La bailaora Leonor Leal protagoniza una única función el próximo sábado, en el Teatro Cuyás de la capital grancanaria. / CHUCHI GUERRA

Leonor Leal: «Me he criado pensando que bailo a otro cuerpo que ya bailó antes que yo»

La bailaora jerezana presenta el sábado, día 29 de enero, en el Teatro Cuyás su espectáculo 'Nocturno', con Alfredo Lagos y Antonio Moreno

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La bailaora jerezana Leonor Leal tiene claro que la tradición flamenca hay que conocerla y respetarla, pero sobre el escenario su apuesta es personal, propia y abre los brazos a las nuevas tendencias escénicas y musicales. El próximo sábado, día 29 de enero, a partir de las 19.30 horas, en el Teatro Cuyás de la capital grancanaria exhibirá con el espectáculo 'Nocturnos' su manera de entender un arte en el que es toda una referencia, acompañada por el guitarrista Alfredo Lagos y por el percusionista Antonio Moreno.

Leonor Leal considera que este montaje va destinado a un público apasionado por «el arte» y no solo del flamenco. «No se cierra a nada. Es muy curioso que la gente y la crítica del flamenco muchas veces digan que soy muy contemporánea y que tengo una estética diferente. En realidad, 'Nocturno' está lleno de referencias históricas coreográficas flamencas. Me refiero a Mario Maya, Antonio el Bailarín, Antonia Mercé... Si alguien es capaz de leer el flamenco verá que todo eso está en este espectáculo. Más allá de que yo lleve el pelo corto y baile con traje-chaqueta. No trabajo con la danza contemporánea, sino a partir de lo que se ha hecho en el flamenco», explica la artista nacida en 1980.

Desde su punto de vista, el flamenco peca en ocasiones de un exceso de nostalgia. «En el flamenco está esa idea de que el pasado siempre fue mejor. Siempre se habla de lo que se hizo antes... es algo que nos sobrevuela. Durante la etapa de aprendizaje es lo que suelen transmitirte constantemente. De alguna forma, creo que me he criado pensando que bailo a otro cuerpo que ya bailó antes. Esa es la base para descubrir tu cuerpo a partir de ese otro cuerpo al que tienes que hacer referencia constantemente. Esa idea de recuperar constantemente el pasado es muy ficticia», subraya.

En ese sentido, la bailaora rememora una recomendación que le hacía una de sus profesoras. «De pequeña, me repetía constantemente: 'Leonor, tú búscate'. Tenía razón. Era una frase sabia que de pequeña yo ni sabía lo que significaba. Se trata de ser tú misma. Pertenezco al flamenco, pero lo importante es que me sienta yo misma. A veces, hablamos del flamenco como si fuera una institución que pesa mucho. Está hecho por intérpretes y creadores. Mientras esté en movimiento y fresco, siempre habrá cosas diferentes. Cada uno tiene una cultura y un recorrido diferente. Eso genera una mezcla interesante dentro de lo que existe. Lo que le ha permitido al flamenco sobrevivir tanto tiempo es esa cualidad para empaparse de las diferentes personalidades de cada artista», añade.

La pieza que protagoniza este sábado arranca cuando Alfredo Lagos se arranca con la guitarra con una versión de 'Las variaciones Goldberg', de Bach. «Empezamos con esa pieza porque hace referencia al insomnio, a la noche y al inicio de un momento en el que pueden pasar un montón de cosas. Esa idea de lo nocturno me da mucha libertad, aunque este espectáculo pretende fundamentalmente descubrir qué sucede si no tenemos la estructura que nos marca el cante. Los cantaores marcan totalmente la coreografía, porque bailamos en función de lo que cantan, cuando terminan una letra 'se remata', llamamos al cante para que se inicie de nuevo... Esa es la estructura habitual del flamenco en cualquiera de sus palos. Este espectáculo demuestra que se puede bailar una farruca o una soleá también sin cante. Quien no conozca esos palos igual los siente de otra forma. Yo cuando los bailo ahora no los oigo, pero por dentro sí que los escucho, me imagino que están sonando. A veces sustituyo la voz con el cuerpo y eso ha potenciado mi creatividad. Me salió otro nuevo cuerpo bailando, con nuevos movimientos y recursos. Ha sido un descubrimiento», explica.

Ha partido de una idea de su infancia. «Cuando era pequeña me gustaba el momento en el que me metía en la cama y aún no me dormía y proyectaba mis sueños y me imaginaba bailando en un teatro y siendo la profesional que no era. Me gusta mucho llevar al escenario esas sensaciones. Lo que imaginas cuando sueñas. El sueño te permite ser lo que quieres. En una noche en vela puede haber momentos de subidón y otros más íntimos», asegura.

Cómo reciben los puristas su manera de bailar nunca le ha preocupado. «No he sido muy consciente, porque me pueden tanto las ganas de hacer cosas que no me preocupa la gente a la que le guste o no. Por supuesto que hay gente a la que no le gusté ni al principio ni ahora. Pero me puede más tirar para adelante, esto es una carrera de largo recorrido», remarca.

Un momento de 'Nocturno'. / tristán pérez

El fruto de tres años de trabajo con Mal Pelo y con el espacio sonoro onírico creado por Jean Geoffroy

Leonor Leal abrió las puertas de 'Nocturno' a la creatividad contemporánea junto a María Muñoz (Mal Pelo) y Jean Geoffroy.

«A Mal Pelo la conocía de trabajar para el espectáculo 'J.R.T., pintor y flamenco'. La llamé para este nuevo espectáculo y me planteó que no participaría si era algo a corto plazo. Que requería al menos tres años de trabajo. Me quedé muerta porque vi que iba muy en serio. Fue un proceso en el que aprendí muchísimo y cambió mi forma de ver muchas cosas», explica Leal.

Que Geoffroy creara el espacio sonoro vino de la mano del percusionista Antonio Moreno. «Investiga con sensores y tecnologías y trabaja en distintos centros de creación y conservatorios de Francia. Le dimos mucho material de los ensayos y él los retocó y transformó para hacer un colchón sonoro para esa noche», comenta la bailaora.

«Alfredo Lagos y Antonio Moreno dicen que son mis escuderos. Los dos son unos pedazos de artistas como la copa de un pino. Alfredo es de los mejores guitarristas con los que me entiendo. Es un orgullo, porque ambos vienen de trabajar más años que yo con artistas que han explorado mucho, como Israel Galván. Están a prueba de sustos, no tienen prejuicios y cuentan con mucha positividad para probar cosas. Alfredo es un apoyo musical importante y Antonio es más físico y escénico», apunta.