Fútbol: Segunda División

«Bienvenidos a la Segunda División»

06/03/2019

Pepe Mel quiere una UD metida en faena desde ya, en su lucha por recuperar la candidatura al ascenso, y acompaña cada una de sus instrucciones con mensajes motivacionales y, también, advertencias explícitas de lo que viene por delante.

No fue una vez. Fueron varias. Pepe Mel quiso que todos los miembros de su plantilla lo escucharan alto y claro por si alguno tenía dudas. «Bienvenidos a la Segunda División», fue su grito de guerra ayer, en la sesión de mañana desarrollada en Telde. Un mensaje que esconde exactamente lo que Mel persigue. Que sus jugadores se metan en faena desde ya y sepan que sin sudar ni correr va a ser imposible. De ahí sus continuas instrucciones, detallista al máximo en cada percepción, para contagiarle al grupo el entusiasmo y empeño necesario para comenzar a dar pedales. Modela una UD dinámica, agresiva en su puesta en escena, de pierna y empuje, que no dé licencias a los adversarios e imponga respeto desde el primer momento. Y el recordatorio de la categoría viene a propósito de esa actitud hasta ahora perdida en sus futbolistas. Mel dio protagonismo al balón, aplaudió las acciones acertadas, llamó a cada uno por su nombre personalizando cada consigna y dio un tono cómplice a sus pequeñas charlas, en las que hasta los porteros iban al centro del campo para escucharle. Se le ve el colmillo al entrenador, con los cinco sentidos puestos en el Deportivo e indicaciones específicas del anfitrión que aguarda en Riazor. «Ellos lo tienen automatizado», decía al referirse a la manera de jugar del conjunto gallego, hecho ya a un molde. «Si no salen...», indicaba cuando tocaba referirse al juego por banda, con desdoblamientos de los laterales e interiores metidos a labores combinativas.

Un posible once sin Rubén Castro fue la nota más destacada de la jornada de trabajo

En sus primeras pistas de lo que barrunta sorprendió que, en el teórico once que ensayó, no se encontrara Rubén Castro. Porque, tras dividir a la plantilla en dos, resultó significativa su elección de diez hombres, con Raúl como portero, con los que practicó e insistió en basculaciones, circulación con balón y tráfico incesante por los costados. Un 4-4-2, con Timor y Galarreta a los mandos, y bandas para Momo y Blum, con Araujo y Pekhart, que no Rubén, arriba. En la retaguardia, Dani Castellano por De la Bella y Deivid, por delante de David García y Aythami, en sustitución del sancionado Cala. Prescinde Mel del pivote defensivo, por lo que Peñalba parece que va a perder su estatus, aunque mantiene a la doble pareja en la zona ancha que ya era habitual con Paco Herrera. Si cumple con este plan, a Maikel Mesa le va a seguir tocando verlo todo desde fuera. También, de plasmarse estas intenciones, Fidel, que había aumentado su incidencia en el equipo, arrancaría con los suplentes.

Con este posible once sin Rubén cubrió la primera parte de la mañana y, luego, realizó el mismo ejercicio de armar juego desde atrás con los restantes jugadores. No quiso extenderse en el tiempo, aunque sí en la intensidad y en su llamamiento al oficio y cuajo para que la UD se maneje con autoridad en una de las plazas más exigentes de Segunda.

Con todo, y pese al gesto con Pekhart de emparejarlo arriba con Araujo, se hace complicado visualizar una UD sin Rubén con Mel en el banquillo. Claro que el delantero isletero podría situarse acostado en banda, como ya hiciera en su mejor época en el Betis, para irrumpir desde segunda línea, por lo que también Momo podría caerse si no lo hace el gigante checo. Y es que en el frente ofensivo abundan las opciones aún teniendo a Rafa Mir, también llamado a ser importante, de descanso obligado por acumulación de monestaciones.

De ahí para atrás todo parece más claro pese a que restan días y sesiones por delante como para añadir o no más variaciones a una pizarra con fragancia a Mel. Líneas juntas, dinamismo en todos los jugadores e implicación de norte a sur. Así se estila en la Segunda División que quiere dar la bienvenida a la UD en marzo.