Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y de ACS. / EFE

Guerra económica

Florentino Pérez, un gestor obstinado con sus ideas

Acostumbrado al éxito y a no firmar rendiciones, el presidente del Real Madrid no piensa ceder con la Superliga europea

AMADOR GÓMEZ/JOSÉ M. CAMARERO Madrrid

De la excepcional capacidad de gestión de Florentino Pérez como empresario no cabe ninguna duda, por lo que sorprende que midiese tan mal los tiempos para lanzar la propuesta de la Superliga con tal precipitación, sin tener cerrado el polémico proyecto. Sin embargo, el presidente del Real Madrid está convencido de que su órdago provocará ahora que la UEFA se siente a negociar y, lo antes posible, acceda a las pretensiones económicas de los grandes clubes. Florentino Pérez advierte que si hay que esperar a una reforma de la Champions que no llegaría hasta 2024, quizás el fútbol europeo ya esté para entonces «muerto», por lo que asegura que no dejará de insistir con la Superliga.

Acostumbrado a saldar con éxito sus atrevidas y revolucionarias ideas en el mundo del fútbol y de la construcción y a generar ingresos, se enorgullece Florentino de haber salvado de la quiebra al Real Madrid, que cuando él llegó por primera vez a la presidencia en 2000, «estaba arruinado». Con él al mando, el Madrid no dejó de escalar hasta convertirse en el club más rico del planeta a partir de la temporada 2004-2005, aunque al año siguiente, después de tres campañas en blanco, sin un solo título, presionado por socios y aficionados hartos del fracaso deportivo, llegase a dimitir por, según lamentó, «haber maleducado a los jugadores».

A él, un hombre tan obstinado al que no le gusta perder ni firmar rendiciones, aunque dio la espantada en 2006 y tampoco fue capaz de retener a Cristiano Ronaldo, se le plantea a partir de ahora una dura batalla contra la UEFA tras haber sufrido uno de los mayores tropiezos de su carrera, de la que piensa sacar rédito más pronto que tarde. Consigue casi todo lo que se propone y sus triunfos le preceden en el mundo del fútbol y en el de las finanzas. A pesar de la pandemia, entre los españoles más ricos, Florentino Pérez figura en la novena posición, como presidente de ACS, que hace un año alcanzó un valor en Bolsa de más de 12.000 millones de euros.

Aunque Florentino asumió el poder ejecutivo de ACS (la presidencia y el cargo de consejero delegado) en 1993, no sería prácticamente hasta una década después cuando protagonizara la primera gran operación corporativa que saldó con éxito. Fue la adquisición de otra constructora, Dragados. No era una compañía cualquiera, sino una competidora que ostentaba los primeros puestos en el ranking del sector en plena ebullición de la economía española que acababa de adentrarse en el euro.

Expansión internacional

Aquel movimiento llegó apenas dos años después de que el empresario se hiciera con la presidencia del Real Madrid. Y desde entonces, ACS fue incrementando su negocio, en España y en el exterior. Durante los años de la burbuja económica, la constructora -como el resto de grandes compañías del sector- salió al extranjero para expandir un negocio que en la Península ya se le quedaba pequeño.

En ese camino de ensanche se cruzó Iberdrola. Fue en septiembre de 2006 cuando ambas compañías iniciaron una vinculación en principio amistosa que les llevó a tener graves discrepancias hasta casi una década después. ACS entró en el accionariado de la firma cuyo consejero delegado era Ignacio Galán, al asumir un 12% de la propiedad. La constructora podía servir de escudo ante las ofertas que llegaban sobre el sector energético español de la época. Pero aquella relación acabó en una batalla por uno de los sillones del consejo de Iberdrola que ACS nunca llegó a ostentar. Los continuos pleitos judiciales entre ambas direcciones acabó con la salida de la compañía de Florentino Pérez de la eléctrica a partir de 2012, en el peor momento de la anterior crisis. Y su salida total en 2016. Tras aquella aventura, ACS mantiene una importante participación en Hotchief, una de las primeras constructoras a nivel mundial.

Ya en aquella retirada fue clave el papel asesor de Key Capital, una firma de inversión registrada en la CNMV como agencia de valores. Ahora también lo ha sido para lanzar la frustrada, por el momento, propuesta de la Superliga europea. En ella se encuentra presente el empresario Borja Prado, expresidente de Endesa, con un 14,9% del capital. Comparte accionariado con el empresario Anas Laghrari (16,6%), de origen franco-marroquí y clave en la preparación del proyecto que ahora se encuentra paralizado.

Justo antes del anuncio de la Superliga, la última batalla empresarial conocida en la que Florentino Pérez estaba embarcado le había llevado hasta Italia. ACS ha ofrecido a Atlantia comprarle su red de autopistas, la más grande del país, por 10.000 millones de euros. Otra apuesta empresarial que puede llevar a la ya multinacional española a ostentar otro mercado clave en su expansión internacional.