Entrevista

Pau Donés: «Los políticos han logrado dividirnos y cabrearnos»

11/08/2018

El cantante, guitarrista y compositor oscense desembarca este sábado en Gran Canaria con la banda al completo para celebrar los 20 años del grupo sobre el escenario del FiestoRon. El líder de Jarabe de Palo relata sus planes de retirarse momentáneamente de la música y cómo lleva tres años conviviendo con el cáncer. Además, habla sin pelos en la lengua sobre el actual panorama político y musical.

— ¿Cómo será el concierto del sábado en Arucas? ¿Viene con toda la banda a la isla?

— Sí. El año pasado hicimos la gira 50 palos. Era con un formato de cuarteto –piano, voz, violonchelo y contrabajo–, bastante intimista. Este año no, porque cumplimos 20 años como banda y ahí venimos con todo. Estaremos los seis músicos en formato eléctrico y con un repertorio bastante conocido. Se lo van a pasar muy bien. No nos vamos a dejar nada. Es una gira de celebración.

— Su último disco se titulaba 50 palos. También sacó un libro con el mismo título, ¿tienen relación uno y otro?

— Este libro no tiene nada que ver con el disco. 50 palos es un disco donde reversionamos los temas de Jarabe de Palo con un cuarteto clásico. Hicimos la gira de un espectáculo acorde con la música. La idea era la de hacer algo intimista y emotivo. El libro lo hice a título personal. No hablo de Jarabe. Puede haber referencias a la música, porque al fin y al cabo es parte importante de mi vida, pero hablo principalmente de las cosas que le pasan por la cabeza a Pau Donés: pensamientos, ilusiones, mi punto de vista sobre cosas como el amor, el sexo, la libertad, la muerte, etcétera... Hablo de un montón de cosas. No tiene nada que ver con una autobiografía. Tiende más al diario que a la autobiografía... En eso consistió. Este año, para otoño, tengo tres cosas: un disco con la Orquesta Filarmónica de Costa Rica, que, a nivel musical, es de lo mejor que hemos hecho nunca: Jarabe filarmónico; el libro Cien letras, que reúne las letras de 96 canciones que hemos editado, más cuatro canciones que grabamos y no editamos, que ilustran toda la poesía que acompañamos con música. Están las canciones con sus manuscritos. Es una especie de homenaje a todas esas letras de Jarabe a las que mucha gente no ha prestado atención. Es imposible que se sepan 100 canciones de Jarabe. Y ahora seguimos con la gira; primero con los conciertos de verano y luego, en otoño, seguiremos por teatros y salas.

— No hay quien le pare. Hace unos días estuvo en Fuerteventura. También dieron conciertos en Roma. Esta semana, en Murcia. De Arucas van a Cadaqués, Tarragona, San Sebastián y a Costa Rica... Y sin dejar su tratamiento de quimioterapia, ¿cómo se prepara para todo esto? ¿la mente manda sobre el cuerpo?

— Me doy quimio desde hace tres años, cada tres semanas. Hace una hora me tuve que tomar las pastillas. Vivo con mi enfermedad, convivo con ella y ya está. Hago lo que hacemos la mayoría de los que tenemos la enfermedad y estamos vivos, porque a muchos la enfermedad acaba matándolos. De momento, a mí no me ha matado. Convivo con ella sin mucho más problema, ni relevancia. Es como ser diabético.

— Ya lleva tres años con el cangrejo, como llama usted al cáncer, ¿qué ha aprendido en este tiempo? ¿hay balance positivo?

— El balance es súperpositivo. Lo que pasa es que no he aprendido nada. El cáncer me ha dado tiempo necesario para la preparación de un proyecto creativo que hoy puedo disfrutar. El cáncer me mandó a casa durante dos años. Disfruté de una vida cotidiana que me encantó, pero ni ha marcado mi vida ni ha hecho que la valore de otra manera. Tengo una dinámica vital, basada en la improvisación, que ahora se nota más.

— ¿La enfermedad ha sido una experiencia musicalmente inspiradora?

— Sí, lo tengo que reconocer. Es una experiencia potente. El primer golpe lo recibes cuando te dicen que tienes cáncer y, al principio piensas; me voy a morir, luego ves que no te vas a morir, aunque algún día piensas que sí... No me ha dado una perspectiva nueva de la vida, en realidad, ha fortalecido la idea de cómo quiero vivir la vida y lo importante que era para mí. Tenemos una vida y es ahora.

