Laila Valdivia y su hermano Fran, con sus medallas de campeones de España en el gimnasio familiar de Tenoya. / C7

BOXEO

Campeones de España masculino y femenino, la excelencia de los Valdivia

La familia que encabeza el entrenador Israel representa un caso exitoso: sus hijos Fran y Laila han logrado sendos oros en los Nacionales

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Todo empezó en un garaje de Tenoya, «con muchas limitaciones y sacrificios», como recuerda Israel Valdivia, y sin plantearse más meta que la de aprender a boxear y «sacar provecho de los valores del deporte». Pero fue dar pasos hacia adelante, con enormes progresos cualitativos y elogios unánimes por la metodología impuesta, hasta deparar el escenario actual, inédito en la disciplina y que representa otro caso de éxito en el deporte canario. S us hijos Fran (1999) y Laila (2006) han logrado sendos campeonatos de España en sus distintas categorías: el chico, en dos ocasiones en el peso wélter, años 2015 y 1017, y Laila, la semana pasada en Santoña (Cantabria) en el ligero. Oros masculino y femenino para mayor orgullo de la saga y que tienen al patriarca «lleno de satisfacción».

«Ver lo que han logrado mis hijos, que representan a todos sus compañeros del gimnasio, es algo que me inunda de felicidad. Y no solo por las medallas. Voy más allá porque hay un trabajo detrás brutal.Son pocas las personas que se lo pueden imaginar. Es el premio a la constancia, a la fe, al no rendirse jamás. Igual que otros campeones y medallistas que hemos sacado de aquí, Laila y Fran han recogido al fruto merecido», asegura.

Israel, que empezó siete años atrás su labor didáctica en su local de barrio, avanza que vienen más figuras en camino («no pierdan de vista a Maktar Diop, que es un prodigio y va a llegar») aunque ahora, reconoce, se está dando el regocijo de degustar el punto álgido de sus vástagos: «Cuando encaré los últimos Nacionales, sabía que si Laila se subía al cajón más alto del podio, en casa haríamos doblete y en diferentes sexos, que es algo que no conozco en el mundo del boxeo y, en general, ya tiene una dificultad enorme sea cual sea la modalidad que se practique».

«Me cabe el orgullo añadido como padre -continúa- de que mi hijo Fran haya terminado sus estudios, concluyendo el ciclo formativo de Educador Social y ya jerce como tal en La Montañeta ayudando a chicos en situaciones complicadas. Él ha conocido a muchos chavales en iguales condiciones, porque en el gimnasio hemos logrado sacar adelante a muchos jóvenes así. Y Laila, igualmente, continúa con los libros. Es algo que todos deben hacer. Estudiar, hacer deporte, ser compañeros, transmitir un ejemplo de comportamiento íntegro y disciplinado, ser ambiciosos pero saber competir con honradez y deportividad. Eso es igual o más importante que salir campeón porque va más allá de las cuerdas del ring y habla de la vida de las personas».