El Granca volverá a combinar competición doméstica y continental. / cb gran canaria

A falta de entrenador, Eurocopa confirmada

Siguen dilatándose los plazos para el recambio de Villar, la Euroliga anuncia la plaza continental del equipo para el curso 2022-23

Las novedades que tienen que llegar en el Granca, centradas en la contratación del sustituto de Porfi Fisac, siguen dilatándose, por mucho que haya un favorito encabezando todas las quinielas, el esloveno Jaka Lakovic. Willy Villar parece tenerlo todo atado con Lakovic, al que deben liberar del Ratiopharm alemán, pero, hasta la fecha, nada hay confirmado, sin descartarse planes alternativos por mucho que desde el club todos los esfuerzos relativos a esta gestión «vayan en una dirección». Hay confianza, no obstante, en que las gestiones ya emprendidas culminen con el resultado esperado y con el preparador elegido en el Arena y empezando a tomar decisiones en cuanto a la planificación pendiente.

Y mientras la transición cubre etapas, en la esfera competitiva el club tuvo ayer la confirmación, por parte de la Euroliga, de su participación en la Eurocup 2022-23. Una noticia ya esperada pero que igualmente se celebra por todo lo que supone seguir en el concierto continental, ya serán 18 años en la historia, a escala económica y de prestigio. En 2015 se alcanzó la única final en este periplo internacional, frente al Khimki de Moscú y bajo las órdenes de Aíto García Reneses. Un listón que permanece sin igualar.

Exigencia innegociable

Con el objetivo de subir un escalón competitivo, el Granca que viene estará de nuevo exigido tanto en el ámbito doméstico (añadiendo la clasificación para la Copa del Rey a estar en las series por el título) como en el europeo, lo que obliga a tener una plantilla de longitud y que permita salvar el desgaste de los viajes y partidos entre semana.