La artista Nela Ochoa, ayer, en la Galería Saro León de la capital grancanaria, donde inaugura 'Trama' este viernes. / JUAN CARLOS ALONSO

Nela Ochoa exhibe su reflexión sobre la violencia y sus ramificaciones moleculares

La artista, nacida en Caracas y afincada en Tenerife, expone su serie 'Tramas' en la Galería Saro León de la capital grancanaria

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Nela Ochoa, que expone desde 1985, se implica. Lo que le rodea no le deja indiferente y por ello apuesta porque sus creaciones artísticas reflexionen sobre las cuestiones que le preocupan y contra las que no duda en combatir. La violencia contras mujeres y contra la naturaleza son las dos cuestiones que aborda de manera implícita en 'Trama', la serie que exhibe desde el viernes, a partir de las 18.30 horas, en la Galería Saro León de la capital grancanaria.

«Trabajo desde hace muchos años con genética y arte. Basándome en el ADN de los humanos, la fauna y las plantas trato la violencia contra la naturaleza y contra las mujeres a partir de lo molecular. En concreto, las huellas que pueden dejar en lo molecular, generando especies en extinción o cromosomas masculinos de la violencia», apunta por teléfono esta artista nacida en Caracas y afincada desde hace años en Tenerife.

DETALLES

  • Origen «Trabajo sobre las huellas que dejan en lo molecular la violencia contra las mujeres y contra la naturaleza»

  • Inauguración La muestra de la artista venezolana incluye 12 piezas que se pueden ver desde el viernes, a las 18.30 horas

  • Previamente «Antes trabajaba con radiografías y resonancias magnéticas y de ahí llegue a esta reflexión genética»

  • Variedad La artista, como suele ser habitual en su trayectoria, combina distintas técnicas y materiales en esta serie

Subraya que el ADN «es como un tejido y por eso en esta serie, 'Trama', hay muchas obras montadas sobre tela, con sus propias costuras», dice sobre este proyecto expositivo que incluye un total de 12 creaciones y cuya puesta de largo para el viernes ultima en el recinto del número 16 de la calle Villavicencio.

Este terreno por el que Nela Ochoa desarrolla una parte significativa de sus creaciones no es reciente. Reconoce la artista que es una cuestión que trabaja desde 2001. «Antes trabajaba con radiografías y resonancias magnéticas y a partir de ahí llegué a mi reflexión en torno a los genes, a lo molecular», rememora a la vez que subraya que «todo lo orgánico funciona con ADN».

La venezolana aspira a que 'Trama' trascienda de su función puramente artística para que ayude a los visitantes de la muestra a «tomar conciencia». «Trato de montar estas piezas para que la gente vea más adentro, no solo a un nivel superficial. Esto es lo más profundo y sus implicaciones se remontan a hace millones de años, con mutaciones, extinciones y apariciones nuevas desde un punto de vista molecular», explica.

Como suele ser habitual, en esta ocasión apuesta por la «variedad de técnicas y formatos» con estas piezas. «Tengo unas obras de tela acolchada, otras tejidas con pinturas y también tapices con esponjas y estropajos, así como pinturas y gráficas. Se completa con una serie de objetos tridimensionales», puntualiza quien tiene claro que 'Trama' no es el punto y final para una etapa dentro de su universo creativo. «Pasan los años y vuelvo sobre los mismos temas con otras ópticas y otros materiales. El tema de la violencia, la violencia de género y contra la naturaleza ya lo abordé en la exposición de 2019 en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM). De ahí a que una obra de 'Trama' ya figurase en aquella exposición. Se trata de una esponja, que está en esta muestra junto a otra que hice posteriormente. Me parece interesante que figuren las dos para que se vea la evolución», defiende Nela Ochoa.

Reconoce que algunos artistas fijan su mirada en la belleza. Lo respeta y lo ve lógico, pero en su caso la implicación sobre las cuestiones que le rodean son prioritarias. «Desde todos los tiempos la gente está preocupada por los problemas que hay a su alrededor y busca forma de expresarlos. A veces no son cosas bellas, sino terribles. Por ejemplo, yo trabajé durante años con radiografías de cuerpos balados, con balas. La belleza puede aparecer pero también ser parte del problema», explica la artista que ha recibido la beca de la Fundación Pollock-Krasner en 2021 y que ha sido determinante para la producción esta 'Trama' y otros proyectos.