Jacob Wiley -en primer término- y Okoye -derecha-, cabizbajos tras una nueva derrota. / ACB PHOTO / F. ROBLEDANO

El Granca mejora, pero el final es el mismo

El Herbalife, que dio un paso adelante que aún es insuficiente, compitió ante un Unicaja más sólido y con las ideas definidas

Óliver Suárez Armas
ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria

0 Herbalife Gran Canaria
0 Unicaja

    El Herbalife Gran Canaria se acostumbra a perder con todos los registros, por avasallamiento y en la orilla, en un inicio de la Liga Endesa desconcertante y desastroso en el que acumula cinco derrotas consecutivas. Ayer, el equipo de Fisac compitió y no bajó los brazos, algo que sí hizo en sus cuatro últimas hecatombes ligueras, pero no fue suficiente para superar a un Unicaja que aprovechó mejor sus armas (80-84).

    Matt Costello -18 puntos, ocho rebotes, tres asistencias y 22 de valoración- y Andrew Albicy -18 puntos, seis asistencias y 20 de valoración- destacaron en un combinado amarillo que no contó con los exteriores Amedeo Della Valle y Javier Beirán, mientras que Darío Brizuela -23 puntos- brilló en el Unicaja.

    En un duelo de dinámicas opuestas, las sensaciones de inicio podrían marcar el duelo en el Gran Canaria Arena. Andrew Albicy abrió la lata desde el exterior, pero Alonso, Díaz y Bouteille firmaron un parcial de 0-8 para aumentar el nerviosismo en un Granca que acumulaba dos pérdidas (3-8, min. 3).

    Sin embargo, el plantel de Porfi Fisac, con el base galo, el lituano Dimsa -tres rebotes, pero se sentó rápido con dos faltas personales-, Shurna, Wiley y Costello de inicio, se mostraba activo, intenso y con las ideas claras para castigar al Unicaja. Y se tradujo en el marcador tras asumir el mando merced a un parcial de 7-0 (10-8, min. 5), con Albicy entonado en la dirección y desde la línea de 6,75 y un trabajo coral exigente en el rebote -ocho capturas- y también en ataque para ganar en confianza e imponer el ritmo adecuado.

    Una cara esperanzadora

    Los pupilos de Porfi Fisac estaban cómodos -60% en tiros de dos-, dominando los duelos individuales y defendiendo hasta la extenuación en cada acción, con la garra y el esfuerzo para volver a sonreír tras tantas derrotas seguidas. Así, los amarillos ampliaron la renta al término del primer cuarto con un triple de Frankie Ferrari y una canasta de Stan Okoye (21-16).

    Brizuela -diez puntos sin fallo- y la perla de 16 años Nzosa cambiaron la cara del Unicaja en el arranque del segundo acto. Santana y Ferrari no mantenían el ritmo y el exterior donostiarra exhibía su talento para voltear el marcador tras un parcial de 2-12 (23-28, min. 13), obligando al preparador segoviano a parar el arreón del cuadro de Luis Casimiro. El acierto visitante castigaba a un Granca frágil, espeso y sin clarividencia -bajó al 42% en tiros de dos- para aguantar un golpe que prolongó Carlos Suárez (23-31).

    El Herbalife Gran Canaria se desconectó a pesar del acierto de Costello y Okoye (27-31). El Unicaja estaba mejor, más serio y resolviendo cada ataque para mermar la moral de un plantel claretiano en el que Costello -11 puntos y cinco rebotes- resistía en pie en la pugna con la torre Guerrero -seis puntos- (30-35, min. 16).

    El partido estaba teñido de verde, con Alonso -seis puntos- y Bouteille -siete- evitando cualquier reacción de un Granca que solo fue capaz de anotar 11 puntos en este periodo (11-25), acumulando ya ocho pérdidas y poniendo de manifiesto su endeblez en un desastroso y preocupante inicio liguero (32-41).

    Tras el paso por los vestuarios, el panorama continuó siendo desalentador para los amarillos. Díaz dirigía con maestría, Alonso, Bouteille y Thompson decidían y Guerrero intimidaba para poner más contra las cuerdas a un proyecto que explota a las primeras de cambio (35-50). Este Granca es una ruina, sin intensidad, sin corazón, sin coherencia en sus acciones y avasallado sin compasión una vez más.

    El guion volvía a ser de terror hasta que el amor propio de Costello y Wiley reflotó a una nave insular en caída libre, liderando un parcial de 10-0 para ajustar el electrónico en el recinto de Siete Palmas y volver a creer (45-50, min. 25). Y otro triple de Albicy -15 puntos-, el quinto, apretó todavía más el duelo (48-52).

    Reacción amarilla

    Brizuela y Thompson respondieron de la misma manera, Ferrari hizo lo propio, pero de nuevo Brizuela devolvió la tranquilidad al Unicaja (51-61), si bien Okoye protagonizó un espectacular 3+1 en un pulso desde la línea de 6,75 (55-61, min. 28). Abromaitis y Fabio Santana se sumaron al festival exterior -7 de 12 para el Granca y 5 de 7 para el Unicaja en el tercer acto- en una recta final de vértigo (60-64).

    La fe retornaba al Arena, pero incomprensiblemente desaparece del parqué por sus errores propios -dos pérdidas y la falta de acierto-. Brizuela, Waczynski y Nzosa capitanearon al Unicaja en un sólido inicio del último cuarto (65-75, min. 33).

    Fisac intentó conectar a sus jugadores, Dimsa, Albicy y Wiley irrumpieron, pero este Granca es fugaz e inconsistente. Un inconmensurable Brizuela -23 puntos con cinco triples- y Bouteille -13 puntos con tres triples-, unido a una falta en ataque de Wiley, una pérdida de Costello y un palmeo de Guerrero -ocho puntos y siete rebotes-, encarrilaron la quinta derrota local.

    Un triple de Dimsa dio esperanza para llegar con opciones al final (77-82), pero sin la capacidad de dar ese golpe sobre la mesa para revertir una dinámica negativa que lastra demasiado en la toma de decisiones. En esta ocasión, se compitió, pero el Herbalife volvió a caer y ya suma cinco derrotas consecutivas para hundirse en la clasificación (80-84).