Santiago Medina Gil posa con un ejemplar de 'Canarias. Monedas y resellos. Siglos XIV-XVIII', en la sede de CANARIAS7. / ARCADIO SUÁREZ

Luz a la primera moneda acuñada para todo el archipiélago canario

Santiago Medina identifica este hito numismático que figura en el libro que este jueves presenta en la Cueva Pintada de Gáldar

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Las cuatro que tiene en sus fondos el Museo y Parque Arqueológico de la Cueva Pintada de Gáldar estaban mal catalogadas y se pensaba que eran «piezas falsas de medio real». Así lo creía también el grancanario Santiago Medina Gil con las que él mismo atesoraba en su casa. Pero 26 largos años de investigación le han permitido aportar luz en la oscuridad para afirmar que se trata de varios ejemplares de la primera moneda acuñada para todo el archipiélago canario, fruto de una concesión real al Cabildo Real de Las Palmas, datada en mayo de 1513.

«Esto es algo inédito», explica Santiago Medina, que este jueves, a partir de las 19.00 horas, presenta en la Cueva Pintada, el libro 'Canarias. Monedas y resellos. Siglos XIV-XVIII' (ImprimeLibes SL, Madrid). Le acompañan en el acto María del Cristo González Marrero, doctora en Historia por la Universidad de La Laguna y profesora de Historia Medieval en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y Jesús Manuel Lorenzo Arrocha, diplomado universitario en Relaciones Laborales y en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria.

Diferencial

«Existen licencias anteriores para acuñar monedas en las islas, desde los primeros tiempos de la Conquista. Pero no existen evidencias numismáticas. En todo caso, fueron emisiones locales, pero esta es la primera para todas las islas. Y fue la única, aunque hubo otro proyecto de 1759, a cargo de Machado Fiesco», asegura el autor del libro y responsable de este hito numismático.

Reconoce que desde que tiene «uso de razón» es un apasionado de las monedas. «Recuerdo ir con mi padre al Pueblo Canario de niño, con apenas 9 años, porque él iba a escuchar las actuaciones folclóricas. Allí había unos puestos de filatelia y numismática, donde comencé a trastear y a descubrir un mundo que me parecía interesante. Siempre me ha gustado la historia», rememora.

Mayor atracción

«En contra de lo que marca el canon de la numismática que habla de ir a por la mejor pieza, yo iba a por las que estaban más hechas polvo. Me atraían, no sé por qué. También es cierto que eran las más económicas y mis recursos no eran muchos. Además, siempre me atrajeron los resellos, que son monedas a las que se les aplicaba una marca, para subir o bajar su valor, o se trataba de monedas extranjeras que así se hacían propias», apunta.

«Me he criado con una masa de monedas inclasificables, auténticos pedazos de historia. Con el tiempo, me puse a profundizar y vi que tenía delante grandes desafíos, muchos enigmas. Ahora ya no cuento con hipótesis, sino evidencias, tras cruzar las fuentes documentales con las monedas conservadas», apunta.

Fue clave en su investigación « unos legajos del siglo XVI, donde se hablaba del maraverí de Canarias». Se creía que era «una moneda de cuentas, que no fue física, que se utilizaba para las transacciones», similar al millón de euros actual, que no está acuñado pero se emplea como unidad de cuentas.

Santiago Medina Gil con un ejemplar de su libro durante la entrevista. / arcadio suárez

Detalles claves

«Seguí tirando del hilo y en un libro publicado en los años 80 se hablaba sobre las pragmáticas y las órdenes de los Reyes y se incluían los registros canarios. Nadie había caído en la cuenta de que en mayo de 1513 aparecía la concesión de la licencia al Cabildo Real de Las Palmas para acuñar tres millones de maraveríes, a petición de Gran Canaria y para que circulasen por todas las islas. En principio se acuñaría un cuarto de maraverí, medio maraverí y el maraverí. Lo mejor es que también se describe la pieza. En una cara llevaría el as de saetas propio de los Reyes Católico y en la otra el yugo que identificaba a Fernando», apunta.

El acta de la licencia también hablaba de que se acuñarían en vellón. Esa mezcla de plata y cobre es la detectada en las espectrometrías realizadas a las cuatro que posee el Museo de la Cueva Pintada, por ejemplo.

Durante sus investigaciones, Santiago Medina también localizó una petición del año 1579 en la que «se solicitaba una licencia para acuñar monedas y argumentaba que la situación era idéntica a la de 1513».

Una de las monedas identificadas sobre un mapa de Canarias de principios del siglo XVII. / arcadio suárez

«Canarias siempre tuvo escasez de monedas, por mil razones. Todas las monedas humildes tienen marcas y como no había fraccionarias, las partían en dos y hasta en cuatro piezas. Esas son las que hay que mimar y rescatar, porque son las que sabemos que inequívocamente son canarias», subraya. Medina Gil.

La primera piedra

Santiago Medina Gil cree que el libro que se presenta en Gáldar y la página web que lo complementa -canariasmonedasyresellos.com- son los cimientos sobre los que se desarrollará la numismática en las islas.

«El libro es dinámico. Se terminó en diciembre y se mandó a imprenta en enero» y desde entonces se han descubierto nuevas monedas en las islas que aportan luz al pasado. « En unos años el libro se tendrá que enriquecer, porque las investigaciones no acaban aquí. La numismática, como ciencia auxiliar, está casi en pañales en Canarias. Las especulaciones ya se han acabado. Es cuestión de seguir investigando, porque tenemos fuentes documentales que no se pueden contrastar con evidencias numismáticas, y al contrario también sucede», reconoce.

«Es un tema apasionante y no van a parar de llegar sorpresas. Hay varias hipótesis que están a punto de cuajar», adelanta sin entrar en más detalles quien reclama la puesta en marcha de un gabinete numismático en Canarias.

«Las monedas son de todos y tienen que estar expuestas para que se disfruten», defiende.