Fatoumata Tioye Coulibaly e Irene López de castro, comisaria de la muestra. / ÁNGEL MEDINA / EFE

Telas, barro y un mensaje encriptado para preservar tradición e identidad

La exposición 'La herencia del bogolanfini, el legado de las mujeres de Mali' se podrá visitar en Casa África hasta el 30 de septiembre

David Ojeda
DAVID OJEDA Las Palmas de Gran Canaria

Las mujeres de las aldeas interiores de Mali custodiaron desde tiempos ancestrales las técnicas de bogolanfini, mediante las cuales con tinta, telas y barros componían piezas en las que llegaban a codificar el lenguaje con el que se comunicaban. Como toda tradición el bogolanfini se encuentra sitiada por el progreso, convertido en tejido textil y replicado en mil formatos que no tienen nada que ver con su identidad. Casa África presenta hasta el 30 de septiembre 'La herencia del bogolanfini, el legado de las mujeres de Malí', una muestra que defiende el valor de una cultura que planta cara a su extinción.

La muestra está comisariada por la artista española Irene López de Castro y reúne distintas piezas en dos salas entre las que destacan los telares teñidos colgados de las paredes que se completan con fotografías, distintos motivos artísticos y hasta una pieza creada por Fatoumata Tioye Coulibaly, presente en la presentación de la exposición, en la que registró el testimonio de una de esas custodias que sumaba 106 años de edad y que falleció hace solo seis meses.

López de Castro explicó que la muestra se nutre de una serie de jóvenes artistas o artesanos de Mali que luchan en la actualidad porque esta técnica antigua no desaparezca. «En la actualidad queda poca gente que la conozca en el país y lejos de mantener su significado se ha convertido en un mero negocio. Los chinos replican mucho estas telas pero se trata de eso, de réplicas que no tienen nada que ver con la técnica ni con la identidad», expuso.

Bogolanfini es una palabra bámbara que se compone de tres partes. Bogo se traduce como barro, lan como resultado y fini significa tela. «Esta técnica fue desarrollada por mujeres. Fue un canal de comunicación que las mujeres utilizaban para transmitir a sus hijos una especie de protección terapéutica», explicó Coulibaly nacida en Bamako y en proceso de culminación del documental 'Le silence des origines' que espera estrenar en la clausura de la exposición.

Más allá de su indudable valor estético, esta conservadora de la tradición y la memoria de su pueblo explica el sentido que adquirió entre la comunidad de mujeres custodias de este legado. «Las mujeres empezaron a utilizar esta técnica como un vocabulario específico para comunicar entre ellas. Se difundió entre las mujeres de la aldea y se ha convertido en algo muy particular para a través de símbolos transmitirse distintos mensajes. Por ejemplo, cuando las hijas se casaban y las madres querían comunicarles algún mensaje para el hogar o las hijas querían explicar que tenían algún problema en su matrimonio se ponían paños con estos mensajes de bogolanfini», explicó en Casa África.

El bogolanfini tiene según la tradición oral de su país un origen casual según detalló Fatoumata Tioye Coulibaly. «Esta historia comienza cuando un cazador cayó en el río y se manchó su ropa de barro. Al llegar a casa se dio cuenta de las manchas en las prendas que vestía. No se sabe exactamente cuándo sucedió este acontecimiento pero fue hace mucho tiempo. Cuando su mujer vio la mancha fue a buscar el origen y a través de su encuentro con la arcilla desarrolló esta técnica para teñir la ropa», indica.

Fatoumata Tioye Coulibaly forma parte de un grupo de personas empeñadas en mantener viva esta técnica. «Se hace a partir de tela blanca que se pone en remojo en un cubo de hojas que tienen también propiedades de protección», explicó en las puertas de esta exposición.

Esta exposición quedó inaugurada en el marco de la celebración de África Vive, el programa de actividades desarrollado para conmemorar el Día de África. Además, también como percha, también está enmarcado en la presidencia española de Asamblea General de la Alianza Sahel, hecho que José Seguro, responsable de la institución diplomática, quiso destacar especialmente.