Cajas fuerte con tesoros galdosianos

22/04/2020

La Casa-Museo Pérez Galdós de la capital custodia una valiosa documentación acumulada por el genial autor de los Episodios Nacionales durante el transcurso de su existencia, cuyo valor patrimonial posee un valor incalculable. Al amplio repositorio que atesora –52 manuscritos y 32 galeradas de puño y letra del novelista– que resume de alguna manera el espíritu que se percibe en su producción literaria, se añaden los más de 4.000 libros que sumó en las estanterías Galdós de su finca santanderina de San Quintín y su domicilio en Madrid, así como las más de 9.000 cartas, tarjetas postales y numerosas fotografías realizadas por el propio escritor.

La Casa-Museo Pérez Galdós de la capital custodia una valiosa documentación acumulada por el genial autor de los Episodios Nacionales durante el transcurso de su existencia, cuyo valor patrimonial posee un valor incalculable. Al amplio repositorio que atesora –52 manuscritos y 32 galeradas de puño y letra del novelista– que resume de alguna manera el espíritu que se percibe en su producción literaria, se añaden los más de 4.000 libros que sumó en las estanterías Galdós de su finca santanderina de San Quintín y su domicilio en Madrid, así como las más de 9.000 cartas, tarjetas postales y numerosas fotografías realizadas por el propio escritor.

Ese epistolario y los manuscritos requieren de una cuidadosa conservación para evitar su deterioro, porque se trata de documentos que siguen vivos y son sensibles a los cambios de temperatura y humedad. Toda esa política de gestión está definida en el denominado Plan de Conservación Preventiva de los Museos del Cabildo de Gran Canaria, elaborado por el conservador de la Casa de Colón, Ramón Gil.

Ana Isabel Mendoza, documentalista de la Casa-Museo Pérez Galdós desde hace más de 20 años, abre una de las dos cajas fuertes ignífugas en las que se conservan las joyas galdosianas más preciadas. Luego se introduce en sus manos unos guantes de algodón para empezar a manipular cuidadosamente el manuscrito de papel de fibra vegetal en el que Galdós escribió Electra, su mayor éxito teatral, en el que quiso plasmar ya en 1901 la lucha constante contra la superstición y el fanatismo. Ese manuscrito, adquirido por el Cabildo grancanario hace 19 años en una subasta pública, deja ver el firme pulso de la caligrafía de Galdós, de esas letras que luego, sobre las tablas del Teatro Español de Madrid, ocasionaron en la España de la época una conmoción de tal magnitud, que provocó una crisis política cuyas consecuencias desataron el cambio del gabinete ministerial del gobierno de Sagasta, desde ese mismo momento, bautizado Gabinete Electra.

Ahora toca conservar esa herencia depositada en el centro que depende de la red de museos de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario. Como señala Mendoza, «el papel requiere de una temperatura entre 15 y 21 grados centígrados, así como una humedad relativa de entre el 45% y el 65% para evitar su deterioro. Hay que tener en cuenta que se trata de un papel que tiene casi dos siglos de antigüedad, por lo que podría dilatarse, y perder color de sus tintas, e incluso, llegar a descomponerse».

Asimismo, este delicado material se archiva dentro de carpetas y contenedores especiales que impiden la acidificación de los diferentes documentos. Hay que tener en cuenta que, pese a que las nuevas tecnologías facilitan a los investigadores el acceso digital hoy en día a la obra de Galdós, también es posible que un buen número de galdosistas nacionales e internacionales soliciten la manipulación de los documentos in situ. Así ocurre desde hace 30 años cuando el entonces primer director de este centro, el profesor Alfonso Armas Ayala, junto al exiguo personal de entonces, proporcionaba a expertos como Joseph Schraibman, Carmen Bravo-Villasante o William H. Shoemaker la documentación requerida en las dependencias del propio museo. «Lo más habitual era que los profesores de universidades extranjeras pidieran permisos de estancias por estudios y pasaran temporadas encerrados en el centro galdosiano», recuerda Mendoza.

También la luz que ilumina las salas expositivas de la Casa-Museo Pérez Galdós es especial y protege de los rayos ultravioletas, evitando la pérdida de color y la disgregación de la materia.

«En un archivo tan extenso desde el punto de vista literario, filológico, histórico, social o cultural es difícil destacar una sola joya de la Casa-Museo Pérez Galdós, cuyo patrimonio documental es de vital relevancia para conocer no solo la historia del escritor sino la historia del siglo XIX. Su archivo es un reflejo de la vida y la obra del escritor, que no solo nos avanza y enseña cómo concebía el novelista su proceso literario, periodístico, intelectual y artístico, sino también cómo era Galdós como ser humano en su relación con los demás», sostiene la documentalista.

En los últimos años se han sumado también al fondo del museo las cartas de Pérez Galdós escritas a Concha Morell, así como otros epistolarios que constituyen una gran fuente de información para investigadores y público interesado. Las de Morell fueron compradas por el Cabildo por 70.000 euros al abogado mexicano Gerardo Escobio. Las mismas permanecieron durante años en su poder, tras ser recibidas de manos de su abuelo, Luis Escobio Andraca, un santanderino refugiado en México a lo largo de 45 años, a quien personalmente Concepción Ruth Morell, una de las cuatro mujeres con las que Galdós estuvo vinculado sentimentalmente, confió dichas cartas.

A pesar de que es la Biblioteca Nacional, en Madrid, la entidad que conserva hoy en día más obra manuscrita de Galdós, el museo grancanario sigue sumando originales de puño y letra muy interesantes a su colección que, incluso, se daban por perdidos. Es el caso de los cuatro manuscritos pertenecientes a la segunda y a la tercera serie de los Episodios Nacionales, cuya compra efectuada en 2018 costó al Cabildo 60.000 euros.