Borrar
Luciano E. Armas Morales, con un ejemplar de su libro 'El asesinato del presidente Kennedy'. JUAN CARLOS ALONSO

«Las mentiras sobre el asesinato de Kennedy siguen condicionando nuestras vidas»

El canario Luciano E. Armas Morales publica el volumen 'El asesinato del presidente Kennedy', en el que analiza las distintas hipótesis y tesis

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 18 de diciembre 2023, 01:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Luciano E. Armas Morales (El Hierro, 1948) recuerda perfectamente cómo le impactó escuchar el 22 de noviembre de 1963, en un informativo de Radio Nacional de España, que habían asesinado al presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy. Por aquel entonces, «empezaba a estudiar Bachiller en el Colegio Corazón de María», dice. Durante su etapa universitaria, en La Laguna, recuerda que asistió a varias charlas-coloquio sobre este magnicidio.

«Es una inquietud que siempre he tenido, porque me impactó muchísimo. Todos teníamos idealizado al presidente del país más poderoso del mundo», asegura. Pero hace unos años, hubo un punto de inflexión que le motivó a ponerse a investigar para escribir finalmente 'El asesinato del presidente Kennedy. De hipótesis a tesis' (Círculo Rojo), que ya se encuentra en las librerías de las islas.

«Lo que me llevó a escribir el libro fue leer en un suplemento de 'El País', hace unos años, que pusieran a estas alturas que a Kennedy lo asesinó Oswald y que lo de la bala mágica no era un cuento. Que se diga esto, cuando existen tantas pruebas, evidencias, documentos y testimonios es increíble. Porque lo extraordinario no es que mataran al presidente, sino que esa mentira tan burda e inverosímil se haya mantenido tantos años. Y es que esas mentiras siguen condicionando nuestras vidas, porque mucho de lo que sucede hoy se debe a aquel asesinato», denuncia Armas.

Este año, que se han cumplido 60 años del asesinato de Kennedy en Texas, aún resuenan los ecos de la versión oficial de lo sucedido, que Luciano E. Armas considera totalmente disparatada. Tiene claro que la vigencia de esa teoría no es gratuita. «Hay documentales, estudios y películas pseudocientíficas que, con un coste de producción bastante elevado, buscan demostrar lo inverosímil. Está claro que hay quienes los financian para justificar lo injustificable», subraya.

El fruto de tres años de trabajo

Durante tres años, este escritor canario convirtió su interés en el caso en el objeto de una concienzuda investigación. «Ahora tenemos la suerte de que tenemos muchas cosas accesibles por internet. He consultado muchos documentos, archivos, bibliotecas norteamericanas... He leído muchos libros, documentos, he visto películas y documentales para conocer todos los detalles para escribir el libro», reconoce quien ha dado un toque muy pedagógico a este volumen que desarrolla como si fuera un monólogo con su nieto.

Una vez publicado, Luciano E. Armas Morales ha tenido conocimiento de nuevos documentos sobre el asesinato que le hubiera gustado incluir en el libro. «Mi intención es que haya una segunda entrega y así incluir, por ejemplo, lo que ha contado Marina Oswald, viuda de Lee Harvey Oswald. Niega que su marido fuera el asesino y habla, sin ambages, de que todo fue parte de un golpe de Estado. «Está claro que Oswald ni disparó ni asesinó a Kennedy. Era un agente de inteligencia naval, controlado como confidente por el FBI y en contacto con la CIA. Se infiltró en el grupo que iba a asesinar a Kennedy para ir informando y para que los detuvieran en el último momento. Cuando vio que lo asesinaron, se desconcertó, salió corriendo y se metió en un cine», señala el escritor isleño.

El complejo industrial y militar

Desde su punto de vista, detrás de la conspiración que acabó con el asesinato de Kennedy se encuentra la todopoderosa industria armamentística. «El punto de partida es el discurso de Eisenhower a Kennedy, cuando le dijo que tuviera cuidado con el complejo industrial y militar, porque estaba metiendo sus tentáculos a nivel político. El director de cine Oliver Stone ya dijo en su momento que la democracia en Estados Unidos falleció en 1963, porque desde ese momento el complejo industrial militar domina la política», destaca.

Luciano E. Armas, durante la entrevista.
Luciano E. Armas, durante la entrevista. Juan Carlos Alonso

Es de tal calibre ese dominio que ningún presidente se ha atrevido a desclasificar los papeles oficiales que desvelarían la anhelada verdad. «Todos promenten hacerlo, pero una vez que llegan al cargo, no se atreven. Que no lo hagan los presidentes republicanos es lógico, porque son de esa cuerda. Pero ni Clinton, ni Obama ni ahora Biden se han atrevido a hacerlo. Es que el escándalo y el desprestigio del país sería enorme, porque estuvieron implicados cuatro presidentes: Johnson, Nixon, Ford y Bush padre», denuncia.

La Comisión Warren

En su libro, Luciano E. Armas dedica un amplio capítulo a explicar qué entidades y personas odiaban a Kennedy hasta el punto de que su muerte entrara en sus planes. Menciona a la mafia, al complejo militar-industrial, a los petroleros del sur, los supremacistas blancos, la hampa de La Habana y los anticastristas, la CIA, el FBI, la conexión judía y a Lyndon B. Johnson.

Tras narrar lo sucedido, con fuego cruzado incluido en Texas para acabar con la vida del presidente, Luciano E. Armas se detiene en la Comisión Warren, que se puso en marcha para esclarecer lo sucedido.

«Fue creada por Johnson, cuando quien tenía que haberlo hecho era el Fiscal General, Robert Kennedy. La Comisión Warren no se hizo realmente para conocer la verdad, sino para ocultarla», asegura sobre The President's Commission on The Assassination of President Kennedy, que se puso en marcha el 29 de noviembre de 1963 que se inventó la teoría de «la bala mágica» que realizó una trayectoria inverosímil y que fue hallada en una camilla del hospital. La película grabada por Abraham Zapruder, que por fin vio la luz en 1975, tumba por completo esa hipótesis surrealista, como se apunta en el libro.

Esas imágenes, así como otros testimonios e investigaciones motivaron la creación, en 1976, del Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA), que estuvo compuesta por catorce miembros de la Cámara de Representantes, que se aprobó por 280 votos a favor y 65 en contra.

Entre sus conclusiones figuran que hubo al menos dos fuentes de disparos contra el presidente y al menos cuatro balazos. Y textualmente dice que Kennedy «probablemente fue asesinado como resultado de una conspiración, aunque no se han podido identificar a los hombres armados ni el alcance de la conspiración».

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios