Germán López, en la playa de Las Canteras. / cober

«El mayor aprendizaje ha sido atreverme a realizar mis sueños»

El artista grancanario estrena álbum y lo presenta este domingo, a las 19.00 horas, rodeado de músicos en el Auditorio Alfredo Kraus

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

'Alma' se titula y el alma se ha dejado el timplista grancanario en su nuevo disco, que tras una larga odisea, parón por la pandemia incluido, vio la luz hace unas semanas de la mano de la compañía Virgin Music Label &Artist Service Spain, división de Universal Music Group. El prestigioso productor y músico norteamericano Gregg Field ha sido una pieza clave del engranaje de este álbum en el que colaboran desde Richard Bonna, Richie Bravo, Seckou Keita hasta Lila Downs, Alain Pérez, Josemi Carmona, Jorge Pardo, Israel Suárez 'Piraña', Andreas Prittwitz, Aboubakar Sylah, Chete Alara, Carlitos del Puerto o su inseparable Antonio Toledo, entre otros.

-Tras un largo camino su disco 'Alma' ya se publicó. ¿Cómo lo valora, una vez culminado todo el proceso?

-Pues sigo súper sorprendido. A pesar de haberlo vivido y de saber, evidentemente, de toda la gente que ha participado y cómo se ha gestado, al verlo empaquetado y escuchar la secuencia, sigo sorprendido. Me parece una pasada. Me quedo con la parte humana, con el hecho de que toda esa gente haya aceptado trabajar conmigo, sin haber escuchado una nota de los temas. Es un gran acto de generosidad haber aceptado solo por ser música nueva. Tiene un valor incalculable, más allá de lo que cada uno, desde su propia realidad, ha aportado desde un punto de vista musical. He mezclado a gente que no se mezcla. He hecho un potaje, han coincidido en el estudio y han comenzado a aportar diferentes colores al cuadro.

-A medida que iba componiendo, invitando a los colaboradores y grabando, ¿sentía vértigo al saber que iba a ser un punto de inflexión en su carrera?

-No era consciente de eso. Empiezo a notarlo ahora, con los comentarios de la gente que ya ha escuchado 'Alma' y se sorprende del nivel de los participantes. Son músicos que llevo escuchando desde los 13 o 14 años y dentro de lo que cabe, es natural que esté familiarizado con sus sonoridades. Pero cuando los ves trabajando contigo... no acabas de ser consciente de lo que significa. Lo mismo me pasa con el fichaje por Virgin, es una gran compañía en la que nunca un músico canario o timplista ha estado ahí. No me lo creo, no pienso que me esté pasando. Será que necesito más tiempo para ser consciente. Estoy tratando de disfrutarlo mucho, sobre todo ahora que ya es compartido y no lo tengo en la intimidad de casa. Todos son importantes, pero Richard Bonna, y la manera en la que entró en el proyecto... fue increíble. Es uno de mis grandes referentes y verme haciendo un tema a dúo con él me parece increíble.

-El productor Gregg Field tiene gran parte de culpa, como dijo usted durante la presentación de 'Alma', ya que fue la persona que le sugirió que llamase directamente a los artistas que admiras y con los que quería trabajar para invitarlos a participar en el álbum...

-Sí, fue el que me dejó claro que no tenía sentido eso de pensar que «yo no merezco esto» o lo de «este no es el momento». Me dijo: «Tú eres músico y ellos también y por las circunstancias que sean ellos tocan con unas personas y en una liga y tú en otra». Pero había que preguntarles y a los hechos me remito, porque todos me dijeron que sí. Fue algo muy natural. El mayor aprendizaje de este disco fue atreverme a llevar a cabo mis sueños e ilusiones. Eso lo he aprendido al cien por cien con los americanos. Hacer un disco allí, con un productor muy importante que nos podía dar una dimensión diferente al timple y a nosotros. Da vértigo. Y me dio mucho miedo, porque no sabía si podría desenvolverme en ese mundo en el que ellos se mueven. Gregg Field está en Capitol Record, graba al más alto nivel.

-Y cuando lo trató, ¿se topó con un tipo normal?

