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Samuel Sánchez, cuando conquistó el oro olímpico en Pekín. efe
Un puerto casi inescalable para España

Un puerto casi inescalable para España

Los corredores nacionales han dominado durante décadas el pelotón, pero solo Samuel Sánchez ha ganado un oro olímpico en ciclismo ruta, cuyo Mundial se celebra el domingo en Imola

miguel olmeda

Miércoles, 23 de septiembre 2020, 23:29

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Cuatro Giros de Italia, seis Mundiales, 12 Tours de Francia, 32 Vueltas, 11 'monumentos' o grandes clásicas, pero solo un oro olímpico en ruta. El puerto que se le escapa al ciclismo español. La cota más alta. Gloria eterna. Escurridiza. Únicamente Samuel Sánchez ha hecho sonar el himno nacional en unos Juegos, hace ya 12 años. Ni Perico, ni Indurain. Tampoco Contador o Freire. Alejandro Valverde, nada. Es un reto casi imposible.

Escalar semejante montaña esconde más de un secreto. El primero, hacer un buen Tour de Francia previo. «Tienes que preparar la gran vuelta a saco para intentar estar arriba», explica Sánchez, que fue sexto, rondando la victoria que finalmente cazaría Carlos Sastre en la Grande Boucle. «No puedes hacer una preparación específica para los Juegos porque es una carrera de un día, y la mejor manera de prepararlas es haciendo una vuelta de tres semanas recuperando bien y acabar entero», apunta.

La estrategia y una buena labor de equipo son las otras claves para alcanzar la gloria olímpica. «En Pekín se dio todo porque éramos el mejor 'cinco' español de todos los tiempos. Carlos Sastre y Alberto Contador, flamantes campeones de Tour y Giro; Alejandro Valverde, que todo lo que diga de él sobra; Óscar Freire, tres veces campeón del mundo; y yo. Además, había una compenetración, un buen ambiente, una complicidad entre los cinco...», rememora.

Dentro de ese 'Dream Team' cada ciclista tenía un rol bien definido, del que no se salió. «Siempre digo que ese día fue como jugar a la Play Station, nos salía todo. Teníamos un guion marcado. Nuestro estilete en caso de llegar a un grupito más pequeño era Valverde, que tenía que cubrir al italiano Bettini. Yo debía fijarme en su segunda baza, Rebellin, un clasicómano reconocido. Sastre, Contador y Freire trabajaron para dejárnoslo a Alejandro y a mí despejado», cuenta Sánchez.

Todo se agitó a falta de dos vueltas. «Uno de los hermanos Schleck hizo un movimiento estratégico, se movió Rebellin y yo me fui para adelante. Luego quise esperar a que alguien lanzase el esprint». Lo hizo el ruso Kolobnev. «Pero yo le tenía más miedo a Rebellin, siempre iba vigilándole con el rabillo del ojo». Veía que el italiano no era capaz de pasarle, y eso que él guardaba un último cambio. «Entonces apreté a tope y gané». Donde ningún otro español ha ganado nunca.

Un trío de lujo para el Mundial   

Retirado desde 2017, Sánchez dirige una escuela de ciclismo, la MMR Samuel Sánchez Academy. La marca de bicicletas le homenajeó el pasado agosto con una bicicleta de oro en honor a su medalla 12 años atrás. Más cercano a los ciclistas que vienen desde abajo, el campeón olímpico cree que «en España hay futuro y mimbres para sacar buenos corredores». Si bien ve complicado que en Tokio 2021 un compatriota suyo suba a lo más alto del cajón.

Antes, el Mundial de Imola supondrá un ensayo para los Juegos contra todos los gallos que brillaron en el último Tour, empezando por el vencedor esloveno Tadej Pogacar, su compatriota Primoz Roglic y el australiano Richie Porte, los tres que subieron al podio. Del 'top 10' solo Adam Yates no figura en la lista de inscritos, entre los que destacan los belgas Wout van Aert y Greg van Avermaet, el triple campeón mundial Peter Sagan, el francés Julian Alaphilippe.

Y, por supuesto, el trío estelar español: Mikel Landa (cuarto), Enric Mas (quinto) y Alejandro Valverde (duodécimo). «La punta de lanza es Valverde y hay que saber utilizarlo. Por nombre, experiencia, palmarés, saber desenvolverse en este tipo de carreras (ya ganó el Mundial en Innsbruck 2018) y la capacidad de recuperación que tiene después de una vuelta de tres semanas es una garantía para España«, explica Samuel Sánchez. »Hay dos formas de utilizarlo. La primera para mí sería dejarlo exclusivamente para el final. La segunda sería atacar con Landa o Mas a falta de una vuelta (28,8 kilómetros) o dos, sorprendiendo, y dejar a Alejandro para el final y que atrás haga de freno«, señala.

¿El motivo? «Landa y Mas, por sus características, no pueden esperar al final. Hay que mandarlos delante y hacer una carrera dura para que remate Valverde o que ellos busquen la improvisación y el factor sorpresa». Marc Soler, Pello Bilbao, David de la Cruz, Jesús Herrada y el campeón de España Luis León Sánchez completan el 'ocho' de Pascual Momparler. «Ellos tienen que controlar los primeros compases y filtrar a alguien en la escapada para que no te cojan a contrapié, pero a partir del kilómetro 180 o 200 (de 259,2 que tiene el circuito) hay que endurecer la carrera con los que mejor han acabado el Tour», sentencia el campeón olímpico, que fue cuarto en los Mundiales de 2006 y 2009.

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