Aficionados españoles en las gradas de Wembley. / Facundo Arrizabalaga (Afp)

Semifinal 'Porca miseria' en Wembley

Los 'azzurri fueron mayoría, pero la afición de La Roja impartió una lección magistral en el templo del fútbol y despidió a sus jugadores y a Luis Enrique como campeones

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Enviado especial a Londres

Inmensa España pese a la derrota y maravillosa su afición, minoría en Wembley pero magistral antes, durante y sobre todo después del partido. Se dejó escuchar más que los 'tiffosi', lloró la derrota, pero despidió a los jugadores de Luis Enrique y al propio técnico como campeones. Consumada la amarga e inmerecida derrota, todos los futbolistas se fueron al fondo donde se situaban los emocionados seguidores de La Roja, saludaron y agradecieron su gran comportamiento.

Luis Enrique, roto pero a la vez orgulloso, se acercó todavía más a la grada, levantó el pulgar y aplaudió a rabiar a los incondicionales españoles. A continuación, fue abrazando uno a uno a todos sus soldados y les agredeció su apoyo, esfuerzo y unión. Ni un reproche esta vez para Dani Olmo y Álvaro Morata, los que fallaron los penaltis en la cruel tanda que apartó a España de la final del 11 de julio ante Inglaterra o Dinamarca, que se enfrentan este miécoles también en el templo del fútbol.

Fue el t riste final de un día era desapacible en Londres, típicamente británico. 17º y bastante lluvioso. Una dificultad más que añadir a las ya conocidas a causa de las restricciones impuestas por el gobierno de Boris Johnson y aceptadas por la UEFA. Quejas de italianos y españoles por no poderse desplazar desde sus respectivos países por culpa de tanto formularios, PCR y cuarentenas, y llamamiento de ambos países a sus residentes en las Islas para que hicieran el esfuerzo de acudir a Wembley. Los desorbitados precios de las entradas, entre 595 de la más cara y 195 de la más económica, salvo contadas localidades rebajadas a 85 euros, tampoco animaban.

L a UEFA estimó que habría mayoría de italianos y no se equivocó. Aproximadamente 11.000 transalpinos frente a 9.000 ibéricos. El resto, hasta los 60.000 para llenar tres cuartas partes del aforo, de mayoría británica. Pese a las trabas, ambas aficiones rivalizaron en buena armonía a lo largo del día. Trafalgar Square y el Puente de la Torre de Londres, donde se ubicaban las dos zonas de animación levantadas por la UEFA, fueron los puntos neurálgicos de los cánticos, más variados siempre en los italianos. Oxford Street, la céntrica avenida de las compras en Londres, y Picadilly Circus, en pleno corazón de la capital, se poblaron de banderas españolas e italianas.

Mucha chavalería , la mayoría hijos de emigrantes al Reino Unido. Habiba, enfermera nacida en Madrid pero de origen marroquí por parte de padre y madre, se encargaba de hacer PCR y pruebas de antígenos en una farmacia y mostraba su deseo de que ganase La Roja. Como Daniela, barcelonesa por parte de madre y rumana de padre, y residente desde hace dos años en Londres por motivos laborales de su familia.

También jóvenes llegados en el último año desde numerosos puntos de la geografía española, desde La Coruña a Almería y Cataluña a Huelva, para compaginar trabajillos con el aprendizaje de la lengua de Shakespeare, aunque la situación por la pandemia y el 'brexit' no es la mejor. Y mucho treintañero que emigró para buscarse la vida en el Reino Unido debido a la precariedad del trabajo en España.

A primera hora de la tarde, el ambiente se trasladó ya a los aledaños de Wembley. En especial al Olympic Way, un espectacular paseo de aproximadamente un kilómetro que une la parada de metro de Wembley Park con el templo londinense. Algo más de tensión en la calle 'Engineers', donde centenares de hinchas españoles e italianos se desafiaban desde una acera a la de enfrente. Los hinchas de La Roja entonaban el clásico 'Y viva España' de Manolo Escobar y los italianos más radicales respondían al desagradable grito de 'vaffanculo'.

Envidia sana cuando los españoles se soltaban tarareando el himno de su país y los rivales, más solemnes, respondían con los acordes del célebre 'Fratelli d'Italia', esa marcha que celebra la reunificación italiana y habla de corazón, sangre y muerte.

Hermanamiento con Raffaella Carrà

El mayor signo de hermanamiento se produjo durante el calentamiento, cuando sonó por la excelente megafonía de Wembley la música de Raffaella Carrà para rendir tributo a la cantante italiana, fallecida el lunes a los 78 años, tras una larga enfermedad.

La federación italiana trasladó su petición a la UEFA para que diera su visto bueno y la canción ' A far l'amore comincia tu' formó parte de los temas que acompañaron a los futbolistas antes de comenzar la batalla. El fallecimiento de la artista sacudió a todos.

A falta de media hora, decibelios a tope para festejar con el eterno 'Y viva España' de Manolo Escobar. Entre flores, fandanguillos, alegría y olé. Hay formas y formas de perder, y la de La Roja no merece reproches, solo palmas.