José Estalella, con sus dos obras representativas. / cober

Estalella: «Siempre me interesó el lado humano, la parte en penumbra»

Autor de 'Detrás del balón' y 'Además del balón' compartirá sus historias en CANARIAS7 con periodicidad semanal

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

José Estalella (Las Palmas de Gran Canaria, 1968), economista y devoto confeso del fútbol («UD Las Palmas y FC Barcelona», precisa en su escala de preferencias), se ha asomado al panorama editorial con dos libros , 'Detrás del balón' y 'Además del balón', en los que ha puesto a disposición de todos historias increíbles, inverosímiles y, en algunos casos, hasta milagrosas, del deporte que monopoliza sus sueños. En una suerte de «liberación personal», como así lo reconoce, se entregó a una labor investigadora y divulgativa que, desde este lunes, y en entregas periódicas, compartirá con todos los lectores de CANARIAS7 en la edición digital y de papel.

–Escribe de lo que le gusta, que es el fútbol...

–Esto es una afición. Como el que hace maquetas o cría palomas.

-Pero con una exhaustiva documentación previa.

-Pues como quienes se dedican a meter barquitos dentro de una botella. Eso lleva su tiempo. Pues esto, igual. He cambiado lo de salir a correr a dedicarme a esto. Que es menos saludable físicamente, pero que me apasiona. Sabía muchas historias y decidí publicarlas.

-Es un paso más. ¿Cómo ha sido?

-El pasar de saberlas a plasmarlas en un libro te exige. Investigas, buscas datos, compruebas...Y luego queda la labor de escribirlas para que lleguen a la gente. Le dedico un tiempo, evidentemente. Trato, siempre, de que todo lo que escribo está testado y probado. Puede haber algún error, claro. Pero si no tengo la convicción de que la historia es verdad, no la pongo. Bebo de distintas fuentes. Trato de evitar anécdotas apócrifas, aunque puse una del Coco Basile pero con la advertencia de que era así.

-¿De dónde le viene todo esto?

-Desde pequeño me interesó la parte humana del fútbol. El resultado me interesaba como hincha. Pero siempre me interesó lo que había detrás. Recuerdo la sección Lo que el ojo no ve, la versión original de Canal Plus, que para mí era oro molido. Me llama la atención la parte en penumbra. Eso que ya hacen en algunos deportes, como en la NBA, de meter la cámara en el vestuario, eso para mí es una maravilla.

-¿No resta pureza que se invadan esos espacios antes sagrados?

-Ves a la persona y su comportamiento en el campo y en la intimidad. Es verdad que está limado al saber que hay una cámara. Pero siempre se va a manifestar la personalidad del individuo.

-De todas las historias que ha contado, ¿cuál es la que rescata por su peculiaridad, importancia o rareza?

-Tengo algunas que me llaman más la atención. Quizás las menos divertidas son las que puedo tener más presentes, como la de un escocés que va al Mundial de México 1986 y que es extraordinaria. Otra de un fotógrafo argentino, también en México 1986. O de la de un ruso que ejemplifica hasta qué punto un sistema totalitario puede destrozar a una persona...

-¿Qué busca? ¿Emocionar a la gente?

-Que la gente pase un buen rato. Imposible querer más que eso.

-Prescinde del balón en los títulos de sus libros. Ahí deja la pista capital de su propósito.

-Yo estoy fuera del campo. En muchas de las historias no pongo ni el resultado. O lo reflejo de manera anecdótica. Porque, aquí, lo importante es el resultado. Me quedo en el desarrollo de los hechos. La historia de la primera mujer futbolista es de no creer y es producto de una persecución de historias de un señor de Málaga, por poner un ejemplo.

-Hay historias de España, Italia, Rusia, Argentina... ¿Y del ámbito cercano? ¿De la UD?

-Tengo varias debilidades históricas de la UD. Una, Pepín, por una cuestión familiar. Tengo otro mito, Tonono, que me recuerda a mi abuela, que fue la que me metió esto del fútbol. Los argentinos de lo setenta, Paquito Ortiz... Hay varias historias de la UD, sí. Y siempre del tono amable y didáctico. Si en algo sale el personaje poco beneficiado, por decirlo de alguna manera, no doy la identidad porque no busco eso. Aunque en algunos casos, pues sí, por lejanía y porque no lo tuvimos cerca consideré que era necesario poner nombres y apellidos. Como al Mostaza Merlo, que dijo que tenía un pulmón «como todo el mundo».

-Se ha congratulado de la receptividad que han tenido sus libros. Mejor reconocimiento que ese...

-A la gente le encantan. Me lo han comentado. Son libros que se leen de manera fácil y amena.

-Y están a disposición de todos.

-Sí. En La Rana Roja, que es una tienda que está en la calle Arena, en Triana, en Sinopsis, la librería del Cabildo, Canaima y en la editorial La Fontana de Oro.

-¿Le quedan muchas más historias por contar?

-El fútbol tiene más de 150 años de historia... Y eso da para muchísimo. Sigo. Ahora estoy embarcado en recopilar todo lo que tengo que ver con los Mundiales.

-Habla del fútbol de antes, el más puro. ¿Qué le inspira el actual, en el que mandan los dineros y la cultura de la imagen?

-Hoy el fútbol es un negocio que mueve miles de millones. Como se convirtió la NBA tras la aparición de Magic y Larry Bird. Y tenemos que aceptarlo así. Ha perdido todo el romanticismo. Y hay que ver qué sostenibilidad va a tener, porque una cosa son los salarios y presupuestos y otra bien diferente es si se genera o no para ello. Estamos viendo clubes de gran importancia y tradición en situaciones financieras complicadísimas.

-Dice que ha la pérdida de romanticismo. ¿Se le he robado el fútbol a la gente a su juicio?

-Yo recuerdo la gente en los arenales del Insular porque, entonces, muchos no se podían permitir gastarse unas pesetas en comprar su entrada. No siempre se llenaba el Insular. Antes y ahora, el fútbol es caro o barato en función de tus ingresos. Lo digo por el tema de las entradas, si son o no caras. Pero, como apuntaba antes, el fútbol ha devenido en negocio y en eso poco tenemos que hacer o decir los aficionados. Ahora un equipo representa a una marca. Antes era la manera de representar a una ciudad, a una isla. La UD representaba antes a Gran Canaria y a Canarias. Ahora no es así.

-Ahora se van a asomar sus historias a CANARIAS7.

-Muy agradecido por esta oportunidad, como también con la emisora oficial de la UD a la que voy semanalmente, y con el deseo de que la gente se divierta y pase un buen rato. El fútbol es la excusa para contar historias en la que el fútbol, y valga la redundancia, es casi lo de menos. Recuerdo historias de Bergkamp o Beckham en las que el componente humano es el predominante. De ahí el título de los libros, voy más allá del balón.