Manolo Pazos, en una imagen de años atrás en las instalaciones del Club Náutico de Gran Canaria / c7

Adiós a Manolo Pazos, el revolucionario que llevó la vela canaria a la excelencia

El Club Náutico de Gran Canaria llora el fallecimiento de su histórico entrenador y forjador de campeones y oros olímpicos

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

El deporte canario y, muy especialmente la vela, están de luto después de la pérdida de Manolo Pazos (Ferrol, 1949), fallecido en Las Palmas de Gran Canaria este martes. Pazos fue una figura fundamental en el surgimiento y éxitos de la disciplina acuática, en la que implantó una metodologío pionera y sublimó hasta alcanzar campeonatos y oros olímpicos.

Él vivió y fue artífice de los años fundacionales en los que Joaquín Blanco Torrent puso la semilla de un palmarés extraordinario en aquellas tiendas de campaña que se armaban en verano en la playa de Puerto Rico. A principios de los años 70, Pazos y Blanco lanzaron la vela moderna en Canarias. Antes en el club ya había vela e incluso se había organizado un mundial de Snipe a principios de los 60, pero con Blanco y Pazos llega la vela moderna. Estaba casado con Mercedes Estévez y deja dos hijos José Manuel y Laura.

Pazos se jubiló en febrero de 2014 después de más de cuatro décadas dedicado a producir campeones. La inmensa mayoría de los nombres que figuran en la pared donde el Náutico de Gran Canaria graba los nombres de sus campeones han entrenado con Pazos. Era una institución en el club, parte de su historia y con él, de la vela ligera nacional y mundial.

Manuel Pazos, con Domingo Manrique de Lara, Patricia Guerra y Luis Doreste tras los Juegos de Barcelona '92.

«Nací en 1949 en El Ferrol. Me vine (a Gran Canaria) cuando tenía 8 años porque a mi padre lo destinaron aquí. Aquí comencé a aficionarme al mar, más que nada a través de mi padre, que era marino, de infantería de marina», recordaba. Son los años del club viejo. Manolo niño empieza a frecuentarlo. Contaba que solía apostarse en las escalinatas a la espera de que a alguien le faltara un tripulante para poder embarcarse. Cuando acabó los estudios secundarios, se marchó a Tenerife para hacer la carrera de marino mercante, pero en vacaciones continúa navegando en el Náutico de Gran Canaria. En 1970 empezó a colaborar con Joaquín Blanco en la escuela de vela que primero se instala en el barranco de Balito y después en la playa de Puerto Rico. «Empezamos en Balito con las tiendas que nos dejaba la OJE, era la época de Franco, años 70, 71 y 72; en el 73 ya pasamos a la playa de Puerto Rico», detalló sobre aquella etapa.

Pazos resaltó que la aparición de la clase Optimist fue un auténtico boom, porque permitió enganchar la vela a niños pequeños, «que no tuvieran que meterse en un Snipe, que era un barco relativamente duro».

Los éxitos del equipo de Optimist del Náutico de Gran Canaria en los 70 hacen que la Federación Española de Vela se fije en su entrenador.

Gallego de nacimiento pero grancanario de adopción, era una institución por su impresionante legado

Pazos pasará dos largos periodos en la Península. Durante el primero impulsa la vela juvenil por todo el país. El segundo es el olímpico. El primer contacto con las olimpiadas llega con Joaquín Blanco Roca, hijo del fundador de la escuela de Puerto Rico y flamante presidente de la Federación Canaria de Vela . «Al final no fui a los Juegos por presupuesto. Él fue cuarto en Finn», decía.

En Los Ángeles Luis Doreste y Roberto Molina dan el campanazo con el oro en 470. «Desde entonces siempre hubo regatistas del club en las olimpiadas. En Moscú ganó Josele Doreste», preumía. Tras Séul, donde no obtuvo medalla, Luis Doreste llamó a Pazos para que le ayudara a preparar Barcelona, donde hubo tres medallas de oro para el club: las de Doreste y Manrique y la de Patricia Guerra, que navegaba con Teresa Zabell. En el éxito de Barcelona Pazos destacó el papel del canario Tony Navarro, que entrenaba a la clase Europa, donde Natalia Via Dufresne fue plata. A partir de ahí continuó trabajando para la federación española.

«Fui a Atlanta como entrenador de tablas y láser, no con demasiado éxito», admitía. En Atlanta, el canario Fernando León ganó el oro en la clase Tornado con Pepote Ballester. Pazos participó también en los juegos de Sidney, como entrenador de Luis Martínez, que compitió en Láser. «Después me vine como director técnico de la Federación Canaria, que ya era regional, hasta mi jubilación», añadía a propósito de su vida y satisfecho por un recorrido que le granjeó múltiples reconocimientos.

Descanse en paz.