-Sí. Te ayuda en todo lo que puede. Uno de mis temores era que se pudiera desvirtuar el sonido del timple. Se lo transmití porque él no conocía el timple ni la historia del instrumento. Me dijo dos cosas. La primera es que el que sale en la foto soy yo y que él no haría nada con lo que yo no estuviera conforme. Que me iba a ayudar pero que todo lo que sonara en el disco sería algo de lo que yo estuviera orgulloso y que su función era potenciar al máximo lo que yo le ofrecía. La segunda fue que el hecho de que él no conociera el timple ni Canarias igual aportaba un punto de vista que podría acabar atrayéndome. Y eso fue lo que me permitió atreverme a mezclar un músico flamenco con otro africano y un tercero cubano para ver qué pasaba. Por eso ha sido una experiencia tan bonita y de la que he aprendido tanto. Recuerdo que un día, mientras grabábamos, Gregg se acercó a mí y me dijo que me notaba preocupado. Le respondí que es que quería que el disco sonara bien y todo saliera perfecto. Su respuesta fue que saldría bien, pero que este era mi disco y que era un momento de celebración y disfrute y que no me angustiara. «Nadie va a morir, esto es música», me dijo. Y tenía toda la razón. Para el concierto del Auditorio Alfredo Kraus llevo pensando mucho tiempo. Me he ido dando cuenta de que sí, que tengo que pensar en que guste al público, pero que tiene que ser una celebración para todos los que estamos sobre el escenario. En la medida que lo consigamos, llegaremos a la gente y también se emocionarán. La responsabilidad hace que me vuelva muy metódico y a veces se me olvida que yo tengo que disfrutar mucho más. La música es mucho más que la suma de notas musicales y sonidos que duran un tiempo. Hay un elemento mágico que no sé cómo definirlo pero que genera la conexión con otra persona. Tiene que haber emoción y a veces no la hay porque nos volvemos muy analítico o hay malos rollos con los que trabajas. Por eso considero fundamental trabajar con un equipo humano en el que confío. Gregg me decía que durante la grabación teníamos que ser muy honestos entre nosotros y decirnos todo lo que pensábamos.

-¿Notó que alguno de los temas que había compuesto y tenía en la cabeza volaron de forma distinta cuando los músicos invitados comenzaron a tocarlos en los estudios de grabación?

-La idea es la misma, pero ha sonado distinto, con más energía. Me gusta trabajar los temas mucho en casa previamente, les meto percusión, piano, guitarras... Pero toco lo que toco. Y por eso era tan importante dar con el elenco de músicos adecuados. Les transmites lo que tienes en la cabeza y ellos lo llevan a su terreno y lo magnifican. Han potenciado muchísimo mis ideas iniciales.

-¿Todos han escuchado el disco?

-A todos se los he enviado.

-¿Le han llegado las respuestas?

-Sí, fantásticas, la verdad. Me han felicitado y han puesto comentarios en las redes. Es muy emocionante para mí. Hay que tener en cuenta que influye mucho la realidad de cada uno. No es lo mismo grabar en Madrid de una manera y con unos músicos que el productor Gregg Field no controlaba. Allí confiaba en mí. Una vez que lo conoció, se emocionó. En Los Ángeles, en su terreno y con músicos que había seleccionado, todo cambió y fui yo el que delegué. Fue increíble ver cómo iban entrando, como se armaba el puzle y cómo trabajaban de otra manera. Lo grabamos en su propio estudio y eso le da un plus al disco. Allí grabamos todos los timples y los temas 'Nostalgia' y 'Pies descalzos'. Fui a Los Ángeles con la intención de mezclar el disco en cuatro días y en ese tiempo habíamos mezclado una 'intro' de un tema. Con una nota del timple se podía pegar trabajando una hora y media. Es un gran perfeccionista y te da una idea clara de que es una estrella por algo. Tiene un gran talento, evidentemente, pero tiene mucho, mucho, mucho trabajo detrás.

-¿Cómo surgió la colaboración con Lila Downs?

-Fue a través del manager estadounidense. Aunque yo la conocí aquí, en Gran Canaria, cuando vino hace muchísimos años al Espal. Coincidimos en una comida. Ella no se acordaba de mí y cuando volvió aquí nos volvimos a ver y hablamos de mi música. Le hizo ilusión la propuesta y la letra del tema es suya, trabajó libremente, sin ningún encorsetamiento. Con Seckou Keita también fue similar. Habíamos coincidido en varios conciertos y ahí se estableció el vínculo y me dijo que cuando le cuadrase, grabaría conmigo. Y lo hizo. Hay que tener en cuenta que lo más complicado es cuadrar las fechas, porque están de gira constantemente.

-¿Espera que este disco sea un punto de inflexión y abra unos horizontes a su carrera?

