Crítica

‘Derry Girls’

26/01/2019

El grupo de estudiantes protagonista se mueve entre tanques y metralletas como si fueran otra parte más del paisaje.

La norirlandesa Lisa McGee es la inteligente guionista de Derry Girls, una serie estrenada en Channel 4 en enero de 2018 que acaba de pasar a engrosar el catálogo de Netflix.

En seis cortísimos episodios (entre 20 y 25 minutos cada uno), Derry Girls nos transporta a los años 90, la época del terrorismo más duro en el Norte de Irlanda. La ciudad de Derry, o Londonderry está literalmente partida en dos bandos (católicos y protestantes, irlandeses e ingleses) y en ese ambiente se desarrolla el día a día de un grupo de adolescentes a las que solo preocupa la música, los chicos y las clases.

McGee huye del chiste fácil para adentrarse en el sarcasmo aplicando la fórmula de que reírse de uno mismo es un antídoto contra el dolor pues la guionista vivió esa época en carne propia. Tal vez por eso mueve al grupo de estudiantes protagonista entre tanques y metralletas con tanta soltura que lo ignoran como si fueran otra parte más del paisaje.

Título. Derry Gilrs. Guion. Lisa McGee. Dirección. M. Lennox. Protagonistas. S. Jackson, N. Coughlan, L. Harland, J. O’Donnell y D. Llewellyn. Dónde. Netflix.

Las chicas, y el primo de una de ellas que, como es inglés, va al colegio (católico) femenino para evitar ser agredido, superan la presión del ambiente enfrascadas en sus propios problemas. La falta de recursos económicos, el problema del racismo, las injerencias de la familia tradicional extensa y los mitos y creencias religiosas son algunos de los tópicos que se desarrollan en los escasos episodios de una serie de la que ya se ha anunciado su continuación.

La elección del elenco, formado por Saoirse-Monica Jackson, Louisa Harland, Nicola Coughlan, Jamie-Lee O’Donnell y Dylan Llewellyn, es otro acierto (mejor en versión original) al que hay que sumar la selección de grandes temas del pop de la época, especialmente de la banda irlandesa The Corrs.