Claudio de la Torre (derecha) posa junto a un amigo en una fotografía tomada por Bernardo de la Torre en la finca de los Pérez Galdós. / FEDAC

El regreso al 'Verano de Juan el Chino' y a la narrativa de Claudio de la Torre

Se presenta el segundo volumen de la colección editada por Guillermo Perdomo para el Cabildo de una figura ineludible de la literatura insular

David Ojeda
DAVID OJEDA Las Palmas de Gran Canaria

¡Saquen sus muertos, saquen sus muertos! Un eco macabro recorre la ciudad mientras Juan 'el Chino' se afana zaguán a zaguán en el traslado de aquellos cadáveres que la epidemia del cólera de 1851 había sembrado en Las Palmas de Gran Canaria. Así comienza 'Verano de Juan el Chino' (1971), última novela que escribió Claudio de la Torre y pieza esencial del segundo tomo de la colección consagrada al autor grancanario por el Cabildo de Gran Canaria con la edición de Guillermo Perdomo.

La semana pasada se presentaba en la Biblioteca Insular esta segunda recopilación de textos del creador insular. Un tomo centrado en cuatro de sus obras más representativas: 'Alicia en el pie de los laureles', 'Lluvia de arena', 'El horizonte' y, por supuesto', el 'Verano de Juan el Chino'.

  • A la venta El segundo tomo de la colección se puede comprar por 18 euros en formato físico y a cinco en e-pub.

  • Presentación En el acto estuvo Guillermo Perdomo junto a Alexis Ravelo y Claudia Hernández, nieta del autor.

  • Legado Perdomo lleva años insistiendo en que Claudio de la Torre tiene que ser reconocido como Premio Canarias.

Perdomo, editor de las dos compilaciones, insiste en concebir 'Verano de Juan el Chino' como una historia de «amor en tiempos de cólera», sellada por De la Torre 15 años antes de que se publicara la novela totémica de Gabriel García Márquez. Es imposible definir en estos momentos si el libro del escritor insular pudo influir de alguna manera en el texto del novelista colombiano, pero su publicación original en la Revista de Occidente, publicación de vanguardia en las letras hispanas, le convierten claramente en un material fácilmente accesible para el de Aracataca.

Citar a 'Verano de Juan el Chino' ha sido un tic recurrente en estos tiempos de pandemia. La obra ubica en el espacio de la «ciudad atlántica» el azote de una enfermedad que en 1851 se llevó por delante a la mitad de la población de la capital y en la que quedaron retratadas algunas de las actitudes insolidarias y de clase que se han vuelto a repetir en el contexto actual.

De la Torre sitúa como protagonista de la acción a Juan, un joven vagabundo que se convierte en el héroe de la narración permaneciendo estoico en una ciudad que ha sido abandonada por una burguesía que ha escapado al mundo rural para tratar de dar esquinazo a la propagación de la enfermedad.

Este segundo tomo de las obras de Claudio de la torre muestra la evolución cronológico del que fuera tres veces premio Nacional de Literatura desde los periodos de posguerra hasta su fallecimiento. 'Alicia en el pie de los laureles' fue concebida entre 1940 y 1945 y el autor, que falleció en 1973, certificó su última novela en 1971. «Se nota la diferencia en ambos textos. 'Alicia' es una obra más reposada mientras que 'Juan el Chino' va a toda velocidad. Se percibe que Claudio de la Torre ya se encuentra en los últimos años de su vida y trabaja con la necesidad de dejar esa obra escrita», explica Perdomo.

Para el editor de estos libros estas colecciones tienen el valor de una reivindicación necesaria para un creador que no ha alcanzando el estatus que merecería por la calidad de sus trabajos, no solo literarios. Por su trayectoria cinematográfica, por su poesía o por sus obras de teatro. «Para mí el más grande de las letras canarias es Benito Pérez Galdós, eso está claro. Pero después va Claudio, sin duda», incide.

En el texto de introducción del segundo volumen Perdomo traza una coordenada clara entre la relación de Pérez Galdós y la de Claudio de la Torre. Sin embargo, el actual director de la Casa-Museo Tomás Morales destaca como este último fue capaz de eludir la crítica recurrente de los antagonistas galdosianos ya que su obra, como se puede comprobar en este tomo, está preñada de paisaje y paisanaje insular aunque a veces, como en el caso de 'Verano de Juan el Chino', no se nombre directamente un espacio tan fácilmente reconocible como la por entonces conocida a secas como Las Palmas.

Guillermo Permodo ha trabajado sobre textos imprescindibles de la literatura canaria que todavía no han alcanzado la admiración que merecen.