Por los cauces previstos en esta Eurocopa

Salvo el gran regreso de Italia y la aparición de algunas jóvenes figuras, nada sustancial parece haber cambiado en las grandes selecciones europeas desde el Mundial de Rusia

JON AGIRIANO

Tras haber debutado ya todas las selecciones la primera sensación que queda es que todo marcha por los cauces previstos en esta Eurocopa. La única sorpresa fue la victoria de Finlandia ante Dinamarca en ese partido que siempre se recordará por los minutos eternos de angustia que se vivieron con Eriksen. Aunque también podría recordarse por ser un ejemplo canónico de cómo, en apenas dos horas, un equipo puede descomponerse después de que, una tras otra, se le vayan acumulando desgracias como para llenar un contenedor de la Maersk. No olvidarán fácilmente los daneses su debut en esta Euro y no sólo por el susto que se llevaron con su mejor futbolista sino por la humillación de caer derrotados en su casa -ellos que se consideran y con razón los reyes del fútbol escandinavo de los últimos cuarenta años- ante un país de atletas, saltadores de esquí y jugadores de hockey.

Por lo demás, todo ha discurrido dentro de un orden ya imaginado. Han pasado tres años desde el Mundial de Rusia y, con la excepción de poder ver a una Italia espectacular y a algunos nuevos futbolistas muy prometedores, nada realmente sustancial parece haber cambiado en las grandes selecciones. Comenzando por Francia, la principal favorita, se puede decir que en su estreno contra Alemania demostró muy bien de lo que es capaz. Y no me refiero a hacer un gran fútbol -esto en el caso francés hay que reservarlo para la selección de los ochenta- sino a ganar casi por inercia.

El lunes fue un gol en propia puerta de Hummels, pero podría haber sido cualquier otra cosa, un leve rebote, un despiste del portero rival, un barullo en el área... Frente a equipos que para ganar un partido tienen que dragar entero el Mississippi, como pedía desesperado Walter Connolly a sus empleados en 'Sucedió una noche', el equipo de Deschamps no necesita prácticamente nada. De ahí que siga siendo el principal favorito, incluso por encima de Inglaterra. Semifinalista en el pasado Mundial, el equipo de Southgate ha crecido con el talento, la frescura y el despliegue de jugadores como Fosen, Mount, Rice o Phillips, uno de esos futbolistas que un día se encuentran con Marcelo Bielsa y al siguiente se dan cuenta de que su vida ha cambiado para siempre. Los 'pros', además, van a jugar casi siempre en Wembley. Digamos que lo tienen todo para ganar, pero que para hacerlo todavía necesitan hacer más cosas que Francia.

En un peldaño inferior se encuentran cuatro selecciones: Italia, Bélgica, Portugal y Alemania. De la 'Azzurra' se puede decir que ha regresado a lo grande, como volvió a demostrar ayer ante Suiza. Tenía que hacerlo porque su ausencia en Rusia todavía sigue pareciendo algo rarísimo, el producto inexplicable de un catastrófico error administrativo. La contundente victoria de la tropa de Mancini ante Turquía y su exhibición de ayer no han hecho sino confirmar la cotización al alza de una selección que lleva 29 partidos sin perder. Por no hablar de que Donnarumma acumula ya ocho sin encajar un gol. En fin, que hablamos de una bella Italia llamada a hacer algo muy grande, como le sucede también a Bélgica. El equipo de Roberto Martínez se desembarazó de Rusia con autoridad. Le bastó con despeinarse un poco en la segunda parte. Que lo hiciera sin contar con De Bruyne, Hazard y Witsel, tres piezas básicas, lo dice todo sobre su potencial.

Portugal y Alemania, que el sábado librarán una batalla durísima en el Allianz Arena, ofrecen más dudas. De los alemanes se puede decir que han perdido parte de esa fiabilidad esencial que vendría a ser la marca de la casa. En realidad, lo que ha perdido la 'mannschaft' es contundencia, como se vio ante Francia. De todas formas, dispone de talento suficiente como para hacer un gran papel a poco que los jugadores cojan confianza. Los campeones portugueses, en cambio, lo tienen más complicado. Revalidar el título sería una gesta. Es cierto que disponen de un gran arsenal de jugadores y que les sobra carácter y determinación. Pero también lo es que el grupo de Fernando Santos, siempre arisco y reservón, parece sufrir dolores de parto cada vez que intenta jugar bien, algo que necesitará tarde o temprano si quiere tener opciones.

De España, séptima en este listado de favoritos, ya está todo dicho. Seguimos esperando a que se despeje la incógnita sobre su verdadero potencial. Y lo cierto es que se trata de una espera emocionante. A los equipos jóvenes y con mucho talento, más allá de su inexperiencia y sus debilidades, siempre es un placer observarles en los grandes retos.