Uno de los presos del documental, en su celda de la prisión lituana en la que aún sigue. / C7

Cuando la prisión transforma asesinos en ciudadanos ejemplares

El documental lituano 'Exemplary Behaviour', de Audrius Mickevicius y Nerijus Milerus se exhibe a concurso dentro de la Sección Oficial

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Odio, sed de venganza y temor son reacciones naturales que aparecen cuando se tiene delante a unos asesinos que han sido condenados a cadena perpetua por las atrocidades que han cometido. Pero el largometraje 'Conducta ejemplar' (Pavyzdingas Elgesys/Exemplary Behaviour, Lituania, 2019, 85 minutos), de los lituanos Audrius Mickevicius y Nerijus Milerius, pone de manifiesto que se trata de seres humanos, que incluso generan empatía y que merecen una segunda oportunidad en libertad.

El largometraje, que forma parte de la Sección Oficial del 20º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, no solo ha tenido un recorrido por las pantallas de los certámenes dedicados al séptimo arte. Nerijus Milerus, codirector de la cinta con el fallecido Audrius Mickevicius, explicó ayer en la isla que uno de los presos retratados en el documental saldrá a la calle en dos años, algo impensable cuando arrancó el proyecto.

«Los dos presos principales que aparecen en el documental tienen formas de actuar muy humanas, no los queríamos retratar de una forma periodística por lo que hicieron, sino como seres humanos. Seguimos manteniendo contacto con ellos. Nos felicitamos en Navidad y cosas así, algo impensable al principio. Uno de ellos saldrá libre dentro de dos años, algo inimaginable al principio, porque Lituania no contaba con una Ley de revisión de condenas. Ahora sí. Tanto yo como el productor redactamos una carta de recomendación sobre la idoneidad de su caso. La cinta ha ayudado para que el tribunal vea que tiene una conducta ejemplar. Él tiene ganas de salir y se lo merece», subrayó.

Milerius aclaró que el buen comportamiento de los presos que aparecen en el documental difícilmente es una farsa. «Cuando los grabamos, no existía esa Ley de revisión de condenas, por lo que no podían aspirar a ser libres. Era solo una esperanza que mucho después se ha hecho realidad. El título de la película, 'Una conducta ejemplar', creo que es un símbolo de la transformación que han experimentado en prisión», recalcó.

El origen, el desarrollo y la conclusión del propio filme ya es una película en sí mismo. Audrius Mickevicius arrancó con el proyecto tras el brutal asesinato de su hermano. Decidió retratar a los presos con condenas por penas similares -en la película no aparecen los culpables de ese crimen- con una clara intención de venganza. A medida que fue filmando y conociendo a los presos protagonistas, su visión fue variando. Pero en 2017 el cineasta enfermó y falleció. El filme lo culminó Nerijus Milerius, hasta ese momento coguionista.

«No fue difícil concluirlo artísticamente, pero sí desde un punto moral. Lo fue porque me hacía esta pregunta: ¿qué puedo cambiar y qué no? Tuvimos que seguir grabando bastante tras la muerte de Audrius, añadimos unos gráficos por ordenador a una secuencia para mantener una coherencia. Optamos por eliminar extras, como al director de la prisión o al sacerdote», reconoció el cineasta y profesor universitario en Lituania.

Un camino propio

«Era imposible seguir la misma dirección que Audrius. Decidimos ponernos al lado de los reclusos para plantearnos sus mismas preguntas: ¿Qué se siente cuando has sido condenado a cadena perpetua? ¿Cómo te transformas en la cárcel? ¿Cómo vuelves a la calle si es que logras de nuevo la libertad?», añadió.

Cuando comenzó a trabajar en este proyecto cinematográfico, Nerijus Milerius ejercía como docente y ya contaba con dos publicaciones sobre cine. «Una es sobre 'La naranja mecánica', de Kubrick, que también aborda cómo la cárcel puede cambiar a las personas. Esta película me ha permitido poner en práctica todo lo que enseño en la Universidad».

El documental también se puede entender como metacine, ya que el espectador contempla en determinados momento cómo rodaba el equipo liderado por Audrius Mickevicius. «Su intención era incluir los audios, pero no que apareciera ni su imagen ni la del equipo de rodaje. Opté porque apareciera como un personaje más, junto a los dos reclusos protagonistas y al filósofo que reflexiona sobre el bien y el mal. Creo que la voz de Audrius representa, desde un punto moral a las víctimas, ya que su hermano fue asesinado», dijo Nerijus Milerius.