Eurocopa 2020/21

Regreso triunfal a Roma de la nueva reina del Viejo Continente

Para muchos italianos la victoria constituye un mensaje de alivio para un país agotado por la pandemia de coronavirus que ha causado la muerte de 127.000 personas

R. C. Madrid

La selección de Italia, coronada campeona de Europa en Londres, regresó triunfalmente a Roma, con su capitán, Giorgio Chiellini, luciendo con orgullo el trofeo ante cientos de aficionados. Leonardo Spinazzola, considerado el héroe desafortunado de la Eurocopa después de haber sufrido una lesión en el tendón de Aquiles ante Bélgica en los cuartos de final, saltó los escalones del avión de Alitalia y cruzó la pista con muletas entre los vítores de los medios de comunicación y del personal del aeropuerto que tomaba fotografías. «Es el símbolo de esta selección, unida, fuerte y solidaria», comentó Luca, entre los hinchas que esperaban a los jugadores.

La expedición de la 'Azzurra' se dirigió luego al céntrico hotel Parco dei Principi para descansar unas horas, antes de ser recibidos por el presidente de Italia, Sergio Mattarella, de 79 años, quien asistió en el estadio de Wembley a la emocionante final, ganada en los penaltis contra Inglaterra. Por su parte, el primer ministro transalpino, Mario Draghi, rompió su tradicional sobriedad, para hacerse un 'selfie' con la selección triunfadora.

Los titulares de los periódicos celebraron a toda página el triunfo de una selección que fue conquistando al país con su perfecta combinación de jóvenes y veteranos y un juego vistoso. «¡Mira, mamá! ¡Mira!», gritó eufórico el lateral Alessandro Florenzi frente a las cámaras de televisión de medio mundo al mostrar la medalla de campeón. «¡Son italianos, adoran a la mamá! ¡Le dedicó el triunfo, qué ternura!», comentó por su parte emocionada Donatella Falco, una anciana romana. También emocionaron a todo un país las lágrimas del entrenador, Roberto Mancini, quien protagonizó un sentido abrazo con el exjugador Gianluca Vialli, su asistente y amigo desde hace más de treinta años, que se recupera de un cáncer.

En casi todas las ciudades italianas, en particular Roma, los 'tifosi' invadieron las calles y las plazas para festejar, cantando, lanzando fuegos artificiales y desfilando con la bandera tricolor. Para muchos la victoria constituye un mensaje de alivio para un país agotado por la pandemia de coronavirus que ha causado la muerte de 127.000 personas. «Es como un renacimiento. Genera esperanzas. Y además qué bueno es poder pensar en otra cosa después del año que hemos pasado», confesó Matteo Falovo, resumiendo el sentimiento de muchos italianos.