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Un momento del ensayo general de 'Nabucco', en el Teatro Pérez Galdós. Nacho González-ACO
Pese a todo, Verdi es Verdi

Crítica/ ópera 'Nabucco'

Pese a todo, Verdi es Verdi

El gran triunfador fue el barítono Ariunbaatar Ganbaataar, un habitual en los últimos años que cada vez sorprende más con su evolución

Cayetano Sánchez

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 19 de junio 2024, 23:09

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Con este título basado en el 'Antiguo Testamento', estrenado en 1842 en la Scala de Milán, confesaba tiempo después de esa fecha el propio Verdi, su compositor : «Con esta ópera se puede decir verdaderamente que comenzó mi carrera artística», una trayectoria que se escribe en letras de molde en la historia de la lírica universal. Una figura tan grande que su producción no se asocia con ninguna tendencia lírica preestablecida; su género es «verdiano». Sucede que al contrario de sus creaciones ( 'La Traviata', 'Aida', 'Rigoletto'...) son habituales en los carteles de los templos líricos, 'Nabucco' no goza de esa indudable presencia. De hecho, en un festival o temporada tan proclive a programar sus óperas como sucede en Las Palmas de Gran Canaria, esta sea la cuarta vez que figura en sus 57 años de historia.

Así, en esta ocasión ha sido elegida para clausurar su actual temporada con un resultado bastante irregular. A nadie se le oculta que el número más popular del libreto es el famoso 'Va pensiero', bello canto coral que ya forma parte de la cultura popular; un auténtico icono pop. Buena parte del numeroso público que acudió a esta primera función lo hizo atraído por su popularidad. Seguro que varios lamentaron que su interpretación aparece tras horas de función. Tal vez por ello, y sin aparente pudor, algunos abandonaron el teatro cuando finalizó el cántico, pese que aún quedada parte de la trama por desvelar... De haber sabido que se iba a hacer un bis (forzado e innecesario), su espantada se habría demorado.

Es sabido que el coro es un gran protagonista de 'Nabucco' y su tarea de requiere grandes esfuerzos vocales y escénicos. En esta ocasión, se fusionaron el habitual de las temporadas con el de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC). Su resultado no fue del todo satisfactorio, falta de empaste, inseguridades …. y un 'Va pensiero' bien técnicamente, pero falto de alma y empatía.

Tampoco les ayudó la potencia de los instrumentos de viento de la OFGC bajo la dirección de Miguel Ángel Gómez-Martínez, por otra parte, poco convincente en todo el desarrollo de la partitura.

Del reparto de solistas poco que destacar, o más bien silenciar, sin duda el menos acertado de la temporada. Sólo destacaron una excelente Abigail de Ekaterina Semechuk, soprano dramática de gran potencia y registro. Pero el gran triunfador fue sin duda el barítono Ariunbaatar Ganbaataar, un habitual en los últimos años que cada vez sorprende más con su evolución, domesticando su indudable potencia y reafirmando su bello timbre.

Correcta puesta en escena, todo muy de estampitas de Historia Sagrada. Como conclusión me apropio de la opinión de un aficionado allí presente: «No vas a sufrir porque está todo discretamente bien, pero tampoco vas a salir saciado. Una sensación de vale, pues he visto otra».

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