El actor Nicolas Cage, en una escena de su nueva película.

Nicolas Cage: «La libertad de expresión se está perdiendo»

Protagoniza 'Color Out of Space', una adaptación del clásico cuento de terror y ciencia ficción de H. P. Lovecraft

MARÍA ESTÉVEZ Los Ángeles

Con la película de terror 'Color Out of Space', que se estrena este fin de semana en los cines españoles, regresa Nicolás Cage a la gran pantalla. Bajo la tutela del director Richard Stanley, Cage adapta el cuento clásico de H. P. Lovecraft. A lo largo de su carrera, el actor detrás de películas exitosas como 'Leaving Las Vegas', 'Arizona Baby', 'Cara a cara' o 'Hechizo de Luna', ha demostrado su poderoso carisma. Sin embargo, tras su ascenso meteórico en los 90, incluido su Oscar en 1996, siguió un periodo de incertidumbre en sus decisiones, que acabarían por convertirle en una caricatura de sí mismo. En el filme 'Color Out of Space' interpreta a un padre que traslada a su familia a una granja aislada mientras su esposa lucha contra el cáncer. Cuando un meteorito se estrella contra su jardín, la extraña bola de color altera genéticamente todo a su paso.

–¿Qué le intrigó de esta historia?

–Lovecraft es un autor que me parece un genio. Hay dos géneros en esta narración: terror y ciencia ficción, que me fascinan. Es parecida a 'El exorcista', porque la idea principal es la destrucción de la familia como consecuencia de fuerzas sobrenaturales. Estos géneros permiten explorar comportamientos diferentes y estar abiertos a un estado casi de trance en el que poder crear algo auténtico.

–¿Le despierta temor la idea de que nos visiten extraterrestres? –Vale la pena puntualizar que el hombre más inteligente del siglo pasado, Stephen Hawking, dijo que no deberíamos contactar con vida extraterrestre porque, probablemente, fuera peligroso. Personalmente, considero la idea muy emocionante. Hace años conocí a Carl Sagan. Yo tenía 10 años y fui a cenar a casa de mi tío, Francis Ford Coppola. Recuerdo que le pregunté a Sagan si creía en la vida exterior y me contestó: claro que sí, solo que no creo que vayan subidos en platillos voladores.

–'Color Out of Space' habla de meteoritos. ¿Ha ido a visitar algún cráter?

–Te diré más, yo tuve un pedazo de meteorito en mi casa. Probablemente valga una fortuna ahora, pero me lo quitaron cuando me robaron. Fue una de tantas cosas que me han robado. Uno de los elementos más fascinantes de este filme es la imaginación, pues se consigue que el color del meteorito se convierta en un personaje. Para mí, ese es el epicentro de la narración de Lovecraft.

–Como actor, ¿le gusta correr riesgos?

–Si me comparo a un pintor, intentaba saber quién era. Fui abstracto, surrealista e impresionista. Pero me di cuenta de que eran fantasías. Yo soy un actor naturalista. Mi tía Talia Shire me dijo que el naturalismo era un estilo.

–¿A qué se refiere con ser un actor naturalista?

–Es algo que yo puedo hacer porque la interpretación es parte de mí, pero sin caer en un estereotipo. Trato de explorar y experimentar en otro estilo para dar profundidad a mis actuaciones y que el público me recuerde siempre por la última película en la que me han visto.

–¿Cuándo nace su pasión por la interpretación?

–De niño, viendo películas con mi padre. Me enseñó películas expresionistas alemanas como 'Nosferatu', 'El gabinete del doctor Caligari' o 'Metrópolis', de Fritz Lang. Me provocaban pesadillas, pero alimentaban mi conocimiento. Ver esas películas siendo tan joven me animó a rodar dos de mis filmes favoritos: 'Cara a cara' y 'Besos de vampiro'.

Carisma y reflexión

Reconocido como un hombre noctámbulo, Cage malgastó su fortuna en caprichos esotéricos; desde cabezas reducidas hasta un castillo en Hollywood o una mansión embrujada en Nueva Orleans. Confiesa que ahora se siente más libre en una industria plagada por la censura.

–Si usted ha conseguido sobrevivir en Hollywood no fue solo por ser un Coppola, sino por su enorme carisma.

–Estoy de acuerdo. El carisma es algo con lo que uno nace. Es un regalo. Puedes desarrollar un estilo y una técnica, madurar con la experiencia, pero el carisma es innato. Yo solo estudié tres meses y aprendí viendo a otros actores, colaborando con directores y confiando en mi sueño de triunfar.

–¿Cree que hay más censura ahora que en los 90?

–Sí. Y está empeorando. Todos los movimientos políticos deben ser escuchados, pero hay quien no tiene ningún problema en confundir la expresión artística y quitar la libertad de expresión al director o al escritor o incluso a un actor cuando intenta hacer una reflexión profunda de la sociedad. No es un mensaje, sino una reflexión sobre lo que está sucediendo en la sociedad. Lo que ocurre es que, cada vez más, estos movimientos se están infiltrando con mensajes políticos dentro de las películas y entonces surge la censura. Creo que la libertad de expresión se está perdiendo porque no sabemos expresarnos y eso me molesta.

–Usted ha tenido serios enfrentamientos con admiradores y compañeros de trabajo.

–Las colisiones son tan gratificantes como recibir elogios. No voy a negar que enfrentarte con alguien es surrealista y no me gusta ser esa persona, pero sucede. Estoy muy agradecido a mis admiradores porque ellos han conseguido darle un segundo aire a mi carrera. Está sucediendo algo extraño conmigo en internet y es que muchas de mis películas vuelven a reeditarse. No siento nostalgia de mi carrera en los 90; al contrario, estoy contento de mi lugar en la industria.