Ritmos diversos, estrellas para siempre

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31/12/2017

Nacieron en Cuba pero llevan casi dos décadas viviendo en Gran Canaria. Sonia Rivas y su hija Marisol han llevado su música por todos los rincones de la Isla, desde que en 1998 decidieran aceptar la oferta del Instituto Cubano de la Música para trabajar en la sala de fiestas de Parque Tropical, en Playa del Inglés.

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Debutó como bailarina en el gran cabaret Tropicana de La Habana, pero fue un accidente de tráfico en Varadero el que le hizo descubrir su verdadero talento, la voz.

Casada y con una hija, Sonia Rivas vivió unos años alejada de lo que más le gusta hacer, hasta que en 1983 la fama llamó a su puerta. Recorrió todo el país como vedette y junto a su hija se convirtió en la estrella que unos años más tarde aterrizaría en Gran Canaria.

Ritmos diversos, estrellas para siempre

Fue en 1998, cuando Sonia y Marisol viajan desde La Habana para formar parte del grupo cubano Acuarela, una orquesta que por aquel entonces trabajaba en Parque Tropical, una famosa sala de fiestas del sur grancanario. «Fui yo la que quiso que nos quedáramos», confiesa Marisol, mientras explica que para ellas la experiencia fue tan buena que decidieron probar suerte como dúo, aunque «la artista es mi madre», señala con una sonrisa en el rostro.

Así es como conocen a personajes canarios tan conocidos como el diseñador Fernando Méndez, con el que trabajaron en diversos eventos del carnaval, o el presentador Roberto Herrera, una época que recuerdan con cariño y de la que guardan numerosas fotos además de recuerdos. «Fueron unos años muy bonitos. Trabajamos con los drags, nos lo pasábamos muy bien», apunta Sonia acompañándose de una fotografía de aquellos tiempos.

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Un camino difícil, pero satisfactorio

Discotecas como La Marquesina en la capital grancanaria o Bachira en Playa del Inglés, fueron el escenario perfecto para contagiar su música, canciones de todo tipo pero siempre con su ritmo y sabor cubano. Un estilo que no ha copiado de nadie porque «tengo un registro muy amplio y soy autodidacta», asegura Sonia orgullosa.

Actuaciones en centros comerciales, bodas, comuniones, cenas de empresa y hoteles, han sido testigo del ingenio de Sonia y Marisol, un dúo al que llamaron Ritmos porque los llevan en la sangre.

Pero no todo el camino fue fácil. Aseguran que aunque la vida artística es complicada, nunca se bajaron de la tarima, hasta que hace poco más de año y medio decidieron descansar y priorizar la salud de Sonia. Un período que aunque las haya obligado a retirarse de los escenarios, nunca lo hará de la música, porque esa nació para quedarse junto a ellas para siempre.