'Ambrosio, a la vez que otorgaba resuello a otros de sus pretorianos. El trabajo del Real Madrid, tan resistente atrás como quirúrgico arriba, estaba hecho. Su autoridad a estas alturas de la temporada es asombrosa. Solo resta por ver si no termina haciéndosele larga.