Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. / c7

«En la serie de Manuela Mauri tenemos como anclaje un crimen real»

Presentan su nueva novela negra, 'La forja de una rebelde' (Destino), este lunes, a las 17.00 horas, en la 34ª Feria del Libro

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Ni el confinamiento de toda la población es capaz de frenar la criminalidad. La de guante blanco, es evidente, pero la que entraña derramamiento de sangre tampoco descansó como se podría pensar. Esta realidad, quizás sorprendente, es la que ha inspirado al tándem literario que conforman Lorenzo Silva y Noemí Trujillo para su nueva novela negra 'La forja de una rebelde' (Destino Ediciones), que mañana lunes presentan, a partir de las 17.00 horas, en la 34ª Feria del Libro de la capital grancanaria, dentro de la Carpa Samarago.

Entre los artistas de distintas disciplinas está muy extendida la idea de que aún es pronto para crear en torno a la pandemia, porque, aseguran, se necesita perspectiva para llevar a cabo un análisis o una reflexión fría y profunda sobre lo sucedido a partir de marzo de 2020. El novelista Lorenzo Silva comparte esta idea, pero tiene claro que, en el caso de las ficciones, la distancia temporal puede llevar a que se pierda frescura. «Para hacer un análisis profundo de la pandemia y bucear en determinadas cuestiones, sí que hace falta tener una mayor perspectiva, porque ha sido un fenómeno descomunal que nos ha llevado a perder a más de 100.000 conciudadanos. Pero la Literatura puede operar en dos planos. Por un lado, está el análisis y la indagación profunda, que lo tengo en mente para más adelante. Y por otro lado está el testimonio y levantar acta, dejar constancia de lo que sucede en su momento. Hay una literatura de distancia y otra de inmediatez. La segunda tiene la capacidad de contar las cosas en caliente y cuando no se hace, a veces se pierden huellas, rastros y la viveza de las impresiones», explica por teléfono el novelista antes de viajar a la capital grancanaria.

En caliente

Noemí Trujillo, por su parte, reconoce que sugirió en su momento a Silva la posibilidad de escribir a cuatro manos esta novela porque «tenía el deseo de dar el testimonio en caliente de la pandemia». « No se trata de un retrato social de la pandemia, pero sí de mostrar algunas de las sensaciones, las emociones y los momentos tan extraños que todos vivimos, sobre todo al principio, durante el comienzo del estado de alarma y el primer confinamiento», confiesa.

«El crimen real en el que nos inspiramos nos permitió retratar la dificultad policial durante el confinamiento»

noemí trujillo

'La forja de una rebelde' arranca cuando en pleno confinamiento, una joven de 19 años de Alcalá de Henares, Carlota, avisa a la Policía tras encontrar a su padre y a su madrastra asesinados a tiros en su casa. Ella había acudido a una fiesta ilegal. El caso cae en manos de Manuela Mauri, la policía inventada por Silva y Trujillo para esta aventura narrativa a cuatro manos.

Esta sinopsis se inspira en un hecho real, ocurrido en el municipio toledano de Villarejo de Montalbán. «Es un asesinato que está pendiente de juicio. Nos inspiramos en el hecho en sí, pero hemos ficcionado muchísimo. La propia historia y los personajes hacen un relato que va más allá de los motivos de ese crimen real y así nos lleva a una reflexión sobre la sociedad en la que vivimos. Ahí radican las fuentes de las que brota el propio crimen. E stábamos dándole vueltas a una segunda novela de Manuela Mauri, pensando mientras estábamos confinados como todo el mundo. Se produjo ese crimen real y nos pareció inspirador de forma instantánea por sus circunstancias extremas, por ser un doble asesinato, por su violencia y por el empleo de armas de fuego. Nos pusimos entonces a trabajar y así surgió todo en los siguientes meses», rememora Lorenzo Silva.

Origen común

Trujillo aclara que toda la serie de novelas negras protagonizadas por Manuela Mauri tienen un origen común. «Se caracteriza porque tenemos como anclaje un crimen real. Es algo que se ha hecho mucho antes, como por ejemplo Truman Capote para 'A sangre fría'. En este caso, ese crimen nos permitió reflejar la dificultad policial durante el estado de alarma, debido a las restricciones y todo lo que vivimos».

Para la escritora y poeta, esta aventura supuso un doble «desafío». Fue complejo narrar todas las emociones y situaciones vividas durante aquellas durísimas semanas de confinamiento. Y también lo fue el propio ejercicio de escritura en su casa. «Lorenzo y yo estábamos en casa, con nuestro grupo burbuja, como todo el mundo, y con las emociones a flor de piel. Además, mi madre falleció el 14 de marzo de 2020, por lo que no me puse a escribir inmediatamente. Mi proceso de duelo fue largo y tardé un tiempo en poder ponerme a escribir. Lo hice porque quería dar testimonio de aquellos días y porque lo que me ocurrió a mí no fue un hecho aislado. Muchas personas perdieron a seres queridos durante los meses más duros de la pandemia. Sentía un deseo de mostrarlo y la literatura fue una herramienta válida», añade.

Lorenzo Silva, en una imagen de archivo en la capital grancanaria. / c7

En este sentido, el responsable en solitario de la serie protagonizada por Belacqua y Chamorro, apunta que «la literatura siempre es una forma de evasión o de enmienda de la realidad». « Quienes creamos literatura lo hacemos porque no nos resignamos a la realidad y la ficcionamos o la poetizamos. Al final, cada obra literaria, este libro también, lo que se hace es una sublimación de lo que uno ha vivido, más allá de las servidumbres y miserias padecidas», defiende Silva.

