El elenco de 'El último viaje de Galdós', durante una función de 'Ensayo y error', ya con el vestuario de Nauzet Afonso. / C7

Nauzet Afonso: «El vestuario se convierte en la segunda piel de los intérpretes»

El diseñador teldense firma el figurinismo de la producción 'El último viaje de Galdós', que dirige Mario Vega y que se estrena en octubre

FRANCESC ZANETTI Las Palmas de Gran Canaria

Buena parte de la magia y el magnetismo estético de la nueva producción escénica de Unahoramenos impulsada en el marco de la última fase del denominado 'Laboratorio Galdós', reside en el vestuario diseñado por el teldense Nauzet Afonso. 'El último viaje de Galdós' muestra un registro de siete trajes que apela a la frágil y difusa memoria de los ausentes que, además, refuerza la poderosa incidencia que mujeres como su prima Sisita, su madre Dolores, la actriz Concha Morell, la atractiva modelo Lorenza Cobián (madre de la única hija reconocida por el escritor canario) o la escritora Emilia Pardo Bazán, ejercieron en el autor de la 'Episodios Nacionales'.

La ropa como herramienta psicológica es un recurso de amplio recorrido en las artes escénicas, aunque solo el cine parece haberla incorporado a su relato en términos de moda. Gasas evanescentes, tules, rasos, linos... fueron cobrando forma desde marzo pasado en el estudio de Afonso que, hoy por hoy, es uno de los diseñadores de vestuario más demandados por las compañías de la escena teatral de Canarias. «He trabajado sobre la esencia de cada uno de los personajes, documentándome sobre las particulares circunstancias que marcaron la relación entre ellos en una época concreta, caracterizada por un tipo de moda. El vestuario es la segunda piel de los actores y actrices, lo que permite al público creerse sus edades, su carácter, sus miedos y anhelos que manifiestan sobre el escenario. Tu trabajo ayuda a la audiencia a creer que esa persona es el personaje, porque la vestimenta tiene que dar información sobre ese personaje. Los materiales empleados en cada uno de ellos te ayudan a engañar al ojo del espectador recreando un universo fantástico, pero respetando la realidad», explica el creador, que estudió diseño gráfico y arte dramático y fue sobre un escenario donde se dio cuenta de que actuar estaba bien, pero que el desarrollo de su verdadera pasión se encontraba detrás de las bambalinas. «Sigo siendo artista de teatro, pero de otra manera».

Temperamento propio

El diseñador señala que el vestuario de la actriz Marta Viera, que encarna a Concha Morell en 'El último viaje de Galdós', quizás sea el más teatral y llamativo para el público: «Las flores que cubren su cabeza y buena parte del vestido se manifiestan como toda una fantasía cercana al espíritu del figurinismo extraído de un espectáculo del Circo del Sol. Cada uno de los siete conjuntos, sin embargo, poseen su temperamento, aunque muestren una apariencia de austera sencillez, desde el pijama de Don Benito a la bata de Emilia», añade. «Es primordial que los actores y actrices se sientan cómodos dentro de ese vestuario en el que lo fantasmagórico cobra vida y que empieza a definirlos en escena, antes incluso, de que pronuncien palabra alguna. Por ello el trabajo y la confianza en equipo es fundamental. Lo importante es que hagas las cosas lo mejor que seas capaz. Y entender que de nada vale tener un vestuario fantástico en un montaje teatral en el que la dramaturgia sea fallida, o preciosos vestidos con un pésimo decorado, o increíbles ropajes mal iluminados. En una producción escénica todos los componentes tienen que trabajar juntos para construir algo que funcione. Siempre dejo que el propio director y los intérpretes opinen sobre la idoneidad de mis diseños. Tienes que captar las necesidades y resolver muy, muy rápido. A los intérpretes lo que más les cuesta comprender es que vestimos a su personaje, no a ellos... Hasta que no estrenemos en octubre mi trabajo lo asumo como una carrera de fondo. Nunca se dejan de perfeccionar los modelos que van indicándote en los ensayos lo que necesitas que añadas o suprimas para mejorarlos».

Afonso simultanea ahora mismo su nombre como autor del vestuario en el cartel de tres espectáculos teatrales totalmente dispares: 'Encantadas, un musical para princesas', de Acelera Producciones, 'La maldita puerta de una casa encantada', de Anartistas (ambos podrán disfrutarse en la próxima 24º edición del Festival de Teatro, Música y Danza Temudas) y 'El último viaje de Galdós', de Unahoramenos, que dirige Mario Vega a partir de una dramaturgia escrita por los madrileños Laila Ripoll y Mariano Llorente.

El diseñador teldense Nauzet Afonso. / c7

Unos trajes tratados con un barniz ignífugo que apenas modifica la textura y el volumen

Advierte que la televisión «ya no me inspira», aunque «la calle sigue siendo una fuente sugerente de motivación para la creación. La moda es como la política, está ahí y hay que lidiar con ella. Uso la moda como inspiración constante. Cómo vestimos a diario nos delata, nos explica cómo somos como personas. La ropa que te pones, o más concretamente, el significado que ésta tiene, predispone tu manera de actuar. Soy de fijarme en todo. Debe ser deformación profesional», confiesa. Durante el confinamiento tuvo tiempo para elaborar los diseños de los tres trabajos en los que está comprometido. «Fue un instante de suerte, aunque por naturaleza soy positivo. Durante ese tiempo elaboré algunos proyectos personales que a finales de año estarán en marcha. Ahora de lo que se trata es que el público regrese al teatro», afirma Afonso, que también se ha involucrado en el montaje 'Todo el cielo' de Unahoramenos que protagonizan Marta Viera y Ruth Sánchez y será estrenado el mes de septiembre en la Muestra Escénica Iberoamericana (MEI) que tiene lugar en Tenerife.

Nauzet Afonso explica que hoy en día, por normativa, todos los materiales empleados en la utilería de las producciones en el interior de espacios teatrales deben cumplir unas normas muy estrictas de seguridad. El vestuario no elude esta normativa que obliga a los diseñadores a tratarlo con unos productos especiales para evitar su combustión que, en caso de incendio, lo consumiría lentamente, sin producir llamas y sin ocasionarle quemaduras graves al intérprete. Por ello, las telas de los vestidos empleados en 'El último viaje de Galdós' se trataron con una especie de barniz ignífugo que apenas modifica la textura y volubilidad de los mismos.