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Sandra Lorenzano en el 25º Coloquio de Historia Canario Americana, en la capital grancanaria. ÁNGEL MEDINA
Sandra Lorenzano: «Nadie queda igual después de haber sido arrancado de su vida»

Sandra Lorenzano: «Nadie queda igual después de haber sido arrancado de su vida»

La escritora argentino-mexicana presenta este lunes, a las 18.30 horas, su libro 'Herida fecunda' en la Biblioteca Insular de la capital grancanaria

Helena Falcón/Martha Lucía Suárez

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 25 de marzo 2024, 01:00

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Sandra Lorenzano es una narradora, poeta y ensayista argentino-mexicana. Es doctora en Letras por la Universidad Autónoma de México y uno de los referentes de la literatura latinoamericana actual. La escritora presentará su libro 'Herida Fecunda', con el que ha ganado el 25º Premio Málaga de Ensayo, en la Biblioteca Insular de Gran Canaria este lunes, a las 18.30 horas.

«Haber vivido un exilio no significa que sea este un tema presente siempre en mis libros, pero sí que hay un modo de considerar la realidad, un modo de sentirla, un modo de transformarla en palabras». Y es que la salida obligada de su país, Argentina, a los 16 años, forma parte de la historia de la escritora Sandra Lorenzano, que reside en México desde 1976, como parte de la ola de exilio debida a la dictadura argentina de 1976-1983.

«Le debo quizás al exilio esta preocupación, casi obsesión, por el modo en que la Historia con mayúsculas, la historia colectiva, atraviesa nuestra historia íntima, dejándonos marcas sobre la piel y los recuerdos. Sé que ahí están acompañándonos nuestros ausentes, nuestros desaparecidos, aquellos que no pudieron traspasar el umbral. Su huella está en nuestros huesos, sus voces en la nuestra. Si pienso que toda mi vida está marcada por el exilio, tendría que decir que en toda mi obra también puede percibirse esta influencia».

El hecho de huir de una dictadura ha marcado a la autora, pero no ha hecho que sea un tema siempre presente en su obra, aunque sí en algunos momentos. «En primer lugar, en que he hecho de la lengua una suerte de nuevo hogar; un tanto nómada, un tanto dislocado, un tanto frágil. Ese hogar se construye con mi propia escritura y con las escritura de aquellos a quienes admiro y que, muchas veces, han pasado experiencias similares».

Autores con los que dialoga

«En 'Herida Fecunda' aparecen muchos de estas autoras y autores con los que dialogo», enumera Lorenzano. «De María Zambrano a Antonio Machado, de Anna Ajmátova a Juan Gelman, de Paul Celan a Alejandra Pizarnik. Ellos me han acompañado, me han ayudado a entenderlo y a entenderme. El corte que provocan las migraciones de cualquier tipo, incluidos los exilios, nos deja en un no-lugar, en un lugar dislocado, que nos lleva a reconstruirnos, a zurcir los pedazos, a incorporar las pérdidas, pero también lo que se va sumando en ese mundo nuevo al que llegamos. Hay instantes en que gana el desconsuelo, e instantes en que aparece una sensación de posibilidades que se abren; tal vez una intuición de lo fecundo. Quizás por todo ello me importa escuchar a quienes sufren o han sufrido situaciones semejantes; me importa ser empática para entender y acompañar desde la vida y la escritura», matiza la autora.

Sandra Lorenzano explica las principales referencias que dan origen a su reflexión ensayística. «'Herida fecunda' es una idea tomada de Clarice Lispector que dice exactamente lo que yo pienso del exilio: es algo doloroso y violento, nadie queda igual después de haber sido arrancado de su vida, de su hogar, pero, a veces, podemos transformar ese dolor en algo diferente, en algo más luminoso. Cristina Peri Rossi dice unas cosas semejantes y ambas ideas aparecen en los epígrafes de mi libro: 'El exilio ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida y también la más enriquecedora. Con el dolor podemos hacer dos cosas: convertirlo en odio, en rencor, o elaborarlo, sublimarlo y convertirlo en crecimiento, poesía, literatura, fraternidad, solidaridad con las víctimas. Éste fue mi camino', escribe la poeta uruguaya, y yo suscribo cada una de sus palabras».

«En este libro hablo de mi propia experiencia como exiliada que llegó a México a los 16 años, huyendo junto con mi familia de la dictadura militar argentina, y, a partir de esto, busco profundizar en otros exilios, en otros desplazamientos, y en el modo en que moldean nuestra forma de vincularnos con los otros y con el mundo». Lorenzano parte de su desgarro personal para explorar otras experiencias. «Pero, al mismo tiempo, me estoy refiriendo también a otras heridas que nos marcan a todos: el desarraigo, los duelos, las pérdidas, las ausencias que llevamos tatuadas en el cuerpo, en el corazón y en la memoria. Son experiencias similares, sin duda, y las preguntas son las mismas. ¿Cómo vivimos con esas heridas? ¿Cómo convivimos con ellas? ¿Cómo hacemos para que el dolor no nos paralice? En las páginas de 'Herida fecunda' están los diversos caminos que la escritura me ha ayudado a encontrar, aquellos que me han permitido descubrir la fecundidad que se esconde en las heridas».

Distintos formatos

Más que de evolución, a la autora le gusta hablar de «ciertas líneas, cierta preocupaciones, cierto modo de escribir que ha permanecido desde mi primera novela, 'Saudades' (Fondo de Cultura Económica, 2007), hasta 'Herida fecunda'». «Quizás con los años se han profundizado, pero, a la vez, se han hecho más claras en el modo de comunicarlas, de transmitirlas a las y los lectores. Tanto en narrativa, como en poesía y ensayo, o en los artículos en prensa, me interesa desde siempre apelar a las emociones de quien se acerca a los textos. Busco que la razón y la emoción dialoguen, que se complementen, y por ello un cierto lenguaje poético lo permea todo; las palabras son el puente que me permite. Y allí, con las palabras, aparece otro tema que me resulta fundamental: el erotismo», explica.

Recuerda Lorenzano que fue de nuevo la uruguaya Cristina Peri Rossi, Premio Cervantes 2021, quien escribió que «de todas las catástrofes, incluida la del exilio, nos salva la libido». «Yo siento que mis tablas de salvación han sido la palabra poética. Al decir poética no hablo de un género literario, sino de un modo de mirar la realidad y la piel amada. La memoria, los exilios, las migraciones, la propia reflexión sobre la creación y esa necesidad de buscar refugio en el cuerpo amado, han estado siempre presentes en mis obras. Todo ello atravesado por una preocupación ética por lo que sucede a mi alrededor», dice quien está trabajando en un texto que tiene que ver con el cuerpo y el envejecimiento.

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