Un momento de la ceremonia inaugural de la Eurocopa. /Andrew Medichini (Efe)

Un momento de la ceremonia inaugural de la Eurocopa. / Andrew Medichini (Efe)

Eurocopa 2020/2021 Roma bautiza la Eurocopa de la esperanza

Una ceremonia austera pero repleta de emoción y color da el pistoletazo de salida a un torneo que ni el coronavirus pudo derrotar

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Austera y simplificada como no podía ser de otra forma en los tiempos de una pandemia que ha vestido de luto al planeta pero repleta de emoción, luz, color y espectáculo, la ceremonia de inauguración de la Eurocopa dio el pistoletazo de salida a cuatro semanas vibrantes en las que los once estadios elegidos para albergar el torneo multisede se reconciliarán con los aficionados después de meses tenebrosos en los que sus gradas experimentaron un lacerante vacío mientras el mundo peleaba contra la peor crisis sanitaria en un siglo.

Inmersos aún en esa lucha sin cuartel contra el maldito patógeno que sigue segando vidas a diestro y siniestro, pero con el inestimable alivio que supone contar por fin con ese poderoso aliado que son las vacunas, los integrantes de la vastísima hermandad del deporte rey dirigieron sus ojos hacia el Olímpico de Roma, donde Francesco Totti y Alessandro Nesta oficiaron como anfitriones de los alrededor de 15.000 hinchas que ocuparon un cuarto de su aforo para asistir al debut de la 'Azzurra' contra Turquía y participar en la conmovedora reunión entre los miembros de la familia del fútbol europeo.

Los campeones del mundo en 2006 con Italia, que se fajaron durante años en el derbi la ciudad eterna como estandartes de Roma y Lazio, abrieron con su proverbial elegancia la decimosexta edición del Europeo antes de dar paso a un espectáculo musical que comenzó con la actuación de la orquesta de la policía nacional italiana en un estadio presidido por 24 grandes globos como símbolo de las selecciones participantes y que sirvió también como escenario de una impecable coreografía vertical que mezcló a bailarines y baterías que volaron hacia el techo del fortín romano mientras la pirotecnia hacía acto de presencia.

Con el combinado italiano y el turco preparados ya para saltar al césped, una de las principales figuras de la cultura italiana actual, el tenor Andrea Bocelli, entonó el 'Nessun Dorma', acompañado por la ópera Turandot de Puccini.

El plato fuerte llegó sin embargo cuando Martin Garrix, Bono y The Edge aparecieron para interpretar su 'We Are The People' (Somos la gente), el himno oficial de la Eurocopa. Un canto a la positividad, la esperanza y la determinación tan necesarias para que cualquier equipo alcance el éxito que viene como anillo al dedo a esta época plagada de dificultades en la que el mundo ha tenido que hacer un descomunal ejercicio de resiliencia y, sobre todo, de unión, para seguir adelante. Los mismos que han permitido alumbrar el campeonato un año después de las fechas inicialmente previstas. Aún bajo la amenaza de la covid-19, por supuesto, pero con la sensación de que el mundo comienza a emerger por fin de las tinieblas.