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Félix Albo: «Los cuentos creo que nos pueden desalienar y hacer perder el miedo»

Félix Albo: «Los cuentos creo que nos pueden desalienar y hacer perder el miedo»

El cuentista y coordinador del Festival Internacional de Narración Oral 'Cuenta con Agüimes' avanza las claves del evento

Francesc Zanetti

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 5 de febrero 2024, 01:00

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El narrador y dramaturgo Félix Albo es desde hace dos años el coordinador del Festival Internacional de Narración Oral 'Cuenta con Agüimes' que, del 27 de febrero al 3 de marzo, celebrará su 33ª edición organizado por el ayuntamiento del citado municipio. Este valenciano que se pone al frente del encuentro más veterano y antiguo de su misma naturaleza de cuantos tienen lugar en España, cree que el éxito de sus más de tres décadas de existencia se debe a su capacidad de haber sabido mezclar en sus sucesivas programaciones voces, acentos y maneras de cuentistas de varios continentes, con ideas nuevas en cuanto a formatos y espacios alternativos destinados al público.

Según Albo, que este año cumple 30 años sobre los escenarios, «el elenco de artistas que podrá disfrutarse a finales de febrero en Agüimes es para quitarse el sombrero. Paula Carballeira, Quico Cadaval, Antonio López, Carolina Rueda...Todas son voces conocidas, y algunas hacía mucho que no venían por el Festival, así que esta edición va a ser de celebración del reencuentro. En la elección de los narradores se busca un equilibrio en los tonos y un siroco en las maneras», advierte el curador del festival (que también se suma con su participación a la nómina de invitados) que propone al público una oferta variada de iniciativas alrededor del valor de la palabra como recurso capital de convivencia y formación e instrumento de intercambio de la diversidad cultural.

Como receta frente al mundo

Para Albo el valor de la palabra en el contexto de esta sociedad hipertecnificada podría ser «la perplejidad que produce precisamente en este mundo sobre estimulado de imágenes, bips y lucecitas. El desconcierto y el poder de atracción que una persona, con la sola palabra, es capaz de provocar en quien escucha». Por ello el valenciano estima que «las palabras nos salvarán de todo, incluso, de este ruido atronador. Nos salvarán o condenarán, dependerá siempre de la capacidad de seleccionar aquello que escuchamos y que decimos. Los cuentos creo que nos pueden desalienar y hacer perder el miedo», subraya.

«Sin duda alguna» cree que este festival sigue estando en deuda con Antonio Lozano, su promotor y fundador hace más de 30 años. Cuando se le pregunta por los retos futuros a los que se enfrenta el citado evento que impulsa el ayuntamiento de Agüimes, el narrador adelanta que uno de los más significativos es la involucración de las generaciones jóvenes. «Estamos empeñados en que la gente joven conozca y se involucre con el festival. Los distintos talleres, las sesiones (fuera del festival), el hecho de que jóvenes de Agüimes compartan un cuentito con el público del festival... Nos encanta tener un público de edades muy variadas, pero deseamos que se enriquezca de la participación de gente joven», añade. «Por otro lado, nos encanta que el público de Agüimes participe de las propuestas frescas, como la Cena Contada del año pasado, todo un éxito, o el patrimonio contado de esta edición, donde haremos sonar la palabra por uno de los espacios patrimonio de la villa y sigan disfrutando de todas las demás propuestas de sesiones».

Sus espectáculos y contadas provocan una energía emocional que transporta a los espectadores de la risa delirante al silencio denso y absoluto en apenas siete palabras. Albo, que posee dos espectáculos recomendados por la Red Nacional de Teatros y ha participado en los eventos de narración más importantes de este país y Latinoamérica y en numerosas iniciativas internacionales de la mano del Instituto Cervantes, sostiene que la narración oral conserva su ADN que garantiza «precisamente su cambio de ritmo, la conexión con uno mismo y con la persona de al lado, la convulsión emocional, la respiración, la reflexión, el disfrute de algo que nos hace únicos...».

Cuando se le pregunta que si nace o se hace el 'cuentista' a través de las lecciones impartidas en un taller responde que «todo se puede aprender, con mayor o menor esfuerzo, dependiendo de aquellos recursos que traigamos 'de serie'. Una persona para contar historias tiene que tener claro qué quiere contar, qué busca al contar, desde dónde quiere contar y por qué quiere contar. A partir de ahí, que no es fácil, comienza el trabajo de preparación del cuento».

Como los niños

Félix Albo, desde que por primera vez se subió en 1994 a un escenario para contar en público sus cuentos, reivindica el valor del cuento como elemento de transmisión de conocimientos y de creación de vínculos entre personas. «Todos lo sabemos, cuando alguien cuenta un cuento a un niño crea enlaces emocionales con él. Un adulto que se pone a contar detiene el tiempo, casi para el mundo para prestar atención exclusiva al niño que le escucha. Eso, la atención exclusiva, es lo que todo niño quiere. Y también lo queremos todos los adultos, aunque para pedirlo no pataleemos», bromea este narrador que se define a sí mismo como «un mediterráneo cuyo oficio es contar historias».

«Todo ocurre en el íntimo imaginario de cada una de las personas que forman el público. El espectador reacciona frente a lo que él mismo genera dentro de sí», añade Albo.

Todos sus espectáculos mantienen como hilo conductor el humor. Un humor elaborado, hilarante, disparatado, a veces mordaz y crítico, sin acercarse siquiera al mal gusto, a lo vulgar o soez. Un humor que a veces toma más sentido y fuerza al rato de haberlo sembrado. Un humor que no es objetivo sino forma. «Además, hace falta en estos tiempos que corren», dice. Pero, ¿solo humor? «Para aquel público que busque algo más, también lo encontrará en forma de muy distintas emociones», añade.

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