fábrica de la isleta

El pequeño Brooklyn

La Fábrica La Isleta se transforma cada semana en un rincón musical improvisado que cautiva los sentidos

RUBÉN REJA Las Palmas de Gran Canaria

Explosión de adrenalina a golpe de canciones. Una burbuja musical muy mágica te atrapa casi sin darte cuenta. El ambiente te envuelve desde la primera nota y te engancha para siempre. La improvisación, la pasión por la música y compartir escenario son las piedras angulares de las 'jam sesion' de la Fábrica La Isleta.

Un orgasmo de acordes que explota todos los miércoles en el preludio de un tributo a la música de la buena y que se prolonga hasta el mismísimo domingo. Este horno melódico ofrece la posibilidad de disfrutar de todo tipo de géneros, desde jazz hasta flamenco con el objetivo de crear un espacio de encuentro único, que cautiva los sentidos.

«Hemos creado un punto de reunión de músicos, ya consolidados o nóveles, que se juntan para disfrutar y experimentar con cualquier tema», reconoce con entusiasmo el organizador de las 'jam sesion', Alfonso Soto.

Este músico tardío, al que un accidente le cambió la vida, reconoce que La Fábrica y su escuela musical son un «bálsamo para la nostalgia, para los dolores y un rincón con mucho encanto» .

Este promotor musical asegura con vigor que «la música nos proporciona bienestar y salud. Alivia el dolor al liberar endorfinas, reduce la tensión nerviosa y la ansiedad y mejora la frecuencia respiratoria y cardíaca. ¡Coño, pues cantemos», sentencia entre risas.

Soto, que va de la mano de José Alberto Medina en este proyecto, confiesa con humildad que «estamos potenciando la música en directo y creando hornadas de músicos con muchísimo talento».

Locales como este 'pequeño Brookyn' reafirman que la música en vivo jamás pasará de moda y mucho menos en la capital grancanaria que puede presumir de tener una tradición musical a sus espaldas. No la perdamos.