Elina Garanca, en noviembre de 2020, durante el concierto que protagonizó junto a la OFGC, en el Auditorio Alfredo Kraus. / COBER

«Si me sientan delante a Putin... No canto ¡No le daría ni una nota o sonido!»

La cantante letona se estrena en el rol de Amneris en el concierto 'La magia de Aida' con la OFGC, en el Alfredo Kraus.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Elina Garanca, una de las mejores mezzosopranos del mundo, se estrena por fin este año como Amneris, rol de la verdiana ópera 'Aida'. El próximo 23 de septiembre, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus, da vida a varios de sus pasajes más significativos en el concierto 'La magia de Aida', con el que la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigida por Karel Mark Chichon, abre su temporada de abono.

-¿Qué dificultades entraña el rol de Amneris' de 'Aida' para que haya tardado tanto en dar el paso a estrenarlo?

-Amneris es y siempre será un rol de ensueño. He estado preparando este rol durante dos años y como sabe preparaba mi debut para la primavera del 2020, que se canceló solo unos días antes de comenzar por motivo de la pandemia. Hay tanto que descubrir en el carácter de Amneris, muchas de sus reacciones son impulsivas y nada calculadas, pero a la misma vez está llena de finura -son las características que mas me interesan para este rol y esta mujer-. Creo que 'Aida' es una de las mejores óperas compuestas por Verdi y el rol de Amneris es tan difícil que hasta la gran Agnes Baltsa grabó Amneris muchas veces antes de realizarlo sobre el escenario. Pero a mí me preocupa otra pregunta: ¿qué viene una vez que hayas cumplido tus sueños y hayas llegado arriba de tu personal montaña Everest'?

«Amneris es y siempre será un rol de ensueño. He estado preparándolo dos años»

-¿Por qué no lo ha estrenado después de la suspensión del montaje previsto para la primavera de 2020 con los Amigos Canarios de la Ópera (ACO)?

-Las estrellas simplemente no se alinearon. Siento que los últimos dos años han sido como si estuviera en un combate de boxeo, peleando cancelaciones, cambios de último minuto, normativas y el virus del Covid-19. Al final de todo, Amneris necesita su tiempo y espacio.

-¿Dónde y cuándo estrenará el rol de Amneris en un montaje con escenografía?

-Si todo va bien y se mantiene está programado en estos momentos, debería realizarlo en enero de 2023, en la Ópera de Viena, con Anna Netrebko y Jonas Kaufmann.

-¿Entiende la versión concierto con la OFGC como un preludio a ese estreno escénico?

-Como ya mencioné, no he acabado de descubrir todas las facetas de Amneris y un contacto con este rol sobre el escenario me ayuda tremendamente para experimentar, actuar y poner a prueba varias posibilidades vocales para encontrar la profundidad y los colores que se ajusten mejor a ella.

La cantante Elina Garanca. / H. hage

-¿Qué nos puede decir de sus compañeros solistas, Latonia Moore, Seokjong Baek y Ricards Macanovskis?

-Los tres son, sin duda alguna, grandes cantantes, cada uno con diferentes cualidades y gran experiencia en los grandes teatros del mundo. A Rihards Macanovskis naturalmente lo conocí en Letonia y he colaborado con él en varias ocasiones. Hace unos meses regresé de una nueva producción de 'Samson et Dalila' que realicé en el Convent Garden de Londres con Seokjong Baek como Samson, bajo la batuta de Sir Antonio Pappano y que fue todo un éxito. Entonces estoy encantada de poder retomar estas amistades y complicidades sobre el escenario y también con Latonia Moore, con la cual nunca he actuado. La creatividad y química sobre el escenario es extremadamente importante para el éxito, pero no me preocupa en este caso porque cada uno de nosotros tiene su propio brillo.

-¿Cómo ha sido su verano a nivel profesional, dónde ha cantado?

-Mi verano ha sido una locura, con mucho trabajo y oficialmente solo he tenido cinco días libres para pasar tiempo con mi familia en Riga, donde pasé más de la mitad de ese tiempo durmiendo, por cansancio. El verano empezó con una gira en Japón, cuatros conciertos al aire libre en Austria y Alemania y siguió con conciertos en el Festival de Salzburgo con la Filarmónica de Viena y Christian Thielemann y Daniel Barenboim, más dos actuaciones que fueron mi debut en la Arena di Verona. Recientemente he protagonizado 'Carmen' en la Ópera de Viena.

-¿Le apetecía volver a cantar junto a la OFGC, dirigida por Karel Mark Chichon, tras su último concierto, que estuvo envuelto en polémica previamente, pero que el público recibió con entusiasmo?

-¿Y por qué no? Yo soy una cantante lírica, canto para personas y es lo que más amo hacer. El público de Las Palmas de Gran Canaria y la fantástica OFGC siempre me han acogido muy cariñosamente y sería un pena privarles de buena música y de una experiencia que al final es alimento para sus almas por unas polémicas que no deberían tener sitio en una sala de conciertos. ¿No cree usted lo mismo?

-Sobre aquella polémica en torno a su contratación habló previamente en las páginas de este periódico, pero después del concierto no lo hizo. ¿Quiere comentar algo ahora?

-No. No me gusta repetirme. Pienso en las cosas y las digo una vez.

-¿Que su marido, Karel Mark Chichon, dirija sus conciertos supone para usted un plus de responsabilidad o le aporta más tranquilidad?

-No es un secreto que cuanto más cerca estás a una persona, más críticas recibes. Por supuesto, cantando bajo la batuta de mi marido me da ese extra de comodidad para poder interpretar y enfocar las dificultades que tiene el rol, pero a la misma vez me da la oportunidad de mantener los pies en la tierra. Él sabe cómo funciono, cómo respiro, cuando muevo la música hacia adelante y esto me da una alfombra de seguridad que probablemente no tengo con ningún otro director de orquesta. Por otro lado, también recibo consejos de su parte que no recibo de nadie más que no sea él.

