Imagen de la portada de 'Radar Keroxen Vol. 1'. / C7

'Radar Keroxen' encapsula una escena de resistencia

El colectivo edita un recopilatorio en vinilo con cuatro bandas de referencia en las islas como contragolpe al crudo contexto actual

David Ojeda
DAVID OJEDA

El arte, en este caso hecho canción, como resistencia organizada. El colectivo Keroxen, domiciliado en Tenerife, pero conformado por artistas de varias islas lanza un recopilatorio integrado por cuatro bandas de referencia en una cuidada edición en vinilo de la que se van a publicar 300 copias.

«Ser isla en el mar Atlántico (Mar de la Cultura) es apresar una idea occidental y gustaría, hacerla propia despacio, convertirla en sentimiento», esta frase sacada de un viejo editorial de la desaparecida 'Gaceta del Arte', y fechado en 1932, forma parte de la nota (casi manifiesto) que redacta Carlos Robles para dar a conocer este proyecto que incluye canciones de Pumuky, Conjunto Podenco, GAF y La Estrella de la Muerte y Salétile.

LAS CANCIONES

  • Gaf y La Estrella de la Muerte La veterana banda aporta al disco los temas 'Colours in the Jungle' y 'Watashi wa Tako',

  • Pumuky El grupo integrado por los hermanos Jaír y Noé Ramírez suman Döppelganger y Realidades aumentadas'.

  • Sáletile 'Mr Waiter' y 'I Wanna Be a Door' forman parte del repertorio de esta surrealista banda.

  • Conjunto Podenco 'Cicer' y 'Especial' son las concesiones sónicas de esta afilada banda grancanaria.

El disco sale este viernes al mercado y es una llamada a las artes. 'Radar Keroxen Vol.1' es una edición de la producción discográfica del sello asociado al colectivo, pero es la primera pulsión de un proyecto sembrado para echar raíces. Así lo explica Jaír Ramírez, vector creativo de Pumuky y miembro del colectivo. «Todos los que formamos Keroxen somos artistas de distintas disciplinas. Poco a poco hemos extendido los tentáculos y pusimos en marcha el sello discográfico porque, de alguna manera, pensábamos que teníamos que usar la infraestructura que habíamos creado con los años para ponerle el foco a muchas propuestas de Canarias que tienen complicado hacerse ver fuera. Por mucho internet que haya eres una aguja en un pajar», resume el músico tinerfeño afincado en Gran Canaria y cuya banda ahora mismo tiene una comunidad de seguidores que se extiende del sur al norte de América.

Agrupar las canciones de las cuatro bandas en un formato recopilatorio tiene una intencionalidad casi política. Asociativa. «Jugamos con agrupar a diferentes bandas en un mismo lanzamiento, para intentar abarcar más proyectos. Hoy día en solitario no llegas a ningún sitio. Lo de crear redes no es nuevo, siempre hemos intentando hacerlo porque es la única forma de progresar. Fortalecer la escena es para nosotros muy importante, y creemos que existe una alrededor del Keroxen al margen de nuestras limitadas posibilidades», indica.

La selección de las canciones tienen un patrón común. Es todo material novedoso o editado en los últimos meses. Y prima lo coral por encima de líneas editoriales o sonidos concretos. «Tenemos una mentalidad abierta musicalmente. Y eso se ve reflejado en el sello discográfico, no buscamos acotar un sonido particular. Todo lo contrario, buscamos encontrar sonidos propios que hacen a los grupos muy particulares. Las cuatro propuestas que participan en este recopilatorio son totalmente distintas. Desde la psicodelia de GAF a lo que hace por otro lado Conjunto Podenco», añade Ramírez.

La primera edición de 'Radar Keroxen' nace como contragolpe al crudo contexto de estos días, como una respuesta necesaria. «Este año es la panacea de la complejidad. Publicar discos es un acto cercano a la locura. Pero también pensamos que este es un año que hay que hacer este tipo de cosas con más razón. La cultura hay que protegerla con uñas y dientes; cuando hemos estado encerrados en casa hemos tirado todos de ella. Hay que seguir haciendo resistencia», dice.

Por eso, por el valor añadido y artesanal de la idea, este 'Radar Keroxen Vol. 1' ve la luz en formato vinilo. «Es algo romántico, porque hasta los músicos tiramos hoy de Spotify o YouTube. Pero hay otro grado de fanatismo musical que implica un objeto que puedas tocar, y hoy en día no existe un soporte físico que llegue a ese nivel como el vinilo».