José Miguel Martín-Fernández Periquet, junto al Hotel Parque, en la capital grancanaria. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

«La situación del Museo Néstor es una historia de abandono, desidia y falta de sensibilidad»

José Miguel Martín- Fernández Periquet, nieto del arquitecto y miembro del Patronato, pide recuperar la idea original del Pueblo Canario

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

«La situación del Museo Néstor es una historia de abandono, desidia y falta de sentimiento y sensibilidad hacia lo nuestro. Se ha llegado al punto de expulsar del Pueblo Canario a los grupos foclóricos, algo que me parecía impensable». Así de contundente se muestra José Miguel Martín-Fernández Periquet, nieto del arquitecto de este enclave de la capital grancanaria, Miguel Martín-Fernández de la Torre, y miembro del Patronato del museo cuando se le pregunta por qué razones lleva esta institución y la ermita cerradas al público desde hace más de cuatro años y sin que se haya definido aún el proyecto de rehabilitación.

«Hay muchos egos entre las partes que intervienen. Me permitirás que no te dé apellidos. Pero sí te puedo decir que una de esas personas que habla, que se supone que es el máximo responsable en la parte urbanística, tras mucho tiempo en silencio se dio por aludido y soltó que la culpa de que el museo siga cerrado es del Patronato y del director, Daniel Montesdeoca. Si se acude a la hemeroteca se verá que en estos cuatro años que lleva cerrado, la misma Corporación hablaba de que solo faltaban unos flecos. Mientras tanto, a la familia apenas se nos ha dicho nada. Se nos contaban cosas sueltas y punto pelota», asegura con pesar.

DETALLES

  • Los cuatro años «El Ayuntamiento decía que solo faltaban flecos y a la familia apenas se nos informaba».

  • Reflexión «He llegado a la conclusión de que lo que hay es una falta absoluta de comunicación entre las partes».

  • Presente «Llegados a estas alturas, hay que hacer un proyecto museístico en el que figure todo el Pueblo Canario».

  • Recuperación «Los 21 municipios de Gran Canaria tienen que estar presentes y de forma permanente en el proyecto».

«Me he tomado el tiempo y la paciencia de estar estos más de cuatro años hablando con capuletos y montescos, sin que supieran que hablaba también con el otro bando», apunta en alusión al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y al Cabildo de Gran Canaria, cuyos responsables de Patrimonio han chocado constantemente con este proyecto. «He llegado a la conclusión de que lo que hay es una falta absoluta de comunicación. La ciudad y los grancanarios tenemos ahí un diamante en bruto en pleno centro. No solo dejamos que se deteriore, sino que le damos martillazos para que se rompa», subraya.

El Museo Néstor se cerró, tal y como explicó su director Daniel Montesdeoca en este periódico hace unas semanas, cuando debido a su mal estado se tuvo que intervenir en el sótano, donde estaban los depósitos y los baños. Después, cuando se comenzó a analizar el edificio, se detectaron humedades en todas las plantas, a lo que se sumaban sus ya reconocidas carencias en accesibilidad, iluminación y climatización que lo alejaba de la normativa actual de la ICOM. «Llegados a estas alturas, hay que hacer un proyecto museístico en el que figure todo el Pueblo Canario, aunque las concesiones sean independientes. Para que funcione, se tendría que crear una comisión y un grupo de trabajo que gestione un proyecto anual», defiende el nieto del arquitecto Miguel Martín- Fernández de la Torre. «Los 21 municipios de Gran Canaria tienen que estar presentes y de forma permanente. El Pueblo Canario tiene que ser el escaparate al mundo para todo el que visita la isla. Eso ya figuraba en el espíritu original que le dieron Miguel y Néstor. Tiene que figurar allí el folclore y el arte canario, incluso potenciando a los jóvenes. Se tiene que trabajar en equipo, no cada uno haciéndose competencia. El museo es el que mayor peso tiene y debe llevar la voz cantante. Le falta espacio y ahora no es el momento de parchearlo. Cuenta con un solar maravilloso hacia León y Castillo, en la trasera de la sala del 'Poema del Mar', hasta la casita de Turismo. Son más de 50 metros. No se necesita un edificio moderno, bastante tenemos con lo que se hizo en el Hotel Santa Catalina», defiende con la mirada puesta en el proyecto que está diseñando la arquitecta Inmaculada Demetrio. «Me han dicho que tiene mucha sensibilidad», reconoce el sobrino-nieto de Néstor.

«¿Cómo va a ser la ciudad capital europea de la Cultura en 2031 sin hacer esto bien?»

José Miguel Martín-Fernández Periquet defiende a capa y espada no solo el valor cultural y como seña de identidad del Museo Néstor y de todo el Pueblo Canario sino también su potencial como reclamo turístico. «¿Cómo va a ser la ciudad capital europea de la Cultura en 2031 sin hacer esto bien?», se pregunta sobre el proyecto que se espera que acabe con los casi cinco años de cierre del museo y de la ermita.

«Cualquier visitante que llegue tiene que recibir la información exacta para que le sea absolutamente necesario pasar a ver todo el entorno. La ermita, el Bodegón, el parque Doramas, el Museo Néstor y el Hotel Santa Catalina conforman algo único, en pleno centro de la ciudad. Muchos que llegaban despistados a la zona lo veían y no se lo creían. Ese es el legado que tenemos que dejar y que tiene que caminar sin apellidos y sin egos», dice.

Y reitera: «Los 21 municipios deben de ser parte de todo esto de por vida. Gobierne quien gobierne y protegido por las instituciones públicas».

Advierte que no se quiere meter con los que gestionan el restaurante del Bodegón. Pero sí que hace dos puntualizaciones sobre la realidad actual: «La plaza principal es pública y se la han apropiado. No hay que olvidar que se llama la plaza de Las Palmas, porque tenía siete palmeras que no se han repuesto. Voy a pelear para que vuelvan a ponerlas. No son un peligro, lo que hay es que cuidarlas para que no lo sean. Las galerías son de paso para los locales y ahora te encuentras con sillas y mesas como parte del restaurante», lamenta.

Pide que todos los implicados reflexionen y dejen de «echar balones fuera». «Si hay que seguir en precario varios años, pues se sigue, pero que por lo menos no siga deteriorándose el edificio. Hay que trabajar de verdad en un proyecto global, informando a la ciudadanía, mientras se buscan los dineros», lanza.