-¿Qué valoración hace de estos dos últimos años a nivel profesional en plena pandemia? ¿Cómo ha llevado las cancelaciones de 2020 y 2021?

-Ahora, con un poco de distancia, aparte de las consecuencias catastróficas que han sufrido las salas de conciertos, teatros de ópera y los músicos jóvenes, puedo ver algunos beneficios de este parón forzado. De vez en cuando la sociedad tiene la oportunidad de resetear sus valores y prioridades, como si fuera una oportunidad de librarse de las cosas que no tienen utilidad para poder seguir creciendo. Para mí fue fascinante ver como muchas cosas que eran «imposibles» durante los meses de las restricciones, de pronto eran posibles de nuevo. Individuos al igual que algunas entidades tuvieron que estirarse al límite y fue maravilloso ver que al final somos todos flexibles. Obviamente, la inseguridad y las cancelaciones y la inseguridad que constantemente se generó fueron muy difíciles de llevar emocionalmente. Por otro lado, me dio la oportunidad de tener mucho tiempo valioso y necesario con mi familia, tiempo para replantear proyectos y metas profesionales y ganar fuerzas para las siguientes temporadas.

-¿Qué retos se ha fijado a corto y medio plazo? ¿Nos puede avanzar algún rol más que tenga previsto estrenar?

-En esto momento estoy enfocada con mi debut de Amneris y sinceramente no tengo espacio para pensar más adelante de ese momento. Cuando finalmente realice mi debut, podré decir que he hecho algo bien y mirar al futuro. La próxima temporada debutaré el rol de Venus en la ópera 'Tannhauser' de Wagner en el Festival de Salzburg de Pascua y naturalmente habrá otros roles y ofertas de ciertos teatros que no rechazaré.

-¿Qué rutinas diarias sigue para cuidar su voz?

-Mantenerme caliente e hidratada y descansar. Poder dormir bien es absolutamente una Biblia en la cual baso mis condiciones físicas. A veces es muy complicado cuando una está viajando tanto como yo, cambiando de ciudades, hoteles y camas tres veces a la semana. Pero pertenece a mi profesión y me habitúo a ello. Mucho más difícil es tratar de evitar usar mi voz antes de una actuación. La vida no para y los periodistas quieren hablar contigo o los amigos te llaman para desearte buena suerte y yo estoy tratando de ahorrarme todas las palabras posibles en esos momentos y a la misma vez trato de no parecer mal educada [risas].

Elina Garanca.

-Desde que Rusia invadió Ucrania, usted mostró rápidamente su rechazo a este conflicto y a la actitud rusa. ¿Sigue con la idea de no compartir escenario con directores y cantantes rusos que no muestren su rechazo a esta invasión?

-Nunca me opuse a ninguno de esos cantantes y directores. No soy yo quien los invita ni los contrata para conciertos y producciones de ópera. Por ese motivo creo que es el deber moral de ellas y ellos, no el mío. Pero si me dan una opción, no acepto dicha invitación para actuar con ellas y ellos.

-¿Como letona teme por la integridad de su país por las amenazas hacia el báltico que ha lanzado en varias ocasiones Putin?

-No, nunca. Nuestra independencia e integridad nacional tuvo un precio alto. Una invasión u ocupación de un país es algo que una nación nunca olvida y yo sé que los letones darían batalla con orgullo a cualquier amenaza de terror y maldad, a cualquier hora del día. Ya se hizo en el pasado y se puede hacer de nuevo.

-Si le sientan delante a Putin, ¿qué le cantaría?

-Nada. ¡No le daría ni una nota o sonido!

-Cuando no está de gira, ¿cómo es su vida en Málaga?

-Muy diferente a mi vida profesional [risas ]. No hay glamour ni público. Probablemente, me encontrarían en mi jardín o huerto sin maquillaje, con una camisa vieja puesta, con mis manos metidas en el barro y cuidando mis tomates y pepinos, con mis hijas brincado y acosando a los pobres gatos y conejos. Letonia es muy plano, entonces disfruto de las caminatas en las montañas cercanas y de la luz del día en Málaga, que en Riga tenemos muy poca durante el invierno.

-¿Qué encontró en España para decidirse a fijar con su familia su residencia en este país?

-Aunque mi residencia permanente está en Letonia, España ha sido una elección del corazón. Siempre he estado atraída por el temperamento y el espíritu de los países del Sur. Creo que la habilidad de la personas del Sur para disfrutar todos los aspectos de la vida es algo absolutamente magnético. También tenemos parte de la familia de marido y amigos en Málaga, lo que fue otra razón para fijar uno de nuestros hogares allí. Y amamos el mar y el sol. Poder dar un paseo por la playa con mis niñas o disfrutar de una cena con la familia al aire libre cualquier día del año es una privilegio del cual muchos países europeos no gozan. Y la gastronomía......! Así mismo, los veranos en Málaga son demasiado cálidos para mí, entonces yo me escapo a Letonia. Y en mi corazón soy una letona de los pies a la cabeza y me vuelvo loca por recoger setas cada otoño cuando estoy allí. Y mis hijas adoran sus Navidades en la nieve, al igual que yo. Yo tengo que ver la nieve el 25 de diciembre y tomarme un chocolate caliente en la tarde. Si lo resumimos, creo que tenemos lo mejor de los dos mundos.

-¿Le gustaría vivir unos años en Gran Canaria? ¿Se lo ha planteado?

-¿Pues mira qué idea me ha dado! Nunca pensé en ello, pero como dicen, nunca digas nunca jamás.