— Jarabe de Palo cumple 20 años y usted se retira de los escenarios. ¿Qué piensa hacer? ¿Se va a dedicar a componer? ¿Cuál es el plan?

— No tengo plan. Eso es lo mejor. Planeo una retirada con vuelta. En realidad es un hasta luego y después no hay plan. No tengo ni puta idea de qué voy a hacer. Es como cuando llevas un año esperando a tener las vacaciones y te das cuenta el último día de curro que no has planeado nada. Para mí es una de las experiencias más excitantes. Ya veremos que pasará, pero no haré música.

— Después de tantos años dedicado a la música, es difícil de creer que vaya a dejar de componer o tocar...

— Lo he intentado otras veces y no he podido. Esta vez creo que lo voy a conseguir. He pasado 20 años con la agenda apretada y creo que ha llegado el momento de pensar en mí.

— En todos estos años la industria discográfica ha cambiado mucho. ¿Le parece más difícil ahora ocupar un espacio en este mercado?

— No creo que sea más difícil. Lo que sí pienso es que ha cambiado mucho y a peor. Se nota en los productos que sacan y la importancia que dan al artista por encima de las canciones. Basta con oír la ponzoña que se escucha en radiofórmulas y en la música en general. Eso sí, hay una cosa buena: internet. Ya no necesito un manager y una discográfica para despuntar. Lo puedo hacer solo porque cuelgo mi música, mis vídeos y mis grabaciones. A eso es a lo que voy.

— ¿Qué le parece que el reggaetón cope las listas de éxito?

— Sin comentarios, no le presto atención.

— Tiene usted una hija de 14 años, ¿sufre usted escuchando la música que le gusta o no?

— Sí sufro, pero procuro instruirla un poquito. Escucha lo que le ponen y ese ponzoñón: reggaetón, música romántica... Lo que quiero puntualizar es que el reggaetón no es música urbana. Eso es el rap, música con raíz, con mensaje y combativa. El reggaetón no es música urbana. Es pop comercial con un ritmo determinado. Siempre es el mismo. La música urbana merece un respeto.

— La escena musical española está polarizada entre lo comercial y los grupos indie festivaleros. Jarabe de Palo no está ahí. ¿Se siente cómodo?

— Me siento súper cómodo. A mí me va muy bien en mi segmento, que es el de la música con mensaje. El año pasado hicimos 122 bolos. Estuvimos en el número 3 de las listas de ventas un par de meses. Mi libro lo han leído y la gente nos viene a ver y canta las canciones. Nos va bien. No soy de compararme con los demás. Me da igual un si reggaetonero llega al Palau Sant Jordi.

— Le han llovido las críticas por decir que se siente nacionalista catalán pero no independentista. Opinar libremente en este país se está poniendo imposible, ¿no?

— Los políticos han conseguido lo que se proponían: dividirnos y cabrearnos. A mí me la suda. Digo lo que me sale de los cojones. Respeto a la gente que me respeta y respeto que un nacionalista español diga que se siente español, o que un vasco se sienta vasco... Pero, al final, han conseguido manipularnos. Nos cabreamos entre nosotros y no con ellos, que nos están robando descaradamente. Me interesa saber dónde está el dinero suizo; que Bárcenas, Matas y Rato devuelvan el dinero y que dejen de tocarnos los huevos. Hay que reconocer la derrota. Han creado una tensión entre los ciudadanos de este país que antes no había. Los políticos saben lo que hacen.

— Usted es muy activo en las redes sociales. Son útiles para lanzar mensajes y también peligrosas porque hay jaurías listas para atacar cualquier opinión no coincidente. ¿Ha tenido la tentación de abandonarlas?

— No pasa nada. La jauría que muerda si quiere. Nunca me lo he planteado. No respondo a provocaciones. No me interesa. Uso las redes para hablar de lo mío y opinar, me siento libre a la hora de hacerlo. Digamos que no me importa la cola que pueda traer un comentario. Muchas de las opiniones las respeto: si un españolista se cabrea porque digo que soy nacionalista, lo siento. Lo puedo entender. Pero lo que digan los demás me la trae floja.