Humedades en una de las paredes de la planta superior del Museo Néstor. / C7

El Museo Néstor vive en la UCI

En octubre se cumple un lustro de su cierre, «fruto «de la decadencia del edificio», y su rehabilitación aún está por definir y licitar

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

En octubre de este año se cumplirán cinco años desde que el Museo Néstor cerró sus puertas debido, según su director, Daniel Montesdeoca, a la «franca decadencia del edificio». A día de hoy no está culminado ni aprobado el proyecto para su rehabilitación, para después licitar y acometer unas obras que implican una transformación profunda de lo que era una seña de identidad de la ciudad y de la cultura canaria.

«No soy futurólogo y no te puedo decir cuándo se aprobará el proyecto. Se ha llegado a un límite y creo que tras el gran trabajo realizado por la arquitecta Inma Demetrio, espero que esté listo en un par de meses. El principal problema que tendrá la obra, junto con todo lo que hay que rehabilitar, es que se necesitará de muchísima mano artesanal. No la hay y la que existe es cara y difícil de encontrar», avanza Daniel Montesdeoca.

El recinto dedicado a Néstor Martín-Fernández de la Torre cerró hace casi un lustro cuando se tuvo que intervenir en su sótano debido a unas humedades galopantes. «Cierro el museo porque me quedé sin el depósito, que estaba en el sótano, y sin los baños. Se empezó a trabajar para intentar acabar con las humedades y los problemas de capilaridad a la vez que en el Bodegón. Era insostenible mantenerlo abierto sin los aseos, entrando y saliendo los obreros y con todo el polvo que la obra generaba», cuenta Daniel Montesdeoca.

Pero los problemas estructurales no se quedaban ahí. « Empiezan a aparecer humedades en las paredes de la segunda planta, donde ya no se pueden colgar los lienzos. Hay que cambiar también parte de la cubierta por las filtraciones. No se ajusta a la normativa actual del Consejo Internacional de Museos (ICOM), ni en climatización, iluminación o accesibilidad. Tiene que saltar al siglo XXI. También quiero descubrir la arquitectura velada, que está oculta y que es una joya», defiende su director que recuerda que antes de que Geursa se hiciera cargo del proyecto se trabajó en uno inicial con el estudio de Chesa y Mena.

«Aspiro también a que se sienten las bases para que el museo crezca, algo que llevo pidiendo desde hace 18 años. El Museo Néstor necesita tener unas salas para exposiciones temporales, de las que se carecía. Buscamos así conectar a Néstor con su época y su generación. Si está presente en la Generación del 27 nos dará pie para que en un futuro podramos tener una sala de exposiciones temporales para mostrar su relación con su época y con artistas como Lorca o Alberti o con los pintores que exponían con él. Lo conectaríamos con la edad de plata de la cultura española. Eso sería importantísimo, porque seríamos el único museo de España derivado hacia eso, con Néstor vertebrando el discurso», subraya Montesdeoca.

Considera que también ha llegado el momento de que jurídicamente el Museo dejé atrás su indefinición actual. «No solo tiene que estar de actualidad por lo que sucede con su reforma. De una vez por todas tiene que cambiar. El Museo tiene su Patronato, es un consorcio y supuestamente una Fundación, pero nuestro CIF dice que somos una asociación. No estamos registrados en el Protectorado de Fundaciones. Ana María Echandía Mota, como secretaria general, ha realizado un trabajo excepcional para que, a partir de las pautas que le he dado, se haya construido el argumentario para que de una vez se convierta en una Fundación. Esa figura jurídica me daría pie para proyectar el Museo hacia el futuro. No podemos seguir con esos lastres obsoletos y la sociedad tiene que implicarse también», hace hincapié.

En ese futuro, Montesdeoca apunta que esta pinacoteca no tiene que ser una isla. «Nunca he visto interés por nadie, por ninguno de los grupos de gobierno municipales, para que se pudiera hacer el proyecto museológico y museográfico que presenté hace 18 años. El Bodegón del Pueblo Canario no puede ir por un lado, con las tiendas convertidas en un lugar de almacenaje y el Museo por otro, de espaldas. El Pueblo Canario tiene que ser el Museo Néstor en su conjunto. Ya hablaba el proyecto de la conexión por el claustro con el Bodegón y la ermita, que se tendría que musealizar, para convertirlo en un recorrido para el visitante. Así, todo el espacio cobraría sentido. Aspiro a que algún alcalde y presidente del Patronato se dé cuenta de que el Pueblo Canario tiene que ser el Museo Néstor», enfatiza.

Esta semana, el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, atribuyó en una comisión el parón a las obras del Museo a discrepancias con el Cabildo para la instalación de un ascensor y a que se carecía de un proyecto museográfico. «El proyecto museológico ya existe, porque lo que haré es respetar y en todo caso recuperar el que hizo Miguel Martín Fernández de la Torre. Como museógrafo, experto en montajes por la Complutense y doctor en Historia del Arte, te puedo decir que no puedo desarrollar el museográfico porque sigo a la espera de que se apruebe el proyecto final de rehabilitación», responde.

Antes de su cierre, Daniel Montesdeoca asumía la dirección, la gerencia y la conservación del Museo, junto a una persona encargada del departamento pedagógico, otra para administración, tres bedeles, limpieza y seguridad. «Hace poco vi unas declaraciones del director de la Fundación Martín Chirino. No estoy en contra de esa Fundación porque enriquece nuestro patrimonio. Se quejaba de recibir 800.000 euros al año y que con eso solo le daba para abrir las puertas. No estoy en contra de que reciba ese dinero. ¿Pero por qué al Museo Néstor solo se le ha dado, y en la mejor época, 250.000 euros, incluido el personal, limpieza, vigilancia y actividades?», se pregunta reconociendo su frustración y hartazgo por tantos años de «precariedad». De ahí que desee que llegue el día en el que «el Museo vuelva a resurgir de su cenizas cual ave fénix».