Patrik Schick celebra el segundo gol. /Afp

Patrik Schick celebra el segundo gol. / Afp

Grupo D | Jornada 1

Una obra de arte de Schick apaga la llama escocesa

El delantero checo, que marcó desde 49 metros el gol del torneo, firma un doblete ante un rival negado en el remate

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Aún andan en la Roma tirándose de los pelos por los 40 millones de euros que le pagaron a la Sampdoria en agosto de 2017 por Patrik Schick. Y continuarán lamentándose los italianos, al comprobar cómo el delantero checo que fracasó en el Olímpico se ha convertido a las primeras de cambio en la gran sensación de este inicio de Eurocopa. Con sus dos goles a Escocia, le dio tres puntos fundamentales a su selección. El primero, con un soberbio cabezazo tras un estupendo centro del lateral Coufal, será olvidado pronto. El segundo, una obra de arte, será recordado de por vida.

Schick soltó un zurdazo potente, preciso y con efecto desde 49 metros que pilló adelantado al veterano Marshall y firmó el que seguramente será el gol del campeonato. Fue en la misma portería en la que Zidane hizo en 2002 uno de los tantos más bellos de la historia de las finales de Champions League. Y curiosamente la pelota entró por la misma escuadra en la que hace 19 años se alojó la volea de Zizou. Algo tiene el Hampden Park de Glasgow, donde escoceses y checos protagonizaron un duelo intenso, abierto y con muchas oportunidades.

0 Escocia

Marshall, O'Donnell (Forrest, min. 78), Hendry (McGregor, min. 65), Hanley, Cooper, Robertson, McTominay, McGinn, Armstrong (Fraser, min. 65), Dykes (Nisbet, min. 78) y Christie (Adams, min. 46).

2 República Checa

Vaclík, Coufal, Celustka, Kalas, Boril, Soucek, Král (Holes, min. 66), Masopust (Vydra, min. 72), Darida (Krmencik, min.87) Jankto (Hlozek, min. 72) y Schick (Sevcik, min. 87).

  • Goles: 0-1: min. 41, Schick; 0-2: min. 51, Schick.

  • Árbitro: Daniel Siebert (ALE).

  • Incidencias: partido de la primera jornada del Grupo D de la Eurocopa, disputado en Hampden Park (Escocia).

No fueron inferiores los británicos, que volcaron todo su juego por el costado izquierdo. Allí estaba su mejor hombre, Robertson. El lateral del Liverpool se plantó solo delante de Vaclick a la media hora y el meta del Sevilla sacó una mano prodigiosa para evitar el tanto de Escocia. Fue el preludio de lo que sucedería más tarde. Los de Steve Clarke fueron intensos, peligrosos y solidarios en su esfuerzo. Acumularon méritos, pero su falta de acierto en el remate y las paradas del meta checo arruinaron su regreso a un gran torneo tras 25 años de ausencia.

Schick, que había avisado al cuarto de hora con un buen zurdazo de primeras, dio en la diana en su segunda aparición. Cabeceó de fábula un servicio de Coufal desde la derecha y anotó el 0-1 cuatro minutos antes del intermedio. Los cuatro primeros minutos del segundo tiempo fueron eléctricos. La descarga empezó con una doble oportunidad de Schick y Darida. Marshall evitó el gol con dos buenas intervenciones. Respondió el central escocés Hendry, con un derechazo que dio en el larguero.

Con los escoceses volcados en busca del empate y sus 12.000 aficionados empujando con todo desde las gradas, el balón le cayó a Schick en el centro del campo y el ariete del Leverkusen se atrevió con un golazo para la historia. Fue un palo durísimo para la 'Tartan Army', pero si algo caracteriza a las selecciones de las islas es que nunca se rinden y que jamás se guardan nada. Así, Lykes, McGinn y Fraser desperdiciaron tres ocasiones muy claras para acortar distancias. Vaclick, quien no va a continuar en el Sevilla, fue un muro en una selección checa que no necesitó dar su mejor versión para sumar tres puntos que eran fundamentales para ambos de cara a la clasificación para octavos. Se los llevó Chequia. Inglaterra y Escocia esperan a ambos en las dos siguientes jornadas.