Alillo, con su hijo Aitor y la copa del Mundialito de clubes . / c7

«Calidad, orgullo y fe. Así ganamos un Mundialito con rivales de primer nivel»

Alillo Alonso, entrenador del Cadete A de la UD Villa de Santa Brígida, vive tiempos felices por la gesta realizada por los chicos que condujo al éxito. Por el camino doblegaron a Juventus o Valencia

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Alillo Alonso (Las Palmas de Gran Canaria, 1980), que se define como «artesanista de corazón» dada su vinculación afectiva al histórico club ya desaparecido, es uno de los protagonistas de la actualidad en la cantera grancanaria. Acaba de llevar al cadete del Villa de Santa Brígida a la conquista del Mundialito de Clubes celebrado la semana pasada en la localidad catalana de Cambrils, evento en el que, entre otro rivales, el equipo satauteño, único representante canario, se impuso a escudos de la talla de la Juventus de Turín o el Valencia. Una gesta que ha llenado de orgullo al municipio y cuya onda expansiva todavía resuena por el éxito que comporta para la escuela isleña.

-¿Cómo respira horas después de regresar a casa con la copa del Mundialito?

-Ha sido un sueño para todos. Nos despidieron del hotel de concentración con un pasillo formado por otros equipos por ser los campeones, luego nos recibieron en el aeropuerto el presidente del club, el concejal de Deportes de Santa Brígida, los padres, familias y amigos... Son muchas emociones. Estamos como tocando el cielo y asimilando todo.

-¿Pensaban que serían capaces de hacer lo que han hecho?

-Ser invitados ya era para nosotros un motivo de orgullo. Y cuando cogimos el avión de ida bromeábamos con que teníamos que ganar aunque fuese un partido. Mi hijo Aitor me dijo, al despedirme de él, que volvería con la copa. Al final acertó. Hablamos de una competición de primer nivel, con clubes llegados de muchos países, incluyendo de Estados Unidos, y lo mejor de Europa. El debut fue ante la Juventus. Casi nada. Pero ganamos los siete partidos de una manera merecida. Con calidad, orgullo y mucha fe. Fuimos creciendo a medida que transcurrían los días y tengo que decir que nos proclamamos campeones con justicia. Estos jugadores dieron una lección enorme. Han hecho historia.

-¿Este logro demuestra que hay cantera más allá de la UD?

-Es así. Me han llamado amigos que están o han estado en la UD y que me recordaban que ellos, cuado han viajado a torneos similares, casi siempre perdían. Me han felicitado por lo que ha conseguido el Villa. La UD tiene una cantera muy importante, pero hay muchos clubes que trabajan la base con muchísima profesionalidad y trabajo. Es el caso del Villa, en el que llevo dos años y en el que veo una cantera muy bien estructura. Antes también estuve en el Claret o Veteranos del Pilar, donde, igualmente, se hacen las cosas muy bien.

-¿Ve en alguno de sus promesas talla de jugador que tire la puerta abajo en unos años?

-Diego, Jorge Luis, Carlos...Siendo cadetes ya se ha entrenado a las órdenes de Ángel Sánchez en el equipo de Tercera. Claro que pienso que si continúan formándose y desarrollando sus condiciones, tanto ellos como otros pueden llegar lejos. Sabemos que en el fútbol dependes de muchas variantes y de la suerte. Pero deben creer en que pueden lograrlo. Lo tienen todo y les deseo la mayor de las suertes para que puedan cumplir sus sueños.

-¿Qué significa para usted en su carrera como entrenador este Mundialito?

-No tengo palabras para expresar mi felicidad. Estuve en otro Mundialito, años atrás y dirigiendo al Claret, y ya fue algo increíble eliminar al Dortmund. Ahora con esto se me acaban los calificativos. Fueron días muy intensos y que me quedarán para siempre. Y con el orgullo de estar con un grupo de jugadores maravilloso. Hicimos un fútbol inteligente en el que combinamos recursos, táctica y eficacia. Rozamos la perfección.