«Combatiremos la diferencia presupuestaria con ilusión»

14/07/2019

La última parada de esta trotamundo del balompié es el CD Femarguín, el club de fútbol femenino referencia en la isla. Migdalia Rodríguez asume con ganas el desafío de dirigir a un equipo que estrena una categoría recién creada como la Primera B, donde se tendrá que medir ante conjuntos con un músculo financiero mayor. Avalada por una trayectoria ejemplar, la entrenadora celebra los pasos que está dando la mujer en el deporte.

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Ronald Ramírez Alemán las palmas de gran canaria

¿Ilusionada con la nueva etapa que afronta a los mandos del Femarguín?

— Es una oportunidad enorme para cualquier persona del mundo del fútbol femenino en esta isla. El Femarguín es el segundo club, después del Granadilla, de Canarias. Contamos con un cuerpo técnico de envergadura. Estoy encantada de formar parte de un proyecto tan ilusionante.

Inicia la pretemporada en dos semanas, ¿tiene previsto muchos cambios?

— Estamos en unas semanas de mucho trabajo y movimientos de altas y bajas. Estoy muy contenta con el bloque que le viene dando éxitos al Femarguín. Es un bloque que se mantendrá, pero también habrá un periodo de pruebas para esas jugadores con las que estamos en duda. Algunas que vendrán a probar y otras que están ya en la plantilla. Somos conscientes de que estaremos en Primera B y que necesitamos una plantilla más amplia. Sobre todo del centro del campo hacia atrás. Creo que las mejores jugadores de la isla deben estar en el Femarguín, y eso es lo que vamos a intentar.

— ¿Quienes le acompañarán en esta nueva aventura?

— Amado Sánchez, que ya estaba la temporada pasada en el Femarguín, es el segundo entrenador. Ismael Santana y Aythami Rubio, con los que he coincidido en otros clubes, son el preparador físico y el entrenador de porteras, respectivamente. Y, por último, Carolina Ávila desarrollará las funciones de psicóloga.

Este año el equipo debuta en la recién creada Primera B. ¿Cuesta marcarse metas en una categoría nueva?

— Partimos de la base que somos un club humilde, con un presupuesto inferior a clubes como Málaga y Albacete, que acaban de bajar de Primera. No podemos competir económicamente contra ellos, pero lo haremos en el campo. Compensaremos el tener menos dinero con ganas e ilusión. Tenemos muchas jugadoras que están deseando jugar en Primera B y que saben que puede ser un trampolín en sus carreras. Saldremos a la península cada 15 días y eso es una desventaja. La insularidad nos obligará a muchos viajes difíciles. Pero no será una excusa para no sacrificarnos, sudar la camiseta y tener un compromiso máximo con el club.

— ¿Sueña con un derbi contra el Granadilla en la máxima categoría?

— Por supuesto que sí, sería un regalo para las jugadoras de Canarias. Pero ya el hecho de salir en Primera B es un salto cuantitativo y cualitativo. Ojalá podamos hablar de un derbi canario no solo en fútbol masculino, sino también en fútbol femenino. Sería la mejor manera de empoderar el fútbol femenino en las islas.

— ¿Por qué decide cambiar tras su éxito el anterior curso en el Universitario?

— La etapa con el Universitario había concluido y para mi fortuna apareció el Femarguín. Hicimos algo bonito, poner a un equipo en segunda nacional. Ahora le toca al club continuar el trabajo. Ahora empiezo un nuevo camino en un club de referencia que aunque no pone grandes exigencias a cuanto resultados, yo como entrenadora no me conformaré menos que con hacer un buen papel, que es el objetivo que le he planteado a las jugadoras. El otro día me reuní con ellas y les dije que no hay que presionarse con el ascenso, porque ya ha habido un ascenso el curso pasado al pasar a Primera B. Ahora toca consolidar la categoría porque no sabemos con lo que nos vamos a encontrar. Toca comprobar el nivel de la división y el tiempo nos pondrá en el lugar que nos merezcamos.

Después de haber estado tan cerca de subir a Primera A en anteriores temporadas, con la Primera B será más difícil alcanzar la máxima categoría. ¿Es un inconveniente para un equipo como el Femarguín?

— Es una manera de profesionalizar más el fútbol femenino. Realmente era un salto muy grande pasar de una segunda nacional, donde eres campeón de liga siempre en tu isla, para jugar en la península donde el nivel es otro. Es verdad que en años anteriores el equipo no ha subido a la Liga Iberdrola por un gol, eso habla muy bien del trabajo que se ha hecho. Ahora nos toca salir en Primera B, y esto ya es un paso muy importante para el club y para la isla.

Tras tantos años luchando por el fútbol femenino, será una alegría para usted el nivel que se está alcanzando.

— Se están dando pasos para la evolución y el afianzamiento del fútbol femenino. Hace unos años era impensable que un canal nacional retransmitiera un partido. Que la televisiones hayan ido entrando ha dado una visibilidad que ha permitido la llegada de nuevos patrocinadores. Tenemos ejemplos muy relevantes como el llenazo en el Wanda, o el hecho de que camisetas de la selección de EEUU se hayan vendido más que las de la selección masculina. Abogo por una mayor profesionalización del fútbol femenino, que hayan más mujeres, porque todavía somos muy pocas las que nos sentamos en el banquillo para dirigir. La experiencia es un grado y a mi lo que me avala son los 20 años que tengo de relación con el fútbol. Eso me da un gran abanico de posibilidades a la hora de gestionar personas y vestuarios. La gente tiene que entender que esto ya no es una moda y que estamos aquí para quedarnos.

Aunque aún hay un gran camino que recorrer. Lo que pasó con el Unión Viera fue una chapuza que demuestra que en algunos estamentos todavía existe muy poca seriedad...

— Fue una pena, y es algo que no beneficia para nada al fútbol femenino. En este caso le tocó al Viera, pero nos podía haber pasado a cualquiera. Me solidarizo con ellos, porque es un histórico de esta isla y un referente como el Femarguín. Cuando pasa este tipo de cuestiones uno se da cuenta de que esa línea no es el camino correcto. Hay que tener más seriedad en los despachos, que es donde deben solventarse estas situaciones. Se habían ganado el ascenso en el campo y no sabemos porque no terminaron subiendo.