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La colombiana Carolina Rueda. C7
Carolina Rueda: «La palabra brinda amparo ante la desolación»

Carolina Rueda: «La palabra brinda amparo ante la desolación»

La narradora colombiana presenta dos sesiones, los días 1 y 2 de marzo, dentro de la 33ª edición del Festival Cuenta con Agüimes

Francesc Zanetti

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 27 de febrero 2024, 01:00

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Con más de 20 años de experiencia, la colombiana Carolina Rueda es una de las narradoras más repetidas en los programas de los festivales internacionales de habla hispana más importantes. Le gusta definirse como cuentera, que igual es útil como actriz que como probadora de sillas o gourmet de pastelería, aunque se confiesa, sobre todo, pasajera de todo tipo de vehículos motores y mecánicos por los ríos del mundo.

La colombiana ofrece el 1 de marzo, en la Casa de la Cultura Las Rosas, a las 18.00 horas, y en el marco de la 33ª edición del Festival de Narración Oral Cuenta con Agüimes, la sesión unipersonal titulada 'Cuentos contados, cantos contados', y vuelve el día 2 de marzo, en el Teatro Municipal (20.30 horas), con sus 'Crímenes', que incluye narraciones de autores como Ray Bradbury, Chesterton, Stevenson o Carlos Grassa Toro, y hasta una canción de la banda de rock colombiana popular en los años noventa, 1.200 Ochenta Almas.

Rueda, que ha participado en varias ocasiones en el Festival de Agüimes y en el que tiene lugar en Los Silos, en la isla de Tenerife, así como en distintas actividades impulsadas por la Biblioteca Insular de Gran Canaria, se declara cuentera viajera, «de un viaje con sus exigencias, sus cuidados, sus peligros y sus hallazgos. ¿Del viaje de la vida se puede hacer un cuento? Creo que la vida es sobre todo un cuento. Porque como decía García Márquez más que lo que vives lo que queda es lo que recuerdas y la memoria siempre juega sus pasadas para aprovechar lo vivido y dar sentido al pasado el presente y al futuro».

Los tres cimientos

En su contadas orientadas a los escolares que se desarrollarán en siete centros docentes del municipio del sureste, Carolina Rueda trabajará alrededor de tres formas narrativas: el mito, el cuento y la leyenda.

«El amor ha sido el criterio empleado a la hora de realizar la selección de mi propuesta. Los cuentos que integran 'Crímenes' llevan conmigo más de 20 años. De todos mis relatos sigo perdidamente enamorada. Mi cuento preferido es el que voy a empezar a contar, porque siempre me ofrece posibilidades de crecimiento», agrega Rueda, que sostiene que los intereses de los cuentacuentos en Hispanoamérica «se fundamentan aún en muchos de los ingredientes populares de la tradición oral y una relación con el público más cercana e informal, mientras que en Europa primaría más la dimensión escénica y la educativa en los profesionales que se dedican a la narración. De cualquier manera, los repertorios se replican porque los cuentos han viajado a través de las culturas y el mestizaje. La mezcla siempre es rica y todos somos mestizos, aunque seamos mestizos de distintas culturas», señala esta autora que ha trabajado también con materiales de Roberto Fontanarrosa, García Márquez, Calvino o Patricia Mix, entre otros.

«El oficio de narrar no se trata de volverse como un vaso donde todo lo que entra se parece. Cada autor me enseña a contar de una manera nueva. Las técnicas narrativas que cada autor me propone las incorporo a mi estilo. Los temas y los autores han influido en mis recursos narrativos», explica la colombiana, a la que le parece que vivir es contar. «En algún momento me ha interesado el recurso del silencio, la muerte, la soledad... Más que respuestas son preguntas que a una la asaltan como artista y luego puede contar en forma de historias que me ayudan a entender esos temas», dice Rueda.

La palabra en Colombia

Para ella «Colombia sigue conservando la credibilidad en la palabra. Hay una voluntad de confiar en lo que se dice con la palabra. Yo no soy hija de una tradición oral. Pertenezco a una generación urbana que tuvo que desplazarse bien por la violencia o por necesidades económicas en busca de prosperidad. La tradición sigue vive a modo de composición cultural común que respeta a la palabra como forma de conocimiento». Advierte que prefiere «los cuentos en los que se vislumbre, aunque sea apenas, una luz o una cuña que permita la salida hacia la esperanza, la reflexión o la inquietud que declare que estás viva. Necesito que los relatos me ofrezcan alguna impaciencia, algo que se pueda llegar a transformar».

La hipertecnificación de la sociedad actual con las redes y ahora con la inteligencia artificial, «no ha provocado que hayamos perdido el hilo de los cuentos. La necesidad de esa continuidad en la lógica del sentido sigue siendo imperativa en la comunidad y en la cultura humana. La palabra brinda amparo ante la desolación. La palabra es la herramienta principal del hombre para generar la compañía. El gesto de un abrazo sólo es equiparable a una palabra que te ampare», proclama.

Con verbo hipnótico, Rueda dice que los cuentos nos llevan a los confines del universo y al sur del sur, un lugar en el que a nadie que llegue le gusta que le pregunten de dónde procede. Y te hablan de hombres y mujeres que cabalgan llevando en la grupa su propio fracaso. Y de imperfectos atracos a suculentas pastelerías.

La cultura no es un instrumento menor, avanza Rueda. «Nuestra capacidad de interpretación de la realidad nos la proporciona la cultura. La sociedad requiere ciudadanos y ciudadanas capaces de tomar la palabra, de comprender lo que se le cuenta y de desmontar lo que se le cuenta. Debemos retomar nuestra actitud de aprendices y no de clientes obedientes», concluye.

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