Historia

«El libro ayuda a eliminar complejos»

19/11/2018

El grancanario Domingo Rodríguez Marrero pone rostro a las penurias y las hazañas de los canarios que emigraron al Nuevo Mundo en el volumen ‘Páginas Atlánticas de Canarias y América’, editado por Mercurio.

Durante más de quinientos años, América ha dado cobijo a multitud de canarios que vieron en la otra orilla la tierra de la esperanza, el lugar anhelado en el que emprender una nueva vida, dejando atrás las islas que eran, en muchos aspectos, base de experimentación de la Corona de Castilla, debido a la consideración de que el Nuevo Mundo era una prolongación de las Canarias». Este extracto del segundo capítulo de Páginas Atlánticas de Canarias y América (Mercurio Editorial) explica perfectamente el punto de partida de este breve y entretenido volumen que acaba de publicar Domingo Rodríguez Marrero (Las Palmas de Gran Canaria, 1951).

En las páginas de este libro, que prologa Maximiano Trapero, el autor plasma su fascinación e interés por la relación entre el archipiélago canario y el continente americano, ya que tiene claro que las islas, más allá de los tópicos, «son un puente» entre Europa y América.

El punto de partida es el centenario de la tragedia del vapor Nuestra Señora de Valbanera en las costas cubanas, en 1919, que supuso el fallecimiento de 488 personas, incluido un buen número de canarios.

Domingo Rodríguez aprovecha este centenario para describir las terribles condiciones en las que viajaban los emigrantes isleños por el Atlántico en busca de una mejor suerte en América y para ello tira de testimonios y explicaciones de los propios protagonistas.

Un método que también emplea para describir cómo se asentaron buena parte de estos isleños en distintos enclaves del continente y cómo, en un buen número de casos, protagonizaron hazañas como la fundación de San Antonio de Texas, entre otras.

«Creo que la lectura de este libro ayuda a comprender el fenómeno migratorio. Podemos cambiar los rostros de las personas que leemos estos días en la prensa por las de nuestros vecinos y parientes. En su momento, los segundos sufrieron lo mismo cuando se fueron para América desde las islas. En ocasiones, totalmente esclavizados, como ocurrió en Cuba , en el siglo XIX, con la construcción de la primera línea de tren», explica Rodríguez Marrero.

Confía, también, en que este libro ayude a eliminar «complejos». «Creo que aumenta nuestra autoestima, ya que su lectura descubrirá la cantidad de canarios que emigraron a América y lo que aportaron a aquella sociedad. Así como lo que significa ser canario o descendiente de isleños en ese continente. Supone todo un orgullo», desvela.

El punto de partida de Páginas Atlánticas de Canarias y América se produjo a mediados de los años 90 del pasado siglo.

«Fui por primera vez a Cuba. Iba para conocer la isla, porque la familia se llevó a mi padre hasta allí cuando él tenía un año de edad. Después volvió en el 29. Soy isletero, un barrio portuario, y desde niño veía cómo llegaba mucha correspondencia desde Cuba a casa. Eso me creó un imaginario en torno a eso. Entendí aquel viaje como que cerraba el círculo, porque mi padre había fallecido unos meses antes. Me impresionaron los vínculos afectivos y materiales con los que me encontré. Como me había llevado la grabadora comencé a realizar entrevistas por toda la isla. Volví con un material tremendo, que dejaba claro que la relación con América ni es un tópico ni el fruto de una imaginación romántica. A partir de aquel material montamos cuatro programas radiofónicos en la cadena Ser, que tuvieron mucho éxito», explica sobre un primer viaje que tuvo continuidad, a partir de 2010, con otros a Uruguay, Argentina, Chile, Costa Rica y de nuevo a Cuba.

Con este libro ha logrado, reconoce, «dejarlo todo escrito, negro sobre blanco», con el objetivo de que esos testimonios no se perdiesen. «El historiador cumple con sus cometidos cuando investiga y lo da a conocer en la universidad, en simposios y charlas. Pero también hay otras ramas para divulgar. En este libro, todo se sustenta en la realidad, no hay nada inventado ni ficticio. Todo es historia. Lo que he hecho, sin pretensiones académicas, ha sido dibujar un paisaje sobre el que situar a las personas y explicar sus vicisitudes y sus logros», comenta en una cafetería de la calle Cano de la capital grancanaria.

Los valiosos testimonios que forman el corpus de este libro se sustentan con un paisaje histórico tejido a partir de los análisis y descubrimientos de los especialistas. Destaca Domingo Rodríguez, por ejemplo, el gran trabajo realizado por Armando Curbelo Fuentes a la hora de investigar a los canarios que fundaron Texas. «Estuvieron más de un año cruzando el desierto de México, enfrentándose a indios, hugonotes y anglos. Fue la primera gran caravana al Oeste», explica.