Semifinal / Vuelta

La calidad de Guedes mete al Valencia en la final

El conjunto de Bordalás derrotó al Athletic con un golazo del portugués al borde del descanso, que decidió un partido táctico y cerrado

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

El Valencia regresa a una final de la Copa del Rey. Esta vez la espera ha sido corta, pues apenas tres años después el conjunto de Mestalla viajará de nuevo a Sevilla a por su noveno trofeo en el torneo del KO. El golazo de Guedes al borde del descanso marcó la diferencia en un partido muy cerrado, táctico a más no poder. A grandes rasgos el duelo que se esperaba después del empate a uno en San Mamés. Dos equipos muy trabajados en la pizarra que se anularon mutuamente y jugaron una auténtica partida de ajedrez resuelta por una golpe de calidad.

Salió frenético el Athletic, fiel a su estilo, con la velocidad de Iñaki Williams por bandera. Mejor los leones en los primeros minutos, con un Valencia dominado y al que le costaba encontrar su lugar sobre el césped de Mestalla. Al contrario que en Bilbao se cocía a fuego lento el partido en feudo che, fruto del vértigo con un premio como la final de Copa a la vuelta de la esquina. Solo los jugadores diferentes pueden poner picante en un contexto así. Es el caso de Bryan Gil, que animó la noche con un zurdazo ligeramente desviado por la zaga vasca. Lo cierto es que el paso de los minutos le fue sentando algo mejor al Valencia en cuanto a las sensaciones del juego, pero Muniain avisó con un remate a bocajarro ante el que se lució Mamardashvili. Estaba en fuera de juego el '10' del Athletic, pero ahí quedó el gesto técnico del guardameta georgiano como preludio de una gran noche personal.

1 Valencia

Mamardashvili, Foulquier, Diakhaby, Paulista (Guillamón, min. 83), Alderete, Gayà (Lato, min. 33), Ilaix Moriba, Soler, Guedes, Hugo Duro y Bryan Gil (Musah, min. 71)

0 Athletic

Agirrezabala, Lekue (Petxarroman, min. 61), Yeray, Iñigo Martínez, Yuri, Berenguer (Nico Williams, min. 70), Dani García (Vencedor, min. 61), Vesga (Zarraga, min. 82), Muniain, Iñaki Williams y Raúl García (Sancet, min. 61).

  • Gol: 1-0: min. 43, Guedes.

  • Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité extremeño). Amonestó a Paulista, Alderete y Diakhaby, del Valencia, y a Iñigo Martínez y Zarraga, del Athletic.

  • Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputado en Mestalla.

Muniain no acertó con una falta muy propicia para su golpeo y a la contra a Iñaki Williams le sobró velocidad pero le faltó precisión, primero para conectar un buen centro y a la hora de definir ante un valiente Mamardashvili. Más allá de una mayor sensación de peligro visitante, la peor noticia para la animosa parroquia valencianista fue la recaída de Gayà con su lesión muscular. Forzó el capitán porque la cita lo pedía a gritos pero apenas pudo estar sobre el verde media hora.

El duelo ya caminaba irremediablemente hacia el descanso y lo hacía de forma anodina cuando Guedes, hasta el momento casi inédito, se sacó de la chistera un disparo lejanísimo pero repleto de calidad. Misión imposible para Agirrezabala y escenario idílico para Bordalás al descanso, con una sustanciosa ventaja que defender en la segunda parte. En eliminatorias tan cerradas cualquier ventaja constituye un tesoro, más aún para un equipo que maneja recursos de todo tipo cuando de defender su parcela se trata.

Un hueso

El Athletic se encontró tras la pausa justo con aquello que temía. El Valencia es un hueso duro de roer y Marcelino necesitaba mover el árbol para dar la vuelta a la situación. El técnico asturiano recurrió a un triple cambio pero no terminaba de hallar grieta alguna en el sólido entramado che. Mal asunto para el equipo vasco si además los hombres de Bordalás mantenían también la frescura para estirarse de vez en cuando, como ocurrió con una chilena de Soler que se fue lamiendo el poste tras golpear en un rival.

El transcurso de los minutos redobló la apuesta del Athletic, necesitado de un gol para no decir adiós a su torneo tras dejar en el camino a Barça y Madrid. Muniain tuvo tiempo y espacio de sobra para ejecutar el golpeo, pero no afinó lo suficiente la mirilla. Tampoco Iñigo Martínez en el lanzamiento de una falta muy peligrosa, abortada por la enorme seguridad de Mamardashvili. Fueron las más claras ocasiones visitantes en un tramo final de dominio vasco pero también cierta sensación de impotencia ante una muralla, que hizo buena la preciada diana de Guedes