Gran Canaria’18 Copa del Rey

Disfraz de campeón

15/02/2018

Ruben Reja: «La rivalidad deja paso al hermanamiento entre clubes pequeños y todos protagonizan, en primera persona, la verdadera comunión del baloncesto al grito melódico de: «Estamos hasta los huevos del Barça y del Madrid»

Pasión en estado puro y mucha emoción. Estos serán los ingredientes que bullan en la semana más mágica del baloncesto. La Copa del Rey promete mucha rivalidad en forma de canastas, que no dejarán indiferente a nadie. La fiesta del basket cuenta con la presencia por cuarta vez en la historia de dos equipos canarios. Ovación cerrada para el Herbalife Gran Canaria y el Iberostar Tenerife que prometen hacer ruido en la cita del baloncesto más esperada. Para ellos ovación cerrada por su buen hacer, fuera y dentro de la cancha. El Granca, siempre capaz de renacer cada temporada, es una escuadra que debe vencer la presión y que lo tiene en su mano para llegar muy lejos. Por presupuesto, por su juego y por su afición, los amarillos deben llegar al menos a semifinales y quién sabe si enfundarse el disfraz de campeón y beberse la copa de tres sorbos. Todo pasa, primero, por derrotar al Fuenlabrada (cabeza de serie, no hay que olvidarlo) al que la semana pasada el Granca venció de 20 puntos. La competición de la ACB será a priori el torneo más ajustado de las últimas ediciones, ya que la igualdad de los finalistas en liga regular, al margen del todo poderoso Real Madrid, promete una Copa de ensueño. Por su parte, el Tenerife, tendrá que demostrar que su buen hacer en la Liga no es casual. Misión complicada porque tendrán delante al experimentado Valencia. Pero al margen de resultados deportivos, los seguidores canarios podrán el colorido y el sabor en la grada copera. Hinchas de un deporte que en Canarias amenaza con hacer sombra a la disciplina del balompié. Pocos eventos deportivos en Europa pueden presumir de fusionar a la perfección aficiones. La rivalidad deja paso al hermanamiento entre clubes pequeños y todos protagonizan, en primera persona, la verdadera comunión del baloncesto al grito melódico de: «Estamos hasta los huevos del Barça y del Madrid». Hinchadas que tiñen de color una ciudad que se rinde a la nobleza del baloncesto.