Jordi Alba, autor del disparo que Zakaria metió en propia puerta, despeja un balón ante Fassnacht. / AFP

Eurocopa 2020/2021 La Roja sabe saltar muros sin derribarlos

La selección tuvo que ir a la tanda de penaltis después de rematar 27 veces, sacar 13 córners, tener una posesión del 66%, dar 1.009 pases y jugar 45 minutos con uno más

ROBERT BASIC
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Una tanda de penaltis taquicárdica en la que Simón regaló la calma

Después de más de dos horas de fútbol, en las que Suiza fue el muro y España el martillo, los cuartos de final se decidieron desde los 11 metros. En teoría, Sommer era favorito en su duelo particular con Unai Simón, pero el portero del Athletic terminó vestido con la capa de héroe. El meta detuvo dos penas máximas a Schär y a Akanji, mientras que el helvético se lo paró a Rodri. Solo cuatro guardametas han logrado detener dos lanzamientos en la tanda de penaltis en una Eurocopa: Toldo, Casillas, Neuer y ahora Simón. Fue el auténtico protagonista de un partido que debió resolverse antes, en el tiempo reglamentario, pero había que ir al límite en una eliminatoria ya memorable para el número uno de la selección y el Athletic.

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Oyarzabal entró en la prórroga motivado y sentenció el pase

Mikel Oyarzabal fue otra de las figuras clave en la clasificación de España para las semifinales de la Eurocopa. El realista entró en la prórroga y se le vio con chispa, motivado, con ganas de asumir su cuota de protagonismo. Estuvo activo, móvil, pedía la pelota y no dejó de probar a Sommer. En el minuto 103, el extremo remató de maravilla pero el portero suizo respondió con un auténtico paradón. Volvió a intentarlo poco después, pero no había manera de superar al meta helvético. Y así se llegó a los penaltis. Lejos de borrarse, el eibarrés pidió tirar la pena máxima y lo hizo encima como el último lanzador. Marcar significaba la clasificación. Frío como el hielo, mandó la pelota a un lado y a Sommer al otro. Gol. Felicidad.

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La expulsión de Freuler dio el mando absoluto a España

España atacaba una y otra vez, pero Suiza estuvo tácticamente perfecta. Consiguió contener todos los intentos de la selección -menos en la acción del autogol de Zakaria- y salía con rapidez a contragolpear. De hecho, sin olvidar una falta de entendimiento entre los centrales Laporte y Pau Torres, logró así el gol de empate por medio de Shaqiri. Entonces el centrocampista Freuler vio la roja directa por una entrada a Gerard Moreno. Los helvéticos se quedaron con uno menos y jugaron 45 minutos en inferioridad numérica. La Roja no jugaba al fútbol, sino al balonmano, un asedio continuo que no sirvió para derribar el muro. Al final tuvo que rodearlo para acceder a las semifinales.

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Cinco ocasiones claras falladas ante un gran Sommer

Más allá del planteamiento de los suizos, que es para incluirlo en los libros de texto y estudiar cómo minimizar las virtudes de un rival infinitamente superior, si La Roja llegó a la tanda de penaltis fue también por su falta de acierto. Por eso y porque Sommer brilló con intervenciones prodigiosas. Hasta cinco ocasiones claras tuvo la selección en la prórroga y no fue capaz de transformar ninguna. Gerard Moreno dispuso de dos, Jordi Alba de una, al igual que Oyarzabal y Marcos Llorente, pero en todas se toparon con un gigante bajo los palos.

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Unos números abrumadores que no sirvieron para derribar la muralla

España no fue del todo España hasta que se quedó en superioridad numérica. No fue tanto demérito suyo como el éxito de los suizos, impecables en el esfuerzo, marcas, sistema defensivo y orden en todas sus acciones. Solo cuando Freuler vio la roja, la selección se hizo con el control absoluto. Avasalló a los helvéticos entre los minutos 76 y 121, pero sin hacerles daño a pesar de los siguientes datos: 27 disparos (10 a puerta), posesión del 66%, 1.009 pases por los 389 del rival, 13 córners y 147 kilómetros recorridos, siete más que Suiza. Tras dos choques en los que hicieron 10 goles, los hombres de Luis Enrique solo pudieron batir a Sommer con un tanto en propia puerta. La efectividad no fue la deseada. Además, hasta ayer habían concedido cuatro saques de esquina y los suizos sacaron nueve.

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Luis Enrique va con sus ideas al fin del mundo

Hace lo que quiere y como quiere, no se casa con nadie y cuanto más se le critica y se le exige cambiar determinados planteamientos, más se reafirma en ellos. Ayer sentó a Éric y dio entrada a Pau Torres, lo que supuso mover a Laporte al central derecho. También prescindió de Gayà, quien hizo un buen partido ante Croacia, y vistió de titular a Jordi Alba, de cuyas botas salió el gol de España. Mantuvo arriba a Morata y dejó en el banquillo a Gerard y a Marcos Llorente, para activarles después. Tiene sus ideas, inamovibles e impermeables al ruido, y va con ellas al fin del mundo.