El técnico del futuro está en Ecuador

El técnico del futuro está en Ecuador

01/05/2020

Hay que irse a Cumbayá, un pueblo colindante a Quito, la capital de Ecuador, para encontrar al entrenador canario más emergente del momento. Con 35 años está creando escuela, luego de llevar al Independiente del Valle a conquistar la Copa Sudamericana 2019, su primer título en más de seis décadas de vida, y convertirse en el primer técnico español en conquistar un trofeo de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol). Le bastaron seis meses en la banda para apuntarse un éxito clamoroso que le ha dado fama mundial. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, formado en la cantera de la UD y con experiencias, también, en las categorías inferiores del Alavés, y el balompié de Catar, donde llegó a ser seleccionador sub-17, Miguel Ángel Ramírez aterrizó en el club negriazul en junio de 2018 con la tarea de dirigir la cantera («Roberto Olabe, la persona que ha marcado mi trayectoria, me recomendó venir, pese a que tenía propuestas de Alemania e Inglaterra, y no pude tomar mejor decisión») pero, tras unos meses de intenso trabajo formativo, ahora traducido en el éxito de su filial sub-20, flamante campeón sudamericano de su categoría, terminó asumiendo el mando del primer equipo. Bendita fue la hora.

Porque desde que Ramírez implantó su molde («fútbol de posesión, de iniciativa con el balón, de buscar el gol a través del dominio del partido»), los resultados le encumbran. La crisis del coronavirus también paralizó el fútbol ecuatoriano, si bien allí el calendario únicamente había consumido cinco jornadas. Pero la trayectoria del Independiente («integrado mayoritariamente por jugadores de la base, filosofía que es innegociable») ya volvía a ser impecable, hasta el punto de ostentar el liderato de la Copa Libertadores, que equivale a la Champions League, tras imponerse por 3-0 al Júnior de Barranquilla y 3-0 al Barcelona de Guayaquil.

«Ya tenemos el plan de la denominada desescalada. En dos semanas se podría regresar a los entrenamientos y el campeonato doméstico estudia reanudarse formando dos grupos por proximidad geográfica, para evitar los desplazamientos en avión, y luego resolverlos en una especie de playoff. Veremos qué pasa. De la Libertadores, al ser ya un torneo internacional, de momento no hay noticias», expone.

La pandemia en Ecuador no es tan severa como en otro países, aunque, en previsión de agravamiento en el índice de infectados, las medidas gubernamentales han sido rotundas: «A partir de las 14.00 horas ya no puedes salir. Es un toque de queda con todas las de la ley. Y una vez a la semana, dependiendo del número de tu matrícula, puedes coger el coche para desplazamientos relacionados con la compra de bienes básicos. Los positivos han ido creciendo porque no se ha cumplido como debería el confinamiento por parte de muchos. Y eso se acentúa con la sanidad, que en algunas ciudades como Guayaquil, ya está colapsada», detalla.

Ramírez no se planteó regresar a España cuando comenzó el cierre de fronteras («¿qué iba a ser diferente estando encerrado aquí o estando encerrado en España?») y prefirió no moverse de su domicilio a la espera de que baje la curva y se vayan suavizando las disposiciones actuales.

Metódico y apasionado por su oficio, este encierro domiciliario no se lo ha tomado como unas vacaciones. «No paro y hay días que me faltan horas», razona, ya que se ha estratificado las jornadas con un estricto plan de objetivos, todos relacionados con la puesta a punto a distancia de su equipo junto al preparador físico Fran Trujillo, ex del Gáldar, Universidad, Vecindario o UD, entre otros, y al que quiso tener a su lado en esta etapa.

«Mis jugadores han de reportar el peso cada mañana, y, en la noche, informar a la nutricionista de lo que han comido. Tres veces por semana hay entrenamiento colectivo por videollamada y con la supervisión de Fran Trujillo y hago sesiones de análisis de vídeos individuales o por grupos. Lunes y viernes también programamos sesiones específicas a un jugador o a varios. Y, en paralelo, seguimos con la planificación del futuro en la que nuestra cantera ocupa un lugar preferencial en la estrategia que hemos trazado», pondera.

En definitiva, ha instalado la oficina profesional en casa y son constantes sus repasos de datos, estadísticas e informes, además de pasar consulta con sus auxiliares y atender algunos compromisos de carácter formativo, como el brindado ayer a la Escuela de Entrenadores de Las Palmas, atendiendo por el canal de Youtube las preguntas de los técnicos canarios («estoy muy agradecido a toda la gente que me proporcionó conocimientos cuando me saqué la titulación, con Ramón Medina al frente del gran equipo de profesores que tienen allí»), y otros adquiridos con los medios de comunicación, en los que hizo una excepción con CANARIAS7 porque, como confiesa, no es amigo de exposiciones públicas. «Todo lo que tiene que ver con el juego, con el balón y con la estrategia y la táctica me fascina y no tengo problema en hablar sobre ello. Pero, frecuentemente, cuando accedes a dar una entrevista todo acaba derivando a asuntos que poco o nada se relacionan con mi profesión. Por ello, opto por centrarme en mi trabajo y trato de espaciar mis apariciones públicas si no sin necesarias. Tampoco creo que un entrenador tenga que ser más protagonista que los jugadores, por poner un ejemplo. Cuando estuve de vacaciones en Gran Canaria, tras lo que nos pasó con la Copa Sudamericana, convoqué una rueda de prensa para poder atender todas las peticiones que tenía. No quería parecer descortés con la gente de mi tierra», matiza.

Con vistas al futuro, asegura sentirse «muy ilusionado» con el horizonte que tiene abierto en la entidad a la que pertenece: «Aquí te dejan trabajar, puedes desarrollarte y tienes libertad para implantar tus ideas e iniciativas. Lo sentí desde el primer momento en el que llegué. Sí, sé que en el fútbol profesional se vive de los resultados y también soy consciente de que lo que hicimos el año pasado será muy complicado de repetir. Pero decidí seguir aquí porque tengo un vínculo muy fuerte con Independiente, noto que las estructuras que hemos potenciado se expanden».

«La formación, que es algo de lo que soy defensor a ultranza, constituye nuestro gran pilar, nuestra seña de identidad. Y con las limitaciones que tenemos, fundamentalmente presupuestarias, que no de ilusiones y ambiciones, considero que podemos seguir haciendo cosas muy interesantes», avanza lleno de expectativas.

Admirador de Guardiola y de Setién por el fútbol que estipulan, teniendo en los altares a Roberto Olabe (exportero del Salamanca y dirigente deportivo que fue su superior en Catar y le promocionó al sitio en el que hoy está («sin él, sin su confianza y apoyo, nada de esto sería posible para mí»), Miguel Ángel Ramírez considera que «no tiene sentido» plantear un juego condicionado por medidas que recomiendan menos contacto físico o, en límites más extremos, uso de mascarillas y estadios vacíos.

«A mí que me expliquen qué será del fútbol sin los espectadores en las gradas o prohibiendo que se puedan abrazar tras marcar un gol o que no se autorice a que un compañero pueda tocar a otro a la hora de darle alguna consigna o, simplemente, colocarlo. Por no hablar de lo que ocurrirá cuando haya jugadas a balón parado y se agolpen todos en un espacio reducido. Creo que vamos a necesitar mucho más tiempo del que se está hablando ahora para poder competir con garantías porque, repito, tratar de reanudar el fútbol con consignas de ese tipo yo, particularmente, lo veo inviable», aclara.