-Espero que sí. Lo ideal es lo que ya es, pero en mejores condiciones. Mi ideal es dedicarme a esto, a hacer mi música y tocar. Vivo de mi música. Lo que espero ahora es tener nuevas experiencias, colaborar con más músicos con los que pueda aprender y disfrutar del proceso. También hacer conciertos en mejores condiciones y así, cuando me vaya de gira, no ir a dúo sino poder ir con una banda, porque dispongamos más dinero y vendamos más entradas. Así no tendría que irme quince días de gira a Estados Unidos, sino poder tocar más por Europa y la península. Pero soy consciente de que no voy a dar un pelotazo. Ni lo pretendo. No soy un cantante pop y ni voy a llenar un estadio ni a comprarme una mansión. Me encantaría en las próximas giras poder tocar con todos estos músicos con los que he grabado. O que me llamen para tocar con ellos. Una de las cosas que más me ilusiona de estar en Virgin es si alguno de los músicos que están en la compañía decide contar conmigo.

-¿Y qué piensa cuando recuerdas que la llave de esta realidad que ahora vive con 'Alma' fue cuando Gregg Field escuchó en directo su tema 'Luz'?

-Fue súper bonito. El proyecto que tengo con el guitarrista Antonio Toledo es muy virtuoso. De muchas frases rápidas, improvisaciones... mientras que 'Luz' es otra cosa y Gregg me dijo que lo que le emocionó fue ese momento y que por eso se decidió a trabajar conmigo. Me dijo que ahí vio algo y que por eso tuvo claro que trabajaríamos juntos, que no lo necesitaba, pero que quería hacerlo, que le apetecía ver qué era capaz de hacer con mi música y con el timple.

-¿Existe la posibilidad de volver a grabar un segundo disco con Gregg Field?

-Está todo muy recién salido y no hemos hablado del futuro. Ganas no me faltan, por supuesto. Él ya me dijo, bromeando, que el próximo disco para 2027, viendo lo que hemos tardado con 'Alma'. El vínculo y la relación ya están y confío en poder hacer algo más juntos. Es costoso y complicado, ten en cuenta que en 'Alma' han participado 25 músicos. Sin los apoyos públicos y privados y mis ahorros, que he metido ahí, esto no habría sido posible. Ahora toca amortizarlo y rodarlo. Espero que tras el concierto de presentación podamos hacer más conciertos, montar una banda local, ya que hay que ser consciente de lo complicado y caro que es traer músicos de fuera.

-¿De cuántos miembros?

-Con un quinteto o sexteto se podría hacer. Con piano, guitarra, bajo, batería y si los números salen meter un instrumento de viento, un percusionista o incluso un cantante. Esa es mi ilusión ahora mismo. Montar una banda también para ir de gira por la península y otra para repetir en Estados Unidos pero con músicos de allí, más Antonio Toledo y yo.

Germán López, con el Auditorio Alfredo Kraus al fondo, donde toca este domingo. / cober

«Hubo momentos en los que tiré la toalla... pero mereció la pena»

Hasta que 'Alma' se publicó el pasado 27 de mayo, Germán López transitó por un largo camino de casi un lustro en el que tuvo que superar bastantes inconvenientes. «Hubo momentos en los que he tirado la toalla, porque no aguantaba más. El disco estaba en mi casa, en mi disco duro, pero no contaba con discográfica, no sabía quién lo diseñaba... Llegó la pandemia y todo se paró y a empezar de cero otra vez. A mandar 'emails', pedir citas, preparar vídeos para poner en contexto mi música y el timple. Y pasa una semana. Y otra y otra y otra... y los colegas y la gente me preguntaban por el disco. Yo mismo me preguntaba si realmente valía o no la pena. Ahora, después de vivir toda la experiencia, creo que sí que mereció la pena. Richard Bonna, por ejemplo, está en el disco gracias a ese parón. Lila Downs, también», reconoce.

«He tenido el aprendizaje de desarrollar la paciencia, de ir madurando cada uno de los temas a medida que se iban grabando. El que todo fuera a fuego lento hace que todo esté más que pensado. Nunca había trabajado así, los discos anteriores los he hecho con un banda en directo en unos días, donde tocábamos todos y después yo, si era necesario, retocaba algo para que el timple estuviera lo más claro posible. Ahora es otra liga y otra manera de funcionar», apunta.

Mañana, a partir de las 19.00 horas, lo presenta en el Auditorio Alfredo Kraus, en un concierto en el que lo acompañarán Pasión Vega, Josemi Carmona, Andreas Prittwitz, Antonio Forcione, Seckou Keita, Adriano Adewale, Luis Peixoto y Antonio Toledo. Cuenta con el apoyo privado de Canaluz, Spar Gran Canaria y del grupo SKM.