Noemí Trujillo reconoce que 'La forja de una rebelde' les llevó a transitar por un territorio virgen. «Escribir sobre el presente cercano siempre es difícil. Fue una apuesta creativa importante, porque en aquel momento no había literatura sobre la pandemia. Ni novelas negras ni nada. El arco de posibilidades era bastante grande y creo que retratamos circunstancias complicadas que los lectores reconocerán que también vivieron. Fue complicado por la conexión emocional, pero a veces ahí se encuentran los chispazos que te ayudan a escribir», señala.

No es una novela de la pandemia

Lo que aclara en todo momento el novelista es que este libro no es «una novela sobre la pandemia». «Es una novela que transcurre en la pandemia y recoge testimonios de proximidad. Algunas impresiones son nuestras y de otras personas, sobre la circunstancia de que, cuando todos teníamos que estar confinados, había personas que tenían que salir de casa para ir a trabajar y que se encontraron con la muerte en todas sus formas. Unas las traían la enfermedad de la covid-19 y otras tenían un origen criminal», puntualiza.

El título de la nueva entrega de las aventuras como detective de Manuela Mauri es un guiño evidente a la trilogía 'La forja de un rebelde', de Arturo Barea. «Desde que comenzamos esta serie con 'Si esto es una mujer', teníamos claro que rendiría homenaje a la literatura del siglo XX. Manuela es una policía que lee y su dimensión de lectora forja y pule su mirada sobre la realidad, la delincuencia y los crímenes. La idea de la rebeldía que atraviesa la historia y a varios personajes, tanto los relacionados con el crimen como a la propia investigadora y su ámbito familiar, es una metáfora que sabíamos que iba a ser central en el libro. La referencia a Arturo Barea, con citas y guiños constantes es constitutiva del proyecto, por eso figura hasta en el título», dice Silva.

«Los libros se alimentan de otros libros, porque todos somos herederos de la tradición. Las historias dialogan unas con otras. No sucede en los límites de un determinado lenguaje creativo, sino que hay pasarelas que conectan la literatura con el cine, la música y con otras artes. Nos hemos propuesto rendir un homenaje a los creadores y las creaciones que nos han dado un poco de aliciente en nuestra vida prisionera. Todos hemos experimentado algo que ha sido transformador por la pérdida de libertad para movernos», añade.

El origen de Manuela

El personaje de Manuela Mauri nació para un cuento de Lorenzo Silva, en 2016. «Después me propuso escribir una novela conjunta y empecé a tomarle el pulso al personaje. Me fue fácil simpatizar, porque tenía mi misma edad, es madre como yo y tiene dos hijos. Además, Lorenzo había creado un personaje que me gustó mucho porque no es una súper policía y tampoco es ni una súper mujer ni una súper madre. Y eso me ha permitido aportar temas para desarrollar el personaje. Me interesaba retratar otras perspectivas de la maternidad, con todas sus luces y sombras, que no suelen aparecer en las novelas negras», asegura Trujillo.

Esta autora cuenta con un amplio bagaje como poeta. «Tras cuatro años con este proyecto conjunto me he hecho muchas preguntas sobre la poesía y la novela negra. Hay muchos novelistas de este género que también son poetas, como Chandler, Agatha Christie y Vázquez Montalbán. Hay muchos vínculos, porque los poetas reflexionamos mucho sobre la vida, el amor y la muerte y eso es clave en la novela negra», explica la escritora.

Prejuicios frente al género

El hecho de que la novela negra atraviese por un buen momento creativo en la actualidad, tanto en España como en otros países, no ha acabado con ciertos prejuicios hacia el género por parte de algunos críticos y expertos en literatura. «Han caído buena parte de los prejuicios en torno a la novela negra y de detectives, pero aún me encuentro con alguna ceja alta. También lo hago con catedráticos de Teoría de la Literatura, como Fernando Gómez Redondo, que ha hecho una serie de piezas sobre el ajedrez en obras literarias y ha incluido dos sobre Belacqua», personaje que, junto con Chamorro, contará con una nueva entrega de la saga el próximo otoño, avanza Lorenzo Silva.

El proceso de escritura

Dos autores escribiendo a la vez la misma novela es una aventura creativa compleja. Lorenzo Silva explica que este camino de la mano de Noemí Trujillo cada día está más perfilado tras los dos primeros libros publicados.

«Cada vez vamos afinando más en todas las fases. La escritura a cuatro manos tiene fases diferenciadas, como cuando escribes solo. Una novela no es solo sentarse a escribir y parar cuando se termina. Se parte de una idea, que hay que desarrollar y que implica una fase de preguntas sobre por qué contarla y sobre cómo son los personajes y lo que les sucede. Después ya viene la propia fase de escritura y una más de correcciones y puesta a punto. En todas esas fases, hemos aprendido a trabajar de forma cada vez más eficaz y coordenada. Hay que saber repartir el texto, cambiárnoslo y leer la parte del otro. La lectura y las correcciones son muy importantes, porque entre los dos intentamos dar con una voz que no es ni la de uno ni la de otro. La confianza y el respeto son claves», comenta el novelista.

Noemí Trujillo comparte esta descripción del proceso de escritura conjunta. Reconoce que el hecho de que ella sea poeta, con 14 poemarios ya publicados, influye también. « Lorenzo a veces frena mi vena poética. Sufro muchas correcciones y me viene bien, porque el resultado es un tercer escritor. Yo también le corrijo cosas a él», puntualiza la autora